Voracidad urbanística.

Aunque uno quiera referirse sólo a la arquitectura y sus circunstancias, resulta complicado abstraerse de los discutidos caminos que recorre el urbanismo en Bilbao durante los últimos tiempos. Son varias las ocasiones en que he abordado aquí cuestiones de tal naturaleza como fruto de decisiones extrañamente incomprensibles, cuando no directamente inaceptables más allá de cualquier atisbo de duda.

Bilbao vivió durante el cambio de milenio una etapa de cierto renacimiento urbano que consistió, básicamente, en enmendar errores anteriores -o eliminar aquellos que, sin haber sido considerados erróneos en el momento de su realización, terminaron siéndolo con el paso del tiempo- y en ganar para la ciudadanía las amplias áreas que fueron ocupadas en su día por la actividad fabril y portuaria. Eran años previos a la crisis de 2008 y posteriores al punto más bajo del colapso industrial que sufrió la industria siderometalúrgica. Durante década y media, más o menos, se disfrutó de una bonanza económica coincidente con la urgencia sentida por la ciudad de cara a reparar, ordenar, completar y planear muchos asuntos pendientes. La confluencia de recursos económicos suficientes (al menos en apariencia) y necesidades urbanísticas obvias dio lugar a éxitos que se aplaudieron, permitiendo elevar la calidad de vida de la ciudad y, consecuentemente, de los ciudadanos: el Metro, la recuperación de los márgenes de la ría y la depuración de sus aguas, nuevos viales alrededor de la ciudad, el puerto exterior… Indudablemente, la presencia de políticos y técnicos capaces y con clara visión de los objetivos a conseguir permitió alcanzar las metas anheladas. Injusto sería no recordar al ministro Josep Borrell y su idea de crear un organismo (Bilbao Ría 2000) en el que todas las administraciones públicas reunieran sus terrenos para gestionarlos como una sola propiedad en beneficio de la ciudad, en vez de gestionar cada una su suelo en exclusivo provecho propio.

Con ese capital de crédito acumulado, las autoridades posteriores, en  particular las municipales, han considerado que disponen de potestad incontestable para tomar decisiones que, al amparo del lema “como lo hecho hasta ahora, seguimos mejorando Bilbao”, han venido derivando su gestión de la ciudad hacia una especie de despotismo ilustrado con el que se proclama continuar actuando por el bien de la comunidad, pero de hecho haciéndolo sin velar siempre por lo más conveniente para sus habitantes. Por supuesto, también sin consultarles antes de la toma de unas decisiones que, a veces, buscan corregir o financiar fallidos cálculos institucionales porque, finalmente, aquello de que había recursos suficientes no debió de ser tan exacto, con independencia de que la crisis del 2008 y el estallido de la burbuja inmobiliaria pillara por sorpresa a todos; una de dos: o no se calcularon bien las fuerzas propias o no se ha gastado el dinero público con la racionalidad debida.

Cierta finura y esmero patentes en los años 90 han devenido en actuaciones toscas y, hasta cierto punto, brutales. Los diseños urbanos medidos con generosidad y elegancia, fundados en un saludable espíritu cívico, no supeditado a la rentabilidad económica sino a la satisfacción social (que es otra forma de rentabilidad), prácticamente han desaparecido de la acción pública hoy para dar paso a un “impongo y mando, me lleve por delante lo que me lleve”, sea una plaza-rotonda, un espacio docente o un sitio histórico. El interés público de hace 25 años ha cedido ante el afán especulativo alentado desde instancias municipales. La elegancia y la espacialidad manifiestas en Abandoibarra y Amézola no están teniendo continuidad en las ásperas y abrumadoras operaciones de Garellano y Bolueta. Algunos de los técnicos en las áreas de gestión urbana siguen siendo las mismos, pero los políticos son diferentes. ¿Es culpa, por tanto, sólo de estos últimos o existen otras circunstancias que explican el cambio de rumbo?

Estas reflexiones vienen al hilo del plan para construir tres bloques de hasta trece plantas con 230 viviendas de precio libre en lo que actualmente es la rotonda del puente Euskalduna, en el lado de Deusto. Una rotonda consolidada desde hace 22 años como un adecuado espacio publico ordenador de los tráficos que confluyen en él y cuyo suelo se va a privatizar tras ponerlo en venta y construir sobre él los bloques de viviendas que inicialmente se previó fueran levantados en San Ignacio a lo largo de terrenos ganados al agua del canal con rellenos que ocuparían el espacio ribereño comprendido entre el edificio de IDOM (antiguo depósito franco) y Elorrieta. Unos bloques a los que la oposición vecinal descubrió incumplimiento de determinados trámites preceptivos, lo que les permitió pleitear, pero cuya motivación principal fue que no se alterara y redujera la espléndida lámina de agua fruto de la confluencia de ría y canal. Un paisaje industrial maltratado especialmente en esa sensible zona histórica de Elorrieta-Zorroza.

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Punta Norte de Zorrozaurre con el futuro puente y, a su izquierda, el edificio de IDOM; a la izquierda de éste, la ribera que no se rellenará.
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Ribera de Elorrieta que se pretendía rellenar para levantar nuevas construcciones hasta su encuentro con el edificio de IDOM, al fondo.

Ejemplo modélico de actuación ciudadana, la Asociación de Vecinos “El Canal” se opuso a lo que consideró un exceso y un desorden, encontrando la manera de paralizarlo mediante resolución judicial.

Sin embargo, la gestión urbanística de Zorrotzaurre contaba con los ingresos por la venta de ese suelo en aquel momento inexistente y, al verse impedida para actuar en esa ribera del canal, decidió vender otro suelo, el de la rotonda de Euskalduna, a 2 kms de distancia aguas arriba, para que se construyan los bloques de viviendas que, por su ubicación y número, permitirán obtener algunos de los ingresos que ya temblaban en las hojas de cálculo.

Evidentemente, se privatiza un espacio público. Evidentemente, sabemos bien que esos ingresos derivados por la venta de la rotonda se invertirán en adecuar y mejorar otros espacios urbanos o habilitar infraestructuras para el Zorrotzaurre futuro o en algún punto degradado de la ciudad, pero ¿no resulta paradójico que para lograr la mejora de una área urbana se tenga que deteriorar otra que ya está consolidada? ¿no se pone de manifiesto la existencia de fallos en las previsiones económicas y en las actuaciones legales y que ahora, inesperadamente, sus consecuencias las sufrirá un punto de la ciudad que nunca se previó fuera a modificarse tal y como ha sido durante más de dos décadas, de hecho, desde que el puente del ingeniero Javier Manterola entró en servicio?

Quizás ahora nos quieran hacer creer que esa rotonda se hizo con carácter “provisional” a la espera de un futuro urbanístico que ya ha llegado. Espero que no. En 1997 el Zorrotzaurre manhattaniano y la apertura del canal no estaban aún en ninguna agenda. El Plan General de Ordenación Urbana de Bilbao, aprobado en 1995, cambió el uso industrial de Zorrotzaurre por el residencial, a la vez que dejaba a la redacción de un futuro Plan Especial la definición del diseño urbano del área. El Plan de Zaha Hadid, elaborado en 2004 y revisado en 2007, incorporó por primera vez la apertura completa del canal, dejando tal como eran y son las inmediaciones del puente.

Hace poco leí que en la actualidad los edificios se construyen con una previsión de vida media de 35 años. Si se argumentara la provisionalidad del área de desembarco del puente Euskalduna en Deusto habríamos logrado algo más llamativo que una vida de tres décadas y media para la arquitectura que se levanta hoy: rotondas urbanas que, en el centro de una ciudad, sólo sobreviven poco más de dos décadas. En este Bilbao nos adelantamos al futuro y abreviamos los plazos de lo contingente y la disfuncionalidad.

Hace meses que se conoce lo que se pretende llevar a cabo en la rotonda de Euskalduna, entonces ¿por qué aquí no se produce la oposición vecinal -al menos por el momento- que sí se levantó en San Ignacio? En este punto la presencia de esos tres bloques resultará mucho más perturbadora de lo que hubiese sido en San Ignacio. Por tanto, ¿qué sucede? ¿tienen los vecinos de Deusto una menor conciencia de barrio que los de San Ignacio? ¿son menos responsables como ciudadanía ante un mismo atropello urbanístico?

La clave de la cuestión reside en el entorno inmediato.,, y en una ceguera colectiva a largo plazo. En San Ignacio hay vecinos residentes que hubiesen sido afectados directa e instantáneamente por la irrupción de esa muralla construida. En la rotonda, sin embargo, el vecindario más inmediato no queda cerca porque la primera línea de edificación está ocupada por inmuebles de talleres y almacenes, en un lado, por el Igualatorio Médico Quirúrgico, en otro lado, y por un polideportivo y un centro escolar, en el tercer costado. Ni a unos ni a otros les afecta lo que exista en el exterior -al menos eso creen- o suponen que la incidencia para ellos será menor al desenvolverse su tiempo  en ámbitos laborales. Sin embargo, la afección resultará elevada e intensa. El trafico se incrementará, debiendo fluir por un espacio circulatorio mucho más reducido y esto repercutirá en las calles aledañas y subsecuentemente en buena parte de Deusto. El acceso a la isla de Zorrotzaurre por el único puente en esa zona, el de Frank O. Gehry (tras eliminarse otro puente -¿por qué?- que estuvo inicialmente previsto como continuación de la ribera de Botica Vieja), se verá obstruido a menudo por previsibles colapsos de tráfico en un cuello de botella.

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En fin, terminaré poniendo un ejemplo exagerado, pero que permite entender la situación. Si alguna vez el Ayuntamiento de Bilbao, para resolver sus problemas financieros o los de sus organismos gestores, decide vender parte del suelo del parque de Doña Casilda o del Arenal o de la plaza Elíptica, asegurando al comprador su recalificación como edificable, ¿veríamos bien que lo hiciera? Claro que no, se dirá, no es lo mismo la plaza Elíptica que la rotonda de Euskalduna, una es hermosa e histórica, la otra sólo tiene 20 años y conserva parte del aspecto suburbial que le caracterizó durante años, pero considerándolos sólo como espacios urbanos, públicos, funcionales y consolidados, ¿no es insensato que cualquiera de los dos desaparezca por la vía de su privatización?

Espero que no sean cuestiones como esta lo algunos munícipes entienden por “la ciudad como producto”. Este concepto engloba un conjunto de variables que tienen que ver con la calidad de vida, la racionalidad a la hora de proyectar el espacio público y, cada vez más, con aspectos medioambientales; en modo alguno tiene que ver con vender el espacio público a trozos. Ninguna ciudad puede tener buena reputación en todo, pero el equilibrio de su modelo es lo que va a definir en un futuro cercano su fortaleza económica basada, entre otros factores, en un buen diseño urbano. Aquí no lo hay, sinceramente.

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Cartela, de autoría anónima, aparecida en Zorrotzaurre recientemente.

 

Exprimir el espacio urbano.

La zona del Ensanche comprendida entre las calles Henao (recta) y la Alameda de Mazarredo (curva) está viendo modificaciones que buscan sacarle jugo hasta el último metro cuadrado de espacio edificable y comercializar el espacio público. Menciono a continuación las operaciones en marcha que colmatarán el espacio urbano hasta no dejar respiro a la cuadrícula de Alzola-Hoffmeyer-Achúcarro:

1.- Derribo (con preservación de las fachadas) del inmueble situado en la esquina de Henao con Ercilla, sí, ese edificio (arq. Julio Saracibar, 1878) que fue sede de la Cámara de la Propiedad Urbana y que portaba una placa exterior indicativa de haber sido el primero en construirse en el Ensanche tras la aprobación de su plan urbano en 1876; recordemos que se trataba de un inmueble de sótano, planta baja y un piso con un posterior levante de dos plantas más, pero que, aún así, conservaba bastante menor altura que los colindantes; pues bien, la actuación que vemos en marcha, despreciando el interior arquitectónico (¡viva la protección del patrimonio!), busca ganar otras tres o cuatro plantas por encima de su histórica cornisa, emparejando la nueva con la de los edificios vecinos; que el inmueble fuera una pieza arquitectónica notable y hubiese merecido ese reconocimiento con una placa para la ilustración ciudadana, probablemente colocada por el propio Ayuntamiento en su día, no ha servido para que sobreviva; estaremos atentos a la nueva placa que vayan a colocar una vez acabado el actual destripamiento/acrecentamiento; iniciativa privada;

2.- Idéntica operación en el centro de distrito de Barraincúa, antiguo lavadero diseñado por el arquitecto municipal Edesio Garamendi en 1898, es decir, derribo interior (ya reformado en los años 80 con poca fortuna) y nuevo levantamiento entre medianeras hasta equiparar alturas, con conservación de la fachada; está prevista su inauguración para una fecha próxima; iniciativa municipal;

3.- Si bien las dos operaciones anteriores aún están en marcha, no puede dejar de incluirle en este grupo la reciente colmatación del solar donde estaba el pequeño edificio Instituto Foral de Asistencia Social (IFAS), en el encuentro de Mazarredo con Uribitarte, frente al comienzo de la calle Heros, actualmente ocupado por un gigantesco edificio con hotel y viviendas que supera con mucho la alineación de las cornisas en esa manzana; iniciativa privada.

4.- La más agresiva de esta clase de operaciones es la colmatación del patio de la Escuela de Magisterio Begoñako Andra Mari BAM, dependiente del Obispado de Bilbao, entre las calles Barraincúa, Heros y Lersundi. Aquí no se trata de derribar total o parcialmente un edificio histórico, lo que ya sería bastante lamentable, sino de edificar en un solar libre de toda construcción. Se trata de un espacio que, además, en el Plan General estuvo catalogado para su preservación como “equipamental” con función docente, condición que le fue modificada mediante reforma del PGOU de Bilbao el 28 de junio de 2018 por el Pleno Municipal, al pasar de “equipamiento docente” a “otros equipamientos” a solicitud del Obispado.

La propuesta construcción presentada por la entidad religiosa no deja respiro al lugar, pues se trata de un proyecto que consta de 5 sótanos y 8 plantas en su punto mas alto (planta baja más 7), con una ocupación intensiva en superficie, al servirse de la totalidad de la parcela hasta el límite de las aceras públicas, y en elevación, al superar la altura de los edificios colindantes. El argumento esgrimido y avalado por los técnicos y políticos municipales era que, a pesar del cambio, el uso del futuro edificio, caso de construirse, no cambiaría su naturaleza, pues la Escuela de Magisterio permanecería en el inmueble existente, junto con algunos archivos históricos eclesiásticos, ya que esta recalificación, aprobada mediante el levantamiento del veto como uso educativo, se hizo para facilitar la implantación de un determinado “proyecto cultural”.

El proyecto inicial del Obispado, según afirmaba, era unificar los servicios diocesanos en una sola ubicación. Así presentó este proyecto, denominado Bizkeliza Etxea, al Ayuntamiento para conseguir que se recalificara el uso de suelo. Sin embargo, recientemente la Diócesis de Bilbao y Mutualia anunciaron que el Obispado vende la mitad del edificio que planea levantar a la constructora Murias Grupo y a Mutualia. La Escuela de Magisterio BAM sería demolida para posibilitar una actuación integrada en toda la propiedad: patio + solar con edificación. Hoy queda claro que aquella motivación cultural escondía la venta de casi la mitad de la edificabilidad conseguida por el Obispado a Mutualia y a Murias Grupo. Es decir, el Ayuntamiento ha favorecido al Obispado aprobando un cambio de uso para que éste lo venda a un tercero, consiguiendo así un enorme beneficio económico.

La parcela  de 2.033 m2 donde se ubica la Escuela de Magisterio BAM, con una superficie construida actualmente de 4.786 m2, pasa según el Estudio de Detalle aprobado a 13.543 m2, de los cuales se quiere vender el 44% (6.000 m2). Si esto no es un pelotazo urbanístico…, pues se le parece mucho: “Y mi casa será casa de oración, pero vosotros la
habéis convertido en una cueva de ladrones” (Lucas  19:46).

Ahora se ha descubierto que el edificio del Obispado, Bizkeliza Etxea, necesita para sus servicios culturales sólo 7.543 m2 y que, por tanto, existe la posibilidad de compatibilizar las necesidades de la Diócesis (propietaria) con las necesidades del barrio, mediante la construcción de un edificio más pequeño (o la adecuación del existente) y la cesión de una parte de la parcela para su conversión en un espacio libre público.

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Aspecto que se pretende dar al nuevo edificio en su fachada a la calle Heros, según proyecto del estudio Katsura, el cual, habiendo tenido en su web esta información (de ahí se obtuvo la imagen), actualmente ya no lo presenta. La web Construcciones Murias S.A. tampoco lo menciona.

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A la intención de iniciar las obras el próximo agosto se llegará tras un recorrido poco claro. Una obra de esta envergadura (8 plantas y 5 sótanos) no puede ser aprobada por la puerta de atrás y con opacidad, mucho menos teniendo en cuenta el fuerte impacto social y ambiental que generaría este proyecto. A este propósito debe recordarse que al otro lado de la calle Lersundi se encuentra el Colegio Público Cervantes Ikastetxea (arqs. Gregorio Ibarreche y Enrique Epalza, 1903) y que, a diferencia del colegio privado regido por las monjas carmelitas desde principios de los años 40 y ahora por el Obispado, nunca tuvo el privilegio de contar con un patio arbolado de recreo al aire libre para sus alumnos. Nadie vea en este apunte algún tipo de resentimiento de clase.

Si finalmente se construye este proyecto, se perderá la última oportunidad que existe en el barrio de Abando de conseguir un espacio público de proximidad (a menos de 300 metros de las viviendas), que tanto necesitan las personas mayores y la infancia de la zona, incluido el alumnado del Colegio Público Cervantes Ikastetxea, que cuenta con muy escasos espacios para el juego al aire libre. Así lo indican los estudios previos y el Avance del Plan General de Ordenación Urbana del propio Ayuntamiento, que señala esta zona como prioritaria para la obtención de espacios verdes de cercanía. Asimismo, la construcción de un edificio de 8 plantas frente al Colegio privará a sus aulas de luz natural, de gran importancia para la salud del alumnado, como demuestran numerosos estudios.

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Aspecto que podría tener el lugar si se abriera al barrio, a la izquierda, en gris, el edificio del Obispado, al fondo, en ocre, el Colegio Cervantes.
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Aspecto que muestras el patio en la actualidad.

El hecho es que la muy activa e interesante AMPA del Colegio Público Cervantes Ikastetxea, así como antiguas alumnas y vecinos afectados y preocupados por el proyecto, han venido pidiendo información a través de todos los canales posibles desde que en marzo de 2018 se conoció por la prensa que el proyecto del edificio Bizkeliza Etxea estaba en marcha: en diferentes reuniones, alegaciones al Plan General de Ordenación Urbana y escritos (a través del Consejo de Distrito de Abando, en reuniones con concejales y en escritos dirigidos al propio Obispado). En más de un año no se han obtenido respuestas claras y en todos los casos se ha dicho que no existía un proyecto, que era un tema a largo plazo y que se informaría cuando hubiese alguna novedad, cuando lo cierto es que ya se estaba tramitando y aprobando el negocio. Esto ocurre en una ciudad que se vanagloria de su transparencia en la gestión municipal; es obvio que en este caso no se han respetado los mínimos derechos de participación de la ciudadanía.

Mañana, martes 11 de junio, a las 16’45, tendrá lugar una manifestación en defensa de un barrio de Abando habitable y saludable. Están todos invitados a participar. Así puede que el Ayuntamiento llegue a entender que antes de tomar decisiones como ésta, o como la peatonalización-comercialización (camuflada tras el guiño turístico-cultural) de la calle Iparraguirre, debe escuchar a sus vecinos.

Hay que poner coto y límite a este afán especulativo sobre cada centímetro cuadrado de suelo urbano, a la enorme presión sufrida por los vecinos de la zona por tres actuaciones muy próximas entre sí (IFAS + centro de distrito + obispado) que asfixian la convivencia, atascan las calles y amazacotan el espacio. Luego, sí, algunas autoridades viajaran a Londres y, a la vista de los pequeños jardines y áreas de reposo diseminados que jalonan encuentros de calles y rincones urbanos, se preguntarán por qué no existe algo semejante, tan agradable, en Bilbao.

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No eludir lo que es.

 

No-eludir-lo-que-es_imagen-webEl arte es algo sano y sus leyes son generales. No eludimos lo que es. Los grandes tomaron cosas del suelo y construyeron con ellas. Hay elementos primarios y derivados. Todos sentimos la alegría de utilizarlos. No puede haber trabajo plástico sin él. Una estética, una obra de arte son principalmente sistemas. Una actitud no es un sistema. El genio es una cosa individual y fatal. El genio se expresa utilizando sistemas. No hay obra de arte sin un sistema.

A. OZENFANT y Ch.-E. JEANNERET. “Sur la plastique”, en L’esprit nouveau, nº 1, París, 1919, p. 48.

La buena arquitectura exige tanto de la razón como de la emoción. No se duda que, para lograrla, se requiere de un impulso creativo en el arquitecto, incluso hoy en día, cuando reglamentos y normativas acorralan esa creatividad casi hasta la asfixia.

La arquitectura fue, históricamente, el arte del que surgieron las demás artes. El suyo alimentaba y sostenía otras artes que se incorporaban a ella, completándola. El arquitecto, en ocasiones, integraba en su persona esas otras facultades artísticas, siendo además pintor, escultor…

Alcanzada la autonomía de las artes, independizadas estas del muro, el arquitecto se centró en la firmeza tectónica y la utilidad espacial, aspectos en los que también se le demandaba creatividad para que el resultado provocara efectos visualmente satisfactorios.

Sin embargo, aunque la fuerte exigencia del dibujo ha estado presente en la formación académica del arquitecto hasta hace muy poco tiempo, la distancia del profesional respecto de las otras artes ha ido ensanchándose y, así, encontrar hoy arquitectos que, al mismo tiempo, se sientan artistas… es infrecuente y se confiesan técnicos.

Esta exposición muestra la obra de algunos arquitectos, pasados y actuales, que han sentido la necesidad de desarrollar un camino de creación artística paralelo al necesario para diseñar edificios. Esto último, en sus casos particulares, no ha satisfecho por completo el aliento creativo que tienen… y para agotar ese desbordamiento de creatividad han vertido tiempo y dedicación a la pintura, la escultura, el dibujo, el grabado…

En algunos casos se pueden encontrar correspondencias entre lo que diseñan como arquitectos y lo que realizan como artistas, pero en la mayoría de los casos un asunto y otro tienen poco que ver, como si, a pesar de haber surgido del mismo individuo, pertenecieran a sensibilidades diferentes o, al menos, a sensibilidades con capacidad para actuar en un doble registro. Esa diferencia, precisamente, pudo y puede ser el necesario contrapunto para comprender mejor los edificios que idearon.

José Luis Burgos y yo, comisarios de esta exposición para la Delegación en Bizkaia del Colegio Oficial de Arquitectos Vasco-Navarro,  hemos seleccionado cinco arquitectos históricos (Manuel Mª Smith, Jesús Rafael Basterretxea, Rafael Aburto, Ricardo Beascoa, Juan Daniel Fullaondo) y cinco arquitectos actuales (José Luis Burgos, Ander Marquet, Javier Bengoa-Mungi, Chela Grijelmo y Javier Idirin), todos ellos colegiados en Bizkaia, para mostrar esa otra faceta creadora y artística en la que -contradiciendo a Le Corbusier y Ozenfant justo 100 años después- no parecen pretender mostrarse como genios, pero sí como dueños de un sistema, el que da sentido a sus vidas.

Smith es el arquitecto cuyas creaciones pictóricas, resueltas a la acuarela, más se asemejan a lo que después se convertían en elementos arquitectónicos. Tenía algo así como visiones de ambientes caracterizados por elementos que, en primera instancia, podían parecer cercanos a la fantasía neo-medievalista de William Morris y el Arts & Crafts británico, y que, lejos de no intentar materializar esas visiones, habitualmente lograba que terminaran adquiriendo forma, siendo realidad y configurando ésta para placer de sus clientes. La diferencia entre lo imaginado y lo realizado apenas existía, a pesar de que en el camino entre uno y otro intervenían necesariamente artesanos de oficios variados. Tanta fantasía era compensada con el análisis de monumentos históricos que dibujaba con la precisión del científico.

Basterretxea, quien siempre fue pintor, como sucedió a otros colegas que practicaron la pintura con discontinuidad en el tiempo, sólo la pudo trabajar en su juventud y en la madurez, con un largo intermedio de varias décadas entregadas a la arquitectura. Autor de la Escuela de Ingenieros y la Facultad de Económicas, su estilo pictórico figurativo no tenía nada que ver con el moderno espacialismo de la primera ni con el organicismo funcionalista de la segunda, pues bebía en fuentes de épocas anteriores, concretamente en el posimpresionismo, pudiendo reconocerse las huellas de Paul Gauguin y Juan Echevarría (lo que vendría a ser lo mismo), con leves acentos metafísicos italianizantes y ecos campestres vistos en Godofredo Ortega Muñoz.

Aburto mantuvo su pintura alejada de su trabajo como arquitecto, aunque en el caso de la pintura de 1961 para la Basílica de Aránzazu la obra tenía un destino arquitectónico (el retablo en el amplio ábside del templo) que no pudo alcanzar porque el concurso lo ganó Lucio Muñoz. No obstante Aburto mereció un accésit. Su trayectoria como pintor tuvo etapas diferentes con netos contrastes de estilo, como lo prueban las dos piezas presentes en esta exposición: la fraccionada geometría de cariz expresionista y colorido casi pre-pop (un anuncio de lo que fue poco después su edificio de viviendas en Neguri) y un bodegón de flores carnosas y barroco claroscuro.

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Rafael Aburto. “Proyecto para la Basílica de Aránzazu”, 1961. Óleo / tabla, 124’5 x 163’5 cm.

Los dibujos de Beascoa, tomados siempre del natural, manifiestan devoción por la arquitectura y por el paisaje, sobre todo por lo primero. Con su evocador y habilidoso manejo del lápiz realizó dibujos muy descriptivos y detallados en sus contenidos centrales, pero que se desinteresan por precisar absolutamente todo lo contemplado, insinuando la prolongación del asunto por los bordes del papel. Atraído por la arquitectura popular de Mundaka y los edificios de viviendas del Ensanche bilbaíno, Beascoa se entregó a dibujar con suma delicadeza el pintoresquismo urbano de lo primero y la riqueza majestuosa de las fachadas de algunas construcciones de lo segundo.

Fullaondo fue autor de una obra pictórica sorprendente tanto por la calidad y singular personalidad que manifiestó en ella como por la aparente distancia que mediaba entre el imaginario que elaboraba y sus mundos arquitectónico, académico, intelectual… Estrecho amigo de Oteiza y Chillida, creador de edificios brutalistas, director de la revista Nueva Forma…, resulta inesperado encontrar en él a un creador de imágenes en las que mezclaba el dibujo clasicista y el componente surreal, un constructor de collages con ascendientes dadaistas y paisajes con fuerte impronta onírica. También se acercó a la escultura y sus reflexiones sobre el poliedro de la Melancolía de Durero o su colaboración con Oteiza conviven con el naturalismo figurativo del homenaje a Isamu Noguchi. Inesperado, chocante…, aunque quizás no tanto.

personajes en verde
Juan Daniel Fullaondo. “Ejercicios gimnásticos 1″, 1975-1985. Técnica mixta / cartulina, 45 x 61’5 cm.

Burgos se desenvuelve entre el paisaje y el retrato, para lo cual adopta formatos y técnicas distintas. La voluntad por capturar el paisaje en su más amplia extensión le conduce a soluciones marcadamente apaisadas en las que la línea del horizonte, más o menos interrumpida por presencias urbanas o marítimas, recorre el centro de la imagen. En estos dibujos recupera la técnica, muy empleada por los maestros del barroco, de plumilla y aguada con tinta sepia, consiguiendo un contacto muy directo entre el autor del dibujo y quien lo contempla.La tinta prescinde del color y la descripción del fondo, desde la distancia, es casi sólo topográfica. En los retratos utiliza el óleo y la contemplación es próxima, frontal e inmediata. El color se amortigua y la captura del gesto personal que denota un carácter es el objetivo.

Marquet reflexiona visualmente con series de temas. No son muchos, pero recorren un amplio espectro pues van desde la abstracción matérica hasta la figuración expresionista. Los elabora con minuciosidad, aparentemente en un estado de parsimoniosa delectación, como saboreando -quizás sufriendo- el exorcismo del que resultará una liberación, la de acabarlos con la duda de si estarán acabados lo cual le obliga no a buscar la certeza del final, sino la seguridad de un nuevo comienzo. Esta serie nos muestra al dibujante que, con variadas técnicas, es capaz de sintetizar la anatomía y el gesto de manos implorantes, orantes, exigentes… Sus cuadernos encierran cascadas de imágenes, mundos de seres, formas, colores, líneas, manchas… que esperan ser contemplados y traducidos.

F041, Artesano con ornamento, 141x141 cm, mixta sobre madera
Ander Marquet. “Artesano con ornamento (F041)”, 2004. Técnica mixta / madera, 141×141 cm.

BengoaMungi despliega su trabajo entre la línea delgada del dibujo, escueta y sintética, sin principio ni fin, y el desbordamiento cromático de murales que, en una segunda versión, traslada a impresiones fotográficas. El humor no se halla ausente en sus composiciones, como en el caso de la chica que baila la lambada, en donde mezcla dibujo, espacio (Alexander Calder dijo aquello de dibujar en el aire), teatro de sombras y escultura cinética. La negra danza del diablo y las festivas visiones subacuáticas son dos ejemplos de una imaginación y facilidad de ejecución que parecen no atenerse a límites. En su caso, las obras tienen más que ver con su faceta docente que con la de arquitecto.

Grijelmo muestra un repertorio de acuarelas en las que pone en evidencia su exactitud para el toque de pincel junto con el aprecio por los sencillos bodegones con limones sobre platos o ante ventanas, la anatomía del exoesqueleto articulado en los crustáceos y la arquitectura de los faros bajo el sol mediterráneo, elevándose sobre la tierra ocre y verde, en contraste con el cielo de nubes tormentosas. Son obras realizadas por y desde el placer de poder pintarlas, elaboradas con calma y tiempo por delante y que quedan como instantes de goce visual detenido.

Idirin prefiere trabajar con diversas técnicas del grabado, conformando polípticos que, a veces, repiten una misma imagen con grados diferentes de color e intensidad. Temáticamente realiza una aproximación a asuntos de la naturaleza manipulada, como las canteras, y a la arquitectura tomada como volumen y fragmento de forma urbana compuesta sin intención descriptiva literal. Sus cuadernos de dibujos encierran imágenes deslumbrantes realizadas durante viajes por tierras de las que captura paisajes y pueblos alejados de lo pintoresco para acercarse a la armonía de la relación entre lo natural y lo artificial.

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Exposición en la Delegación de Bizkaia del Colegio Oficial de Arquitectos Vasco-Navarro.

Alameda de Mazarredo 69-71 bajo. Bilbao 48009.

Hasta el 28 de junio. De lunes a viernes, entre las 9:00  y las 14:00 horas.

Concurso Museo BBAA: sobre los no seleccionados.

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El Louvre y la pirámide diseñada por Ioeh Ming Pei.

La lista de equipos profesionales no seleccionados en la fase primera del concurso para formar parte del sexteto que, ya en una segunda fase, competirá por llevarse el encargo de intervenir en la reforma y ampliación del Museo de BBAA ofrece nombres llamativos y algunas curiosidades.

Desde mi punto de vista, los seis equipos seleccionados no plantean ninguna duda acerca de su valía, prestigio e idoneidad. Podrían haber variado en uno o dos nombres, que tampoco habrían sido discutidos, si el jurado hubiese estado integrado por otros componentes. Dejaré por ahora los seis a quienes se ha confiado la presentación de unas ideas básicas para otorgarles mayor y detallada atención una vez que, dentro de tres meses, las conozcamos, valorando su esfuerzo y las soluciones planteadas.

Entre los estudios no seleccionados radicados en Bilbao o estrechamente vinculados con esta ciudad destaco a NO.MAD Arquitectos (Eduardo Arroyo) y a IMB Arquitectos (Gloria Iriarte, Eduardo Múgica y Agustín de la Brena). El primero es el autor del campo de fútbol de Lasesarre (Barakaldo, 2000-04) y los segundos llevaron a cabo la ampliación de la Biblioteca Foral (Bilbao, 2004-07). Por supuesto, ambos estudios son autores de numerosos proyectos que evito mencionar aquí por no aburrir, citando sólo dos de los que pueden ser más conocidos por su proximidad. Suarez & Santas, por otra parte, es un prometedor estudio joven que se presentó asociado con el radicado en Sevilla y veterano Guillermo Vázquez Consuegra.

Dentro del ámbito vasco-navarro, ha sido importante la presentación de AH asociados (Miguel A. Alonso del Val y Rufino Hernández), autores del Centro Cultural Gandiaga, en Arantzazu (Oñate), de la Biblioteca del Monasterio de Fitero y del Museo Gustavo de Maeztu en el antiguo palacio de los reyes de Navarra, en Estella, quienes acudían junto con el japonés Kengo Kuma, autor de la reciente extensión del Victoria & Albert Museum en Dundee. También se presentó el navarro Patxi Mangado, quien lleva entre sus méritos recientes la ampliación del Museo de Bellas Artes de Asturias, tan cercano como problema arquitectónico al que se presenta en Bilbao. Aunque radicados en Madrid, Federico Soriano & Dolores Palacios tienen muchos vínculos locales, tanto históricos (ella es nieta de Alberto de Palacio, autor del Puente Colgante) como actuales, pues el equipo se encargó de concebir el Palacio Euskalduna.

Dentro de otros no seleccionados había varios premios Pritzker, como el estudio de Pei Cobb Freed & Partners (premio en 1983), el de Zaha Hadid Architecs (en 2004) y el Morphosis  de Thom Mayne (año 2005). Bien es cierto que los fundadores de los dos primeros, la iraní Zaha Hadid, nuestra amiga de Zorrotzaurre y autora del discutible museo romano MAXXI, y el chino-norteamericano Ieoh Ming Pei, creador de la icónica pirámide de cristal del Louvre, ya no viven y que fueron los sucesores de sus estudios quienes, de hecho, se presentaron. Lo de Morphosis llama mucho la atención porque tiene un curriculum museístico espectacular tanto en Asia como en Estados Unidos; se presentaron en 1995 al concurso para la ampliación del Museo del Prado en los Jerónimos y… tampoco ganaron, quizás porque su propuesta era más radicalmente contemporánea que la vencedora de Moneo, muy sobriamente plegada a las preexistencias del claustro.

También MVRDV se ha hecho cargo de numerosos museos recientes en Asia, particularmente en China, por lo habitual equipamientos de gigantescas dimensiones, aunque al mismo tiempo fueron los autores de la delicia del Serpentine Pavillion, en Hyde Park, el año 2004. En España han tenido nueve proyectos de los que, entre los llevados a cabo, el más conocido es el bloque de viviendas en Sanchinarro (norte de Madrid, 2005), un colorista inmueble con un gigantesco hueco que lo atraviesa de lado a lado a modo de terraza-mirador cubierta por cuatro pisos.  En el mismo Sanchinarro tienen otro bloque de viviendas, en el que despliegan las plantas con una composición a modo de celosía.

Entre los estudios españoles que se presentaron estuvieron Cruz y Ortiz Arquitectos, autores de la apabullante obra de remodelación y nuevos pabellones del Rijksmyseum, en Amsterdam; Miralles Tagliabue poseen un par de proyectos museísticos en Guangzhou (China), sin Enric Miralles, ya fallecido; Rafael de la Hoz, firma fundada en 1920 e introductora de modernización de la arquitectura y el diseño en España, se ha encargado de crear el Centro Cultural Daoíz y Velarde y el pabellón para la Fundación Rafael del Pino, ambos en Madrid; por último, el Estudio Carme Pinós, quien concibió el antropológico y telúrico Parque Cementerio en Igualada.

De otros estudios foráneos que aspiraron a formar parte de la fase segunda del concurso bilbaíno resaltaría a Dominique Perrault, autor del Centro de Creación de Arte Contemporáneo de Córdoba, de la Biblioteca Nacional de Francia, de la sede en Metz del Centre Pompidou y del acondicionamiento del Pabellón Dufour en el castillo de Versalles, entre otras piezas de esta tipología cultural, y a junya.ishigami & associates, tercer equipo japonés que acudió a la cita, encargado de realizar el Serpentine Pavillion londinense de este año, así como el diseño de la Casa de la Paz en Copenhague, un edificio en forma de nube que descansa sobre el mar como símbolo de paz.

Otras peculiaridades reseñables entre los participantes no seleccionados son las siguientes:

* que las ingenierías Acciona y Sener se presentaran como asociadas. los primeros con Dominique Perrault, y los segundos con PROINTEC y Diseño Sau + Frade Arquitectos;

* que, por el contrario, no se presentara la ingeniería IDOM, la cual intervino decisivamente en el Museo Guggenheim Bilbao y que, probablemente, aspire a que le encomienden la realización de la obra ya que no ha querido aspirar a su conceptualización;

* que se animara a participar la mexicana Tatiana Bilbao, nieta de Tomás Bilbao Hospitalet, autor de espléndidas piezas en el Ensanche de los años 20 y 30, y consejero del primer Gobierno Vasco bajo la presidencia de José Antonio Aguirre, motivo por el cual se tuvo que exiliar a acabar la guerra; hubiese sido bonito recuperar a Tomás por medio de Tatiana, una arquitecta, por otra parte, interesantísima;

* que aparecieran por Bilbao, de nuevo, los vieneses de CoopHimmelb(l)au, a quienes aquí tuvimos como complacientes compañeros de viaje en el concurso que Thomas Krens organizó para que ganara Frank Gehry;

* que enviara su nombre Fernando Menis, a quien recuerdo con afecto y de quien me sobresaltaron agradablemente sus telúricas construcciones en Tenerife.

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Victoria & Albert Museum extensión, Dundee, por Kengo Kuma.

 

A vueltas con el concurso del Museo de BBAA.

años 40 sobriedad y rigor
Fernando Urrutia y Gonzalo Cárdena, edificio de 1945. Imagen de los años 60-70, cuando la carga y descarga de las obras de arte se llevaba a cabo por la puerta principal del museo.

Los argumentos para proceder a remodelaciones y/o ampliaciones de los actuales museos de arte son similares en cualquier rincón del planeta. Si comparamos las razones esgrimidas por el MOMA de Nueva York con las presentadas por el Museo de BBAA de Bilbao comprobaremos que se parecen como dos gotas de agua, a pesar de las enormes diferencias existentes entre ambos, tanto por su historia como por las colecciones que albergan y la escala de las ciudades donde se encuentran.  Son semejantes también los motivos por los cuales algunas personas se oponen a que se produzcan tales remodelaciones y/o ampliaciones.

A favor se arguyen las necesidades de: (1) ampliar los espacios expositivos para la colección permanente y las muestras temporales, (2) mejorar y aumentar los espacios destinados a tareas internas técnicas (almacenes, talleres, seguridad, instalaciones de mantenimiento) y administrativas (despachos, salas de reunión), (3) reorganizar la circulación del público visitante para una más eficaz y directa comunicabilidad entre los diferentes ámbitos museísticos, y (4) mejorar y/o ampliar los espacios destinados a la atención y descanso del visitante (recepción/información, cafetería/restaurante) y a la comercialización de productos y servicios propios (tienda, auditorio, vestíbulo). Esos son los cuatro mantras que se repiten por doquier, casi siempre relacionando unos con otros, es decir, “ya que vamos a ampliar las salas de exposición cambiemos al tiempo la circulación entre ellas” o “puestos a reformar la tienda mejoremos también el acceso desde el exterior y el vestíbulo”. En general, las cuatro razones se pueden resumir en una sola: las colecciones aumentan y los públicos también, por tanto, las necesidades de todo tipo han crecido, apareciendo requerimientos y servicios nuevos, y las actuales instalaciones ya no sirven hoy para mantener la calidad de la visita y servirán aún menos en el futuro.

Los espacios “polivalentes” han surgido en los últimos tiempos como un tipo de lugar en el que tanto pueden caber algunas de las funciones antes mencionadas como cualquier otra iniciativa privada externa que, por imprevisible que sea, pueda ser acogida por su interés cultural o por un interés económico para el museo siempre que el asunto no entre en conflicto con la dignidad y el carácter de la institución y ocurra fuera del horario de apertura al público.

Recordemos que el Museo de BBAA tiene las siguientes proporciones espaciales: 41 % para salas de exposición para la colección propia y las temporales y 59 % para espacios auxiliares. Se quieren ganar 1.500 m2 para la colección y 2.000 m2 para las exposiciones temporales. El resto del espacio que se ganará, 4.500 m2, será destinado a funciones auxiliares. La nueva proporcionalidad se acercará a los estándares actuales al incrementar los espacios orientados a los servicios. En el principio de la historia de los museos prácticamente todo el edificio se destinaba sólo a la exposición de la colección permanente y muy poco a la gestión y mantenimiento. Eso ha ido cambiando con el tiempo y cada vez se destina más espacio a los servicios y la administración, pero sin que esto suponga detrimento o merma de los ámbitos expositivos.

En contra se suele decir: (1) que la escala del museo en relación con la ciudad en la que se ubica es la adecuada tal y como es, (2) que no conviene entrar por la senda del gigantismo innecesario y menos aún por la del espectáculo de la singularidad icónica, y (3) que la arquitectura histórica del edificio museístico (sobre todo si se trata de un Bien Cultural protegido, como es el caso del BBAA bilbaíno) se perderá, se alterará o quedará enmascarada con las nuevas presencias constructivas, de manera que el patrimonio monumental y la memoria sentimental de la ciudadanía se verán disminuidas.

años 70 modernidad y respeto
Álvaro Libano y Ricardo Beascoa, ampliación de 1970. Imagen de la primera mitad de los años 70, cuando la planta baja estaba aún abierta y el homenaje a Arriaga mantenía marginada la escultura de Francisco Durrio.

Esto es lo que se razonó, más o menos públicamente, cuando se dieron a conocer las bases de la convocatoria-concurso en el que el Museo de BBAA está inmerso ahora. El hecho de que quien esgrimió estas argumentaciones (“Coto cerrado”, El Correo, Cartas al Director, 21 de marzo, 2019) fuera sobrino-nieto de uno de los dos arquitectos que diseñaron el edificio de 1945 no resta fuerza a su discurso -debido a la posible sentimentalidad- porque él mismo es arquitecto y porque es obvio que sucederá lo que anuncia, desde su opinión, como un mal. El asunto es si aceptamos que el museo quede en un estado y unas dimensiones físicas determinadas por considerarlas un bien patrimonial estático o admitimos que la arquitectura museística es simbólica, pero también herramienta de trabajo que hay que mantener actualizada, y valoramos esto como un bien cultural dinámico que añade capas de calidad arquitectónica en el transcurso del tiempo.

Algunas necesidades de reformas se perciben desde el primer momento en que se pone en funcionamiento un museo, aunque sólo se pueden llevar a cabo pasado cierto tiempo para no poner en evidencia errores de diseño y no continuar gastando en un edificio recién terminado. Tales fueron los casos de la tienda y el restaurante en ARTIUM y en el Museo Guggenheim Bilbao, que se concebieron en unos lugares que a sus respectivos diseñadores parecieron correctos, pero que al de pocos años fueron trasladados a otras ubicaciones más adecuadas a la vista del comportamiento real (no hipotético) del público. Por supuesto, algunas intervenciones arquitectónicas vienen a modificar aspectos que ya fueron reformados anteriormente, pero no funcionaron como se esperaba o perdieron su sentido.

Al margen de posicionamientos favorables o críticos hacia la reforma y ampliación actual del Museo de BBAA, escuchados y leídos en público y en privado, creo que algunos aspectos de las bases de la convocatoria restaban potencial al concurso. Así debe verse, por ejemplo, el que para optar a la participación final los criterios de preselección valoraran la realización previa de hasta cinco museos, haber obtenido hasta cinco premios internacionales, haber sido autores de hasta diez proyectos de gran envergadura, etc. Esto dejaba automáticamente fuera de la participación final a numerosos estudios de arquitectos jóvenes sin tanta experiencia acumulada, pero ricos en ideas y llenos de entusiasmo para los que este proyecto no sería un encargo más en una larga lista de realizaciones. Debido a esta formula, puede decirse que el concurso ha sido restringido, pero disimulando la restricción, pues en pura lógica los seis arquitectos que serían seleccionados habrían de pertenecer a la estirpe de los internacionales del máximo nivel y larga trayectoria. Como así ha venido a ser. Es lo que quería el Museo, sin duda.

Sin embargo, esta fórmula rompe con la tradición propia. Fernando Urrutia y Gonzalo Cárdenas, los arquitectos que concibieron el museo de los años 40, no habían construido ninguno antes de implicarse en éste y recibieron el encargo sin concurso previo. Álvaro Líbano y Ricardo Beascoa concibieron su primera ampliación a finales de los 60 sin haber participado en la realización de ninguna de esta naturaleza anteriormente y sin concurso. Luis Mª Uriarte a finales de los 90 tampoco, ni lo uno ni lo otro. Lo cual no fue impedimento para que concibieran edificios y ampliaciones que tenemos en la más alta estima.

Como señalaba la voz profesional que con más nitidez expresó la queja, “siguiendo ese pensamiento, deberíamos calificar como un gran error cuando se decidió que la Ópera de Sidney la hiciera un desconocido arquitecto danés llamado Jørn Utzon” y, sin perder el buen sentido del humor, terminaba razonando que, “puestos a exigir, podríamos empezar a pedir a los jugadores del Athletic que hayan jugado cinco finales de la Champions, al alcalde de Bilbao que haya sido presidente de la ONU, y al párroco de Begoña que haya dado cinco misas en Vaticano”.

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Luis Mª Uriarte, 2001. Imagen tomada poco tiempo después de inaugurarse esta reforma que muestra la fachada lateral concebida para funcionar como vía de comunicación entre el primer edificio y el segundo, sin haberlo conseguido plenamente a la vista de su escaso uso.

Más sobre el concurso del Museo de BBAA.

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Ayer ofrecí el listado completo de los equipos admitidos que presentaron su candidatura para la selección de los seis finalistas. Habría que añadir el nombre del estudio suizo Herzog & DeMeuron, a quien se le dio -junto a otros dos equipos aspirantes- un aviso y plazo para completar/enmendar la documentación presentada, pero por el motivo que sea no lo hizo y, por tanto, quedó fuera de juego, no admitido. Una lástima.

Al analizar el éxito de la convocatoria se me ocurren dos razones que lo explican. Por una parte, el atractivo de Bilbao como escenario para la arquitectura contemporánea provoca que los más relevantes profesionales, con estudios en cualquier lugar del planeta, deseen tener una obra suya en esta ciudad. En segundo lugar, imagino que Miguel Zugaza ha desplegado gestiones personales para animar a ciertos profesionales a que presentaran su candidatura.

Es sorprendente que haya habido una respuesta tan buena porque la obra a acometer no es grande ni tendrá mucha visibilidad. Sin embargo, sí será difícil y, por ello, alcanzar todos los objetivos con brillantez procurará mucho prestigio profesional. La mayor parte de la actuación ocurrirá puertas adentro y en el subsuelo. Se promete un edificio nuevo, exento o adosado, pero por fuerza no podrá tener un gran volumen, aunque aspirará a ser -tendrá que serlo- una obra maestra, una pequeña joya, por dentro y por fuera.

Me gustó mucho que, en la composición del equipo que habría de formar la empresa adjudicataria, las bases del concurso exigieran que hubiese, entre otros responsables técnicos, “una persona especialista en restauración y/o historiador/a del arte, titulado/a en Conservación-Restauración o Bellas Artes, Historia del Arte”. La constitución de un equipo con un amplio grado de conocimiento y capacitación en el ámbito museístico y de la rehabilitación de edificios históricos requería de la participación no sólo de técnicos y arquitectos, sino también de una implicación desde las humanidades, la historia o el conocimiento de la vida material de las obras de arte.

El Jurado que deliberó en la selección de los seis equipos finalistas estuvo presidido por el propio Zugaza, siendo los otros componentes la gerente del Museo de Bellas Artes, Leire Jaureguibeitia, como secretaria (con voz, pero sin voto), y como vocales, Matxalen Acasuso, arquitecta, decana del COAVN Colegio Oficial de Arquitectos Vasco-Navarro; Zuriñe Antoñana, restauradora, jefa del Servicio de Patrimonio de la Diputación Foral de Bizkaia; Luis Antonio Fernández Galiano, arquitecto; Miren Lorea Bilbao, ingeniera, gerente de la UPV/EHU; Gorka Martínez, abogado, director de la Obra Social de la BBK; José Ángel Muñoz, historiador del arte, viceconsejero de Cultura, Gobierno Vasco; Mikel Ocio, arquitecto, director del Área de Planificación Urbana, Ayuntamiento de Bilbao; y Patricia Urquiola, arquitecta.

Puedo imaginar las consideraciones de todos ellos en los debates que se debieron de plantear durante la deliberación del Jurado. Sin embargo, también supongo con mucho fundamento que las opiniones de Fernández Galiano no fueron las de menor peso e influencia, ni mucho menos. Elegir sólo seis nombres en un abanico tan amplio y prestigioso de nombres no tuvo que ser fácil. Me gustaría ahora observar con cierta atención al grupo seleccionado para la fase final.

Seis equipos entre los que hay dos españoles (Moneo y Nieto Sobejano), uno británico (Foster), uno danés (Bjarke Ingels), uno noruego (Snøhetta) y uno japonés (SANAA).

Snøhetta tiene estudio en Oslo, pero también en Nueva York, Innsbruck, San Francisco, París y Hong Kong. Foster mantiene equipos operativos en Londres, Abu Dabi, Bangkok, Pekín, Buenos Aires, Dubai, Hong Kong, Madrid, Nueva York, San Francisco, Shanghai, Singapur y Sydney. Bjarke Ingels posee sedes en Copenhague, Nueva York y Londres. Nieto Sobejano trabaja con estudios en Madrid y Berlín…, en fin, se trata de estudios que actúan en cualquier lugar del mundo; de hecho, son empresas globales.

Sólo Moneo tiene un edificio construido en Bilbao, la Biblioteca de la Universidad de Deusto. Foster fue el autor del Metro, por supuesto, pero no es un edificio. Le falta.

Hay tres Premios Pritzker: Moneo (1996), Foster (1999) y SANAA (2010). Hay dos mujeres liderando equipos (Fuensanta Nieto y Kazuyo Sejima). Cuatro estudios vascos son  colaboradores: Luis Mª Uriarte con Foster, Iñaki Aurrekoetxea con SANAA, José Ramón Foraster con Snøhetta y AZAB (Cristina Acha, Miguel Zaballa, Ane Arce e Iñigo Berasategui) con BIG.

Aurrekoetxea ha tenido alianzas anteriormente con otros estudios foráneos en Bilbao: lo hizo con Arata Isozaki en Uribitarte y con Robert Krier en la Plaza Euskadi. No me consta que Uriarte, Foraster y AZAB hayan tenido este tipo de colaboraciones.

Uriarte fue el arquitecto que llevó a cabo la remodelación del museo de 2001 y en su equipo estaba entonces Foraster. Ahora cada uno va por separado, pero buscan la oportunidad de volver a trabajar en el edificio para el que ya lo hicieron hace casi veinte años.

Por su parte, Zugaza no sólo se ha entendido con estos dos últimos, sino que también lo ha hecho con Moneo (claustro de los Jerónimos) y con Foster (proyecto del Salón de Reinos), en ambos casos desde el Museo del Prado. En fin, si tuviera que aventurar una plancha ganadora en función de los nombres mencionados creo que lo tendría claro, pero no me arriesgaré. Todos tienen la capacidad necesaria para presentar un magnífico proyecto, sin duda, pero algunos pueden contar con la ayuda de influencias políticas. Esperemos que esto último no afecte en nada y sólo primen la calidad, la idoneidad y el diseño. Vamos a ver las ideas que presentarán de aquí a pocos meses.

Otro día me referiré a algunos de los llamativos equipos que, habiéndose presentado como candidatos, quedaron fuera de la selección final.

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Concurso del Museo de BBAA, Bilbao. Lista completa de equipos.

Extraordinaria ha sido la concurrencia de equipos que presentaron sus candidaturas a la selección para la siguiente fase del concurso convocado por el Museo de Bellas Artes de cara a su próxima reforma y ampliación. Han sido cincuenta y siete grupos profesionales en total de los que sólo -así lo preveían las bases- han sido seleccionados seis.

Es difícil resistirse a mostrar la lista completa. Sólo así se puede tener idea del enorme éxito que ha tenido la convocatoria. Si los nombres de los seis seleccionados ya da una idea aproximada del interés que suscitó el concurso, por el elevado nivel de los elegidos, su fuerza tractora queda subrayada por doble partida al conocer ciertos nombres que han quedado fuera de la competición final.

Es posible que algunos equipos sin mucha relevancia hayan decidido mandar su candidatura… para ver qué pasa, sin más, es habitual en los concursos; eliminados estos, aún queda un distinguido grupo. Muchos candidatos son UTE’s, Unión Temporal de Empresas, formadas por equipos de diversas disciplinas y procedencias geográficas; el signo + identifica estas alianzas en el listado.

Ya iremos comentando el singular episodio de la arquitectura bilbaína que vamos a vivir  durante los próximos meses y años, según se vayan produciendo los acontecimientos. Hoy me limitaré a ofrecer ese listado, marcando en negrita los nombres de los seleccionados. La relación ofrece las candidaturas según el orden de entrada en las oficinas de la Fundación Museo de Bellas Artes de Bilbao.

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1.- Arquitectos Ayala.

2.- NO.MAD Arquitectos (Eduardo Arroyo).

3.- Tony Fretton Architects + Van Belle & Medina Architects + Vogt Landscape Architects.

4.- Christian Menu + BETOM Ingénierie + Cap Terre + dUCKS scéno.

5.- Nieto Sobejano Arquitectos.

6.- Ulargui y Asociados Arquitectos.

7.- Paredes Pedrosa Arquitectos.

8.- Martínez Lapeña-Torres Arquitectos + Enric Soria Badia + Juan Ignacio Quintana Ruiz.

9.- IMB Arquitectos + Impact Venture Group + Oneka Arquitectura.

10.- Estudio Barozzi Veiga.

11.- Kleihues + Beldarrain.

12.- MVRDV + Gras Arquitectos + Ove Arup & Partners.

13.- Rafael Moneo.

14.- MAP Arquitectos + Pierre-Antoine Gatier.

15.- Tatiana Bilbao Estudio + Productora-df.

16.- Ábalos & Sentkiewicz + Coll-Barreu Arquitectos.

17.- Gina Barcelona International Arquitects Group + schneider & schumacher arkitekten.

18.- Dominique Perrault + Sener Ingeniería y Sistemas

19.- Brasil Arquitectura Ltda. + Federico Soriano & Dolores Palacios.

20.- Foster & Partners + Luis Mª Uriarte.

21.- Bjarke Ingels Group, BIG + AZAB + Proskene.

22.- Ah asociados (Miguel A. Alonso del Val y Rufino Hernández) + Kengo Kuma & Associates.

23.- Guillermo Vázquez Consuegra + Suarez & Santas Arquitectos.

24.- Zaha Hadid Architects.

25.- Thornton Tomasetti + Angulo Arquitectura.

26.- Cruz y Ortíz Arquitectos.

27.- Snøhetta + Foraster Arquitectos.

28.- Miralles Tagliabue + Arquiplan.

29.- Garcés-De Seta-Bonet, Arquitects + G&C Arquitectura & Urbanismo.

30.- SANAA (Kazuyo Sejima & Ryue Nishizawa) + I. Aurrekoetxea & Bazkideak.

31.- PROINTEC + Acciona Producciones y Diseño Sau + Frade Arquitectos.

32.- Mangado Asociados + Esteban Terradas + Santiago Vives.

33.- Ayesa Ingeniería y Arquitectura + MECANOO.

34.- Jamie Fobert architects + Fernandez-Abascal & Muruzabal.

35.- NAT Office – Christian Gasparini Architetto.

36.- Gil Bartolomé ADW + Coop Himmelb(l)au Wolf D. Prix & Partner.

37.- AAPP Atelier d’Architecture Philippe Prost.

38.- Estudio Carme Pinós + BBG Estructures.

39.- Amanda Levete Architects + Rubio Arquitectura.

40.- Gluckman Tang Arquitects L.L.P. + Estudio Alvárez-Sala + Arquitectura Enguita & Lasso de la Vega + Porras Guadiana Arquitectos.

41.- OFIS arhitekti.

42.- DL+A (José Mª de Lapuerta, Carlos Asensio y Paloma Campo) + Felix Claus Dick Van Wageningen Architecten.

43.- Office Kersten Geers David Van Severen + Urtzi Grau.

44.- Ensamble Studio.

45.- Fermín Vázquez + Carmody Groarke.

46.- Martín Lejarraga + VAUMM.

47.- BDU (Begoña Díaz-Urgorri Emparanza & León Benacerraf Botbol) + Morphosis Architects (Thom Mayne) + Juan Miguel Hernández León.

48.- junya.ishigami & associates + Taller Básico de Arquitectura,

49.- PTW + 6A Arquitects.

50.- Pei Cobb Freed & Partners.

51.- CNLL, Lda.

52.- Christ & Gantenbein Architekten.

53.- LAN arquitectura + BLP Brochet/Lajus/Pueyo.

54.- M Partida Architecture and Design + Mónica Farran Astica + Josep Emili Hernández i Cros.

55.- Menis + Bosch + Saitec.

56.- RTN (Javier Rivarola, Gustavo Trosman y Ricardo Norton) + Monoblock.

57.- Estudio de Arquitectura Rafael de la Hoz.

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Los seis elegidos tienen tres meses para presentar un proyecto de reforma y ampliación con el que dar una nueva visibilidad al museo, generar mejor comodidad para la visita y proporcionar más espacio junto con unas instalaciones adecuadas para su desarrollo.

Así, presentarán un plan de reforma de los 2.250 m2 que tiene la superficie construida del actual museo y otro de ampliación de sus instalaciones en, al menos, 5.140 m2 de nueva construcción. Para redactar sus propuestas, entregadas de forma anónima, tendrán tres meses de plazo y la idea ganadora será proclamada entre el 22 y 29 de julio.

El estudio ganador obtendrá un premio de 30.000 euros, mientras que los otros cinco finalistas recibirán una contraprestación económica de 20.000 euros cada uno por su participación. La redacción final del proyecto estará dotada con unos honorarios de 1.577.000 euros

Según el calendario que maneja el Museo, se prevé que las obras de reforma y ampliación comiencen entre marzo y abril de 2021. Se estima que tendrán una duración estimada de 18 meses y que podrán ser inauguradas entre septiembre y octubre de 2022. El proyecto de ampliación cuenta con un presupuesto total de 18.160.000 euros.

Lo dicho: iremos viéndolo con muchas ganas.

Las torres de Bolueta (II).

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Hace unos meses comentábamos aquí sobre el primer edificio que se construía en la zona ribereña de Bolueta. Ha sido el post que más visitas ha recibido en los años que este blog lleva abierto. Abordamos ahora otras cuestiones relacionadas con esa operación inmobiliaria.

Neinor Homes S.A. es el grupo inmobiliario que está llevando a cabo parte de la operación allí donde estuvo la histórica fábrica de San Ana; en concreto acomete los bloques tres y cuatro de los siete previstos. Con una torre ya levantada y con la segunda en muy avanzado proceso de construcción por parte de otro promotor, Visesa, Neinor Homes ha presentado recientemente un vídeo en el que recrea lo que se supone será la parte del barrio que les concierne una vez finalizada. Con piscinas en las terrazas, arbolado profuso por las calles peatonales e interiores domésticos escrupulosamente diseñados en blanco y negro, el vídeo trata de transmitir cierta idea de vivienda moderna con un nivel notable de confort y calidad. Frente a la negra verticalidad de la piel en las dos primeras torres, ahora estos futuros edificios exhiben una horizontalidad de neta blancura. El vídeo muestra un conjunto urbano de sólo cinco bloques, pero lo cierto es que serán siete.

Al final del vídeo una nota dice: “Los datos incluidos en esta memoria de calidades constructivas, incluyendo las infografías, están sujetos a posibles modificaciones, reservándose Neinor Homes la facultad de introducir aquellas que vengan motivadas por razones jurídicas, técnicas o comerciales que así lo aconsejen o vengan ordenadas por los organismos públicos competentes“. En otras palabras, si te ha gustado el vídeo no estés seguro de que lo que te entreguemos vaya a ser exactamente igual a lo que has visto, ya que lo mostrado “se hace constar a efectos orientativos“.

La web no informa de quién es el arquitecto (¿tan poco importa ya?), aunque hay una detallada Memoria de Calidades y los planos de cada una de las viviendas y anejos están a disposición de los compradores en las oficinas de venta. La información comercial ha sido elaborada a partir de un Proyecto Básico que alguien ha tenido que redactar aunque no se mencione su nombre. En fin, los edificios responden a la insípida moda de formalizar bloques con franjas blancas horizontales marcando las distintas alturas que se está repitiendo hasta la saciedad entre nosotros (véase Garellano, sin ir más lejos),

En este post de hoy se informa acerca de algunas personas que están al frente de este grupo empresarial dedicado a la construcción de viviendas. Los datos que se manejan aquí están tomados de la web de la empresa, pero mezclados con otros que también son públicos, obtenidos por fuentes diversas. No es muy difícil encontrar abundante información sobre las dos personas más importantes en Neinor Homes, como se comprobará.

Establecidos sus Estatutos en diciembre de 2014, Neinor Homes inició formalmente su actividad en mayo de 2015, tras la compra por parte del fondo de inversión estadounidense Lone Star, con sede en Dallas, de la cartera inmobiliaria de Kutxabank que, con el nombre de Neinor, fue su promotora residencial durante 28 años de historia, estableciendo una singular alianza entre un fondo de inversión internacional y una promotora local.

Lone Star, al que algunos califican como “fondo buitre” dio un genuino pelotazo al comprar Neinor por 940 millones en 2014 y venderlo en un total de 1.350 millones por acciones en tres fases, entre su salida a Bolsa en marzo de 2017 y la liquidación de su último paquete de acciones en enero de 2018. Es decir, en diez meses vendió acciones por 1.350 millones, lo que supuso unos beneficios de 410 millones una vez descontada la inversión inicial, ¡¡en diez meses!!

Para dirigir esta operación se contrató a Juan Velayos en marzo de 2015, entonces socio de PriceWaterhouseCoopers (PwC) y responsable de su área de Real Estate Advisory y exconsejero delegado de Renta Corporación. Es decir, Velayos es un experto no solo en el mercado inmobiliario, sino también en el mercado bursátil español.

Sin relación alguna ya con Lone Star, actualmente y de acuerdo con sus Estatutos, la Sociedad Neinor Homes S.A., con sede en Bilbao, tiene por objeto la promoción, gestión, comercialización y desarrollo de todo tipo de operaciones inmobiliarias y urbanísticas, por sí misma o a través terceros.  Veamos ahora quiénes son las personas que se encuentran en la cúpula de Neinor Homes.

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El presidente del consejo de Administración, desde el 8 de enero de 2017, es Ricardo Martí Fluxá, conocido por haber sido Secretario de Estado para la Seguridad, de 1996 a 2000, en el Ministerio de Interior encabezado por Jaime Mayor Oreja, es decir, durante el primer gobierno de José Mª Aznar. Como miembro de la carrera diplomática española, anteriormente ocupó diferentes puestos en el extranjero y, finalmente, el de Jefe de Protocolo y Actividades del Rey de España.

La lista de cargos empresariales de Martí Fluxá es enorme, entre los que la presidencia de Neinor Homes es una entre muchas otras: presidente de la Asociación Española de Empresas de Consultoría Inmobiliaria (ACI); consejero de Liteyca y de Bodesa (esto es, Bodega de Sarria, fundada por la familia Huarte, quebrada y salvada por Caja Navarra y entregada a CaixaBank). Fue Presidente de Industria de Turbo Propulsores, S. A. (ITP), y de Marco Polo Investments; consejero del Grupo Tomás Pascual; miembro del Consejo Asesor del banco de inversión Arcano Capital; consejero de Ibersecurities; consejero de la tecnológica IKUSI; miembro del Comité Ejecutivo y presidente del Comité de Remuneraciones de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Navarra….

Resulta interesante su vertiente cultural. Actualmente es presidente del Real Patronato del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, siéndolo también de su Fundación; patrono de la Fundación Amigos del Museo del Prado; patrono del Museo Guggenheim Bilbao; presidente de la Fundación Ankaria de Arte Contemporáneo; presidente del Consejo Social de la Universidad Rey Juan Carlos (¡¡ufff!!), miembro del Consejo Rector de la Academia Europea de Ciencias y Artes; secretario del Consejo Rector de la Fundación Pro Real Academia Española de la Lengua…, podríamos seguir mencionando más cargos, muchos más.

Sin dejar de tener en consideración los gustos personales de Martí Fluxá por las cuestiones culturales, el arte y el altruismo, resulta bastante claro que su presencia en esos Patronatos y Consejos de instituciones públicas es debida a la aportación de recursos económicos privados desgravables, en calidad del cumplimiento de su “responsabilidad social corporativa”, que le aseguran la participación en las decisiones de gobierno de esos museos, academias, fundaciones, etc., adquiriendo mediante su participación en ellos una pátina socio-cultural que blanquea negocios que, a veces, se mueven por zonas oscuras.

Es el caso de la presencia de Martí Fluxá en el Patronato del Museo Guggenheim Bilbao, donde la empresa ITP (con sede en Zamudio, Bizkaia, construye motores para aviones, incluidos los de naturaleza militar) es patrona desde su inicio en 1997, habiendo sido presidida durante varios años hasta 2017 por Martí Fluxá (sustituido posteriormente por Josep Piqué, Ministro de Industria y Energía -1996-2000-, Ministro de Asuntos Exteriores -2000-2002- y Ministro de Ciencia y Tecnología -2002-2003- en los dos gobiernos de Aznar). Algo distinto, pero similar, puede decirse de la Fundación Ankaria, cuyo única “empresa benefactora” (máximo grado de compromiso económico) es Liteyca, la empresa de telecomunicaciones presidida por Martí Fluxá, y en cuyo Consejo se encuentra también el antiguo Ministro de Universidades e Investigación (1979-81) de UCD, Luis González Seara.

No toda su trayectoria ha estado jalonada por los éxitos ni exenta de polémicas. Hace pocos años Martí Fluxá tuvo que hacer frente a varios Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) en el Grupo MGO entonces presidida por él, al situarse al borde de la quiebra. Se acusó al grupo MGO,  especializado en prevención de riesgos laborales, que en aquel crítico momento repartiera generosas dietas entre su ‘consejo de lujo’ y la alta dirección, mientras los trabajadores afrontaban varios  ERE. Refugio de exministros y altos cargos, llamaba la atención que hubieran recalado en su seno políticos especialmente vinculados con las áreas de Interior y Seguridad de varias comunidades autónomas y del gobierno central. Eran los casos del consejero Rodolfo Martín Villa, ex ministro de Interior con UCD. Como presidente del consejo asesor figuraba Gustavo Suárez Pertierra, ex ministro de Defensa y Educación con Felipe González; Luis Mardones Sevilla, que fue el representante de Coalición Canaria en el Congreso, adscrito a las comisiones de  Interior y Defensa cuando era diputado; Carlos Mayor Oreja, hermano de Jaime y ex consejero del PP en varias carteras en la Comunidad de Madrid; Xavier Pomés i Abella, primer director general de Seguridad Ciudadana y ex consejero de Gobernación con Jordi Pujol, y Miguel Sanz Sesma, ex presidente del Gobierno de Navarra (quien, por cierto, también está en el Consejo de Bodesa, colocado por Martí Fluxá).

La segunda persona de importancia en el Consejo de Administración de Neinor Homes es Anna Birulés Bertrán, quien fue ministra de Ciencia y Tecnología (2000-02) durante en segundo gobierno de Aznar, siendo sustituida en el cargo por Josep Piqué. Ha sido secretaria general del Banco Sabadell; consejera y presidenta del Comité de Auditoría y Cumplimiento Normativo y miembro de las Comisiones Ejecutiva y de Inversiones del Grupo Pelayo. Asimismo, es consejera independiente de IDOM, Consulting, Engineering, Architecture, S.A.U. Comenzó su carrera profesional en el Departamento de Industria y Energía de la Generalitat de Cataluña y fue directora general del Centro de Información y Desarrollo Empresarial (CIDEM), así como presidenta del Consorcio de Promoción Comercial de Cataluña (COPCA). Fue consejera delegada de Retevisión (ahora propiedad de los grupos Abertis y Vodafone), desde donde dirigió el proceso de expansión de los operadores de telecomunicaciones a través de sus subsidiarias. Actualmente es presidenta de la Comisión de Auditoría y Control, y miembro de la Comisión de Nombramientos y Retribuciones de Neinor Homes.

Un tercer miembro significativo del Consejo de Administración de Neinor Homes es Felipe Morenés Botín-Sanz de Sautuola, hijo de Ana Botín, presidenta del Banco Santander, nieto de Emilio Botín y sobrino -por parte paterna- de Pedro Morenés, Ministro de Defensa en los dos gobiernos de Mariano Rajoy.

Esta operación urbanística e inmobiliaria fue concebida por un consejero del Gobierno Vasco que pertenecía al Partido Comunista de Euskadi. Ya ven quiénes son los que la van a rentabilizar.

Tan sólo para que se sepa.

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La isla del tesoro (III). Árboles.

A principios del año pasado la Junta de Concertación de Zorrotzaurre convocó un concurso para una actividad, en principio, desconcertante: “plantar 1.603 árboles en los siguientes montes de titularidad municipal: Pikotamendi, cara sur del Arnotegi, monte Arraiz y monte Avril-Portal Zamudianos”. La convocatoria especificaba las especies de árboles a plantar: “fresno, abedul, tilo, quercus rubra, quercus robur y cerezo”.

El interrogante que cualquier ciudadano se pudo plantear entonces era éste: ¿por qué rayos la Junta de Concertación de Zorrotzaurre se pone a plantar árboles en unos montes tan alejados de Zorrotzaurre? ¿qué le obliga o impulsa a una acción de estas características? La propia convocatoria explicaba que “la plantación de estos árboles obedece al cumplimiento del estándar que marca la ley de que se debe plantar un árbol por cada vivienda nueva que se construya y por cada 100 m2 de terciariola misma convocatoria precisaba que tal acción se desarrollaría en los citados montes porque el objetivo “no se cumpliría sólo con los árboles que se pueden plantar en el área de Zorrotzaurre”.

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A la vista de lo anterior, uno se preguntaba asuntos como: (1) ¿a quién obliga esa norma, al constructor de las viviendas o al municipio cuyo urbanismo se quiere relacionado con el arbolado?, y (2) ¿hasta dónde obliga su cumplimiento? Estas preguntas no son baladíes porque la primera impresión es que la relación ‘vivienda nueva/plantación de árbol’ lo que busca es su proximidad, es decir, que las nuevas construcciones de viviendas dispongan en su inmediación de zonas verdes y arboladas para que la habitabilidad del barrio sea armónica, amable y suave (por contraposición a dura) en la relación Artificio/Naturaleza, o sea, casa/árbol.

De ser esto así, lo cual sería lógico, no se entendería que en este caso esos 1.603 árboles se plantaran a varios kilómetros de distancia de las viviendas que, según la ley, provocan su plantación. Acudiendo a la ley en cuestión DECRETO 123/2012, de 3 de julio, de estándares urbanísticos, de la Consejería de Vivienda, Transportes y Obras Públicas del Gobierno Vasco, encontramos que su Artículo 6, apartado 1.d., referido a los “estándares mínimos para reserva de terrenos destinado a dotaciones y equipamientos de la red de sistemas locales en suelo urbano” establece que dicha reserva “para vegetación” contempla la “plantación o conservación de un árbol por cada nueva vivienda en suelo de uso residencial o por cada cien metros de construcción”. Lo mismo señala el Artículo 9, apartado 2, referido a los “Estándares de dotaciones locales en suelo urbanizable”. Confirmando lo que suponíamos en el párrafo anterior, este Decreto explica que se establecen “usos tales como áreas ajardinadas, deportivas y demás espacios asimilables al uso y/o servicio público, todo ello con la clara intencionalidad de una planificación municipal de amplia y moderna visión sobre estas dotaciones”, es decir, armonía urbanística, aunque -mucho más simplista y ambiguamente- se alude a una planificación “amplia y moderna”.

Como este Decreto es una herramienta que desarrolla la Ley 2/2006 (30 de junio, de Suelo y Urbanismo del País Vasco) es interesante recordar que ella dice que “se fomenta la presencia de arbolado en nuestras ciudades, ante la falta de previsión al respecto en el urbanismo que actualmente se conoce en nuestra Comunidad, al mismo tiempo que se establece un mínimo obligatorio de reserva para equipamiento privado y la posibilidad municipal de creación de la dotación residencial protegida, todo ello en garantía de una vida ciudadana más amable y equilibrada”. Eso sí, “amable y equilibrada” es mucho mejor, más claro y comprensible que “amplia y moderna”.

Según este Decreto, independientemente de quién sea el propietario de los terrenos urbanizables, la reserva de suelo para estos fines corresponde a una decisión  municipal, siendo por tanto responsabilidad pública que se garanticen los usos dotacionales establecidos y, una vez garantizados, se cuiden. En otras palabras, en todo el suelo urbanizable hay una parte sobre la que no se podrá construir porque uno de los usos dotacionales es el ajardinamiento y la plantación de arbolado. Otros suelos reservados, en cambio, si podrán contener edificaciones porque acogerán equipamientos deportivos, culturales, sanitarios, etc.

En consecuencia, el planificador urbanístico, a la vista del suelo urbanizable disponible y de sus necesidades dotacionales, incluido el arbolado, debe tener en cuenta lo que ese arbolado necesita de suelo para arraigar y crecer y, en función de las viviendas que prevé se construyan a partir de la densidad edificatoria que establezca, repartir el suelo disponible en dotacional y residencial. Uno y otro están relacionados, son inter-dependientes. Lo que, por tanto, no podrá establecer el planificador es una ocupación de suelo residencial con una extensión tal que impida el cumplimiento de los usos dotacionales.

Y esto es lo que parece ha sucedido en Zorrotzaurre, porque tal obligación “no se cumpliría sólo con los árboles que se pueden plantar en el área de Zorrotzaurre”, según reconoce la Junta de Concertación. Las 1.603 viviendas que se construirán en la Punta Norte lo harán sobre un suelo que no deja espacio suficiente para los 1.603 árboles que deberían estar en ese sector. Por ese motivo los plantan allí donde no son estrictamente necesarios, en las laderas de unos montes que ya están arbolados en gran medida, en vez de hacerlo en la yerma neo-ínsula. Si las condiciones técnicas de plantación establecidas por la propia Junta de Concertación exigen que cada árbol tenga un “marco de plantación de 8 x 8 metros”, el resultado es que se necesitarían varios miles de metros cuadrados en la Punta Norte de Zorrotzaurre, una superficie que no existe porque se ha dado parte de ese terreno a los constructores para la edificación de viviendas.

En cuanto a quién correspondería realizar esa plantación, las consideraciones previas determinan que “este Decreto, apartándose en lo posible de centrar su cometido en los aspectos procedimentales, se ocupa en el cumplimiento y desarrollo de la legalidad en cuanto a la fijación de las superficies destinadas a los estándares legales”. Con esto parece parece referirse a que será lo que cada municipio establezca como procedimiento, en ocasiones obligándose a sí mismo a hacerlo y en ocasiones obligándole al constructor de las viviendas. Caso de ser así, en Zorrotzaurre ha sido su Junta de Concertación la que ha echado sobre sus espaldas el coste de esa tarea, o sea, dinero público, eximiéndole al constructor privado, quien ganará con la venta de las viviendas una bonita cantidad de dinero.

Ahora bien, si volvemos a la Ley 2/2006, Sección Sexta, Artículo 147, “Cargas de urbanización”, vemos que su punto (d) señala que las “obras de ajardinamiento y arbolado, así como de amueblamiento urbano, de parques jardines y vías públicas” deben correr “a cargo de los propietarios de los terrenos comprendidos en una unidad de ejecución”. Entonces, ¿en qué quedamos, en lo que dice la Ley o en lo que parece que dice el Decreto?

En cuanto al lugar preciso donde plantar el arbolado, no parece haber muchas dudas al respecto, pero el Decreto menciona en cierto momento de sus consideraciones previas que “en el caso de que se prevea el cumplimiento de los estándares a través del Patrimonio Municipal del Suelo con la agrupación de suelos y equipamientos, tal y como se prevé en el artículo ocho de este Decreto, para ello resultará imprescindible la previa alteración de la ordenación estructural que contemple las citadas agrupaciones”. Esta jerigonza legal da a entender que un municipio podría establecer todo su territorio como unidad de actuación, lo cual permitiría que los árboles destinados a suavizar el urbanismo de Zorrotzaurre se planten a varios kilómetros de distancia…, aunque, eso sí, dentro del municipio de Bilbao, eludiendo el logro de “una vida ciudadana más amable y equilibrada”. En fin…, parece que hecha la ley hecha la manera de sortearla. La Ley, recordémoslo, dice querer fomentar “la presencia de arbolado en nuestras ciudades”, no dice en los montes de nuestras ciudades.

Aquella convocatoria para la plantación de los 1.603 árboles abría plazo para recibir ofertas el 5 de febrero de 2018 y lo cerraba el 21 de aquel mismo mes. El plazo para ejecutar el servicio era de cuatro meses y el presupuesto base de licitación de las obras ascendía a 410.000 € (IVA no incluido) de dinero público. Es de suponer que se ha cumplido con lo señalado, aunque viendo cómo está el percal… ¡vaya Vd. a saber!

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Instituto de Arquitectura de Euskadi. Teoría y práctica.

La web del Euskadiko Arkitektura Institutua-Instituto de Arquitectura de Euskadi, EAI-IAE, apenas ofrece una leve presentación de objetivos. A falta de un ideario de fondo, prefiere la escueta indicación de los asuntos que le interesan, tan sólo mencionándolos: “Arquitectura, paisaje, debate, pensamiento, investigación, vivienda, internacional, fronteras, punto de encuentro, sostenibilidad, bienal, patrimonio, ciudadanía, cooperación, diseño, urbanismo, innovación, interpretación…”. Es breve y ambiguo, también directo, aunque muchas instituciones podrían decir lo mismo que esta dice, de manera que, por grande que se escriban esas palabras, no otorgan identidad. Lo cierto es que entre una plúmbea teoría de altisonantes metas y esto, es preferible esto último, el señalamiento de unas intenciones que no pueden llegar a ser tomadas como Valores.

La Misión, en cambio, es presentada con sucinto laconismo, como debe ser, y no con sólo sustantivos: “La misión del Instituto de Arquitectura de Euskadi es acercar la arquitectura a la ciudadanía, generar socialmente el gusto por la arquitectura en sentido amplio y entendida como disfrute cultural y ciudadano. Fomentar el pensamiento y el debate en torno a la arquitectura, el urbanismo, el paisaje y el diseño. Generar conocimiento y facilitar el acceso al mismo por parte del público generalista no especializado. Promocionar la arquitectura contemporánea vasca a nivel internacional. El Instituto de Arquitectura de Euskadi se gestionará de forma abierta pudiendo acoger en su seno diversas entidades sin ánimo de lucro que tengan como fin la investigación, difusión y promoción de la arquitectura y buscando también sinergias con aquellas instituciones relacionadas con la arquitectura de amplia tradición en Euskadi como el Colegio Oficial de Arquitectos y la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad del País Vasco“. Sería bueno no dejar de lado a las asociaciones ciudadanas que, desde el más puro altruismo, también demuestran todos los días tener intereses coincidentes con esos objetivos, como Áncora o la Asociación Vasca de Patrimonio Industrial y Obra Pública.

Estuve en la presentación del jueves pasado y me gustaría decir lo contrario, pero las palabras de presentación, aunque fueran dichas en tres idiomas, no podían estar más carentes de entusiasmo e ilusión. ¡Dios, qué falta de espíritu! Daban ganas de salir corriendo. De hecho, es lo que hicimos un amigo y yo para ir a ver la exposición Tabula non rasa, comisariada por los arquitectos y críticos berlineses Ilka y Andreas Ruby.

La Nota de Prensa se ufana del “carácter internacional” de la muestra, pero el hecho de que no sea una producción propia, sino pescada en los circuitos europeos (se ha visto con anterioridad en el Gellerup Museum de Dinamarca y en el Swiss Architecture Museum de Basilea), demuestra que este impulso inicial del EAI-IAE se halla carente de capacidades innatas. Luego me referiré a la exposición, pero ahora debe señalarse que, dadas las dimensiones del espacio expositivo, no hubiese resultado complicado elaborar un producto propio en el que resultaran explícitos algunos Valores, con un contenido internacional -implicando a lo local de ese nivel- y un mayor atractivo visual. Tiempo ha habido y la institución debería haberse planteado que su inteligencia interna tenía que hacerse presente, sobre todo en este primer paso. Si el público no profesional que se acerque a Santa Teresa estos días decide sus futuras visitas al EAI-IAE en base a la satisfacción e interés que le ha suscitado esta muestra…, me temo que una mayoría desertará de repetir la experiencia. Es la consecuencia que tiene la elaboración de exposiciones de arquitectura pensadas exclusivamente para arquitectos, para colegas del sector, esto es, para la secta que controla un lenguaje, unas claves y está habituada a unas formas de expresión.

La exposición se plantea explicar tres diferentes modelos de intervención sobre elementos ya construidos para reutilizarlos al insuflarles una vida nueva. Se trata, como dice el título, de no hacer tabla rasa con lo existente para levantar un proyecto nuevo, sino de ver de qué manera lo que se tiene sobre la mesa del territorio, tras haber cambiado las circunstancias que dieron lugar a su aparición tiempo atrás, puede ser vivificado a la luz de nuevas circunstancias y posibilidades. En esos procesos la fase de investigación previa es crucial, no funciona como causante de la intervención, sino que constituye parte intrínseca de la intervención misma, y supone un campo de trabajo inédito. Esta “transformabilidad”, que ya tiene unas décadas de experiencia si nos referimos a puntuales edificios industriales y religiosos, cuyas funciones colapsaron en determinado momento, sin embargo, es un desafío nuevo si nos referimos a la vivienda. En estos casos, lo habitual ha sido proceder al derribo y acometer su sustitución, con los consiguientes perjuicios económicos, medioambientales y de memoria urbana.

Los tres ejemplos elegidos son de diferente escala entre sí: la casa (AGPS architects con Jenny Rodenhouse), el barrio (Lacaton & Vassal, Druot, Hutin) y la ciudad (ETH MAS Urban Design). “Todos parten del concepto de que nunca se empieza de cero -reflexionan los comisarios- porque siempre hay algo que precede a tu intervención. En este sentido, la arquitectura nunca puede ser completamente nueva, sino que siempre es la transformación de otra cosa”. 

El trabajo de AGPS (Espacio 99 céntimos, 2016-18) es una investigación conceptual sobre cómo abaratar el espacio. Se alinea con la tradición estadounidense de crear viviendas asequibles, empleando componentes prefabricados y comprados por correo. El objetivo era averiguar cuál es el mínimo que se puede pagar por un espacio habitable en un clima cálido del mundo occidental. Si bien a todo el mundo le gustan las gangas, el enfoque de este trabajo es el de la investigación y la exploración. En este proyecto se han empleado unos medios mínimos para transformar un establo equino prefabricado situado en la California rural en una unidad donde vivir y trabajar con 200 m2 y en el que los costes se lograron rebajar hasta los 99 céntimos por metro cuadrado. Los materiales proceden de catálogos agrícolas e industriales online, localizados lo más cerca posible. Espacio 99 céntimos forma parte de una granja casi autosuficiente y casi desconectada de las redes. Para este proyecto se contó con la colaboración de Jenny Rodenhouse, una diseñadora de interacción y artista de los nuevos medios.

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La aportación de Lacaton & Vassal, Druot, Hutin (Cité du Grand Parc, en Burdeos, 2011-16) consiste en la transformación de tres grandes bloques residenciales (los G, H e I) de entre 10 y 15 plantas, con un total de 530 viviendas, levantados a principios de los años 60 y que, como la mayoría de aquellas construcciones, se realizaron con baja calidad arquitectónica, con errores en lo urbanístico y con ideologías ya obsoletas. Buscando mejorar sus condiciones de vida y ampliar las plantas de las viviendas, se reemplazaron las pequeñas ventanas de las fachadas originales por paneles acristalados desde el suelo hasta el techo y se añadió por delante una dermis de 3’80 metros de profundidad con jardines de invierno y balcones. Estas galerías transformaron las viviendas estándar, muy compactas antes, en generosos apartamentos tipo loft y reduciendo el consumo general de energía del edificio en un 50%. Todos los elementos constructivos nuevos eran de prefabricación económica y se instalaron en muy poco tiempo, sin que las personas residentes tuvieran que trasladarse durante la ejecución de la obra. Y aunque la superficie de planta se incrementó sustancialmente, las personas residentes siguieron pagando la misma renta que antes. Este trabajo es finalista y aspirante al prestigioso premio Mies Van der Rohe 2019, otorgado por la Unión Europea.

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Finalmente, la oferta académica de la ETH, de Zurich (Constructing for the non dominant class, 2016-19), propone una práctica constructiva que, incluyendo el aspecto urbanístico, fomenta barrios variados y accesibles, teniendo en cuenta que la sociedad actual es más diversa. Dentro de este programa MAS Urban Design se presentan diecinueve ideas aplicadas en ciudades alemanas que ambicionan contribuir al debate sobre la producción asequible de viviendas con conocimientos adquiridos previamente en el Sur global, más concretamente en Etiopía, Brasil y Egipto.

La idea curatorial es interesante, pero tropieza en la manera de presentar los materiales. Aunque buena parte del espacio de exposición ofrece un aspecto de instalación doméstica que, supongo, quiere suavizar y hacer próximos los contenidos, no lo consigue. El resultado es pedagógicamente nulo, poco inteligible y árido en la mayor parte de sus imágenes. Last but not least, señalemos que resulta paradójico que se presente en San Sebastián una muestra como Tabula non rasa, ya que la tónica dominante es el derribo de villas en Ondarreta y Ategorrieta y otros edificios de enorme interés, como el de Miracruz 19, para ser sustituidos por otros de mucho menor valor.

 

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Tres ambientes de la exposición en su aspecto más “instalativo”.