Diseño en Éibar, ciudad-taller: arquitectura más allá de la Bienal (y III).

bici

Una de las cualidades de la exposición Orain Diseinua!, en la Tabakalera de Donostia, es la de poner en evidencia la multitud de objetos diseñados y fabricados en Éibar a lo largo de los últimos dos siglos. Muchos lo sabrían o intuirían con anterioridad, pero constatarlo visualmente en su diversidad y abundancia conduce a una conclusión que otros muchos quizás también podrían haber señalado: Eibar fue antes y es ahora una localidad singularmente dotada y capaz para la invención funcional y el trabajo aplicado con minuciosa habilidad en la fabricación de objetos tan útiles como atractivos. Si a esa singularidad añadimos las dificultades aportadas por una topografía compleja y una agobiante escasez de suelo útil tanto para lo industrial como para lo residencial, la consecuencia lógica es un urbanismo y una arquitectura de una enorme peculiaridad que han marcado el carácter y la forma de vivir de sus habitantes. En este año que se cumple el 90 aniversario de la Exposición Local de Artes e Industrias, han sido tres las noticias recientes procedentes de Éibar, al menos que hayan llegado a mí, sobre la arquitectura de esta localidad.

* La primera se refiere a la “concesión de subvenciones a otorgar por el Ayuntamiento para la ejecución de obras de rehabilitación de edificios industriales en desuso y/o locales existentes en dichos edificios para facilitar la instalación de nuevas actividades económicas“. El asunto está muy bien dada la enorme cantidad de interesantísimos edificios industriales sin actividad existentes aquí. Un pequeño inconveniente es que, si “la rehabilitación del edificio o local implica actuar sobre una o varias de sus fachadas, el importe de esa parte de las obras no constituirá objeto de esta subvención“, lo que en otras palabras supone que el aspecto exterior de esos edificios, muchas veces degradado por el paso del tiempo y la falta de mantenimiento, continuará ofreciendo una imagen poco atractiva aún y cuando en su interior se haya logrado introducir una actividad laboral. Lo que, ciertamente, no es poca cosa. Entre las condiciones que se imponen a un edificio de esta naturaleza para lograr la subvención se encuentran las siguientes: que la última actividad desarrollada haya sido industrial, que haya permanecido en desuso -bien el edificio entero o el local en cuestión- al menos cinco años, que como mínimo dos terceras partes de la superficie útil total del edificio hayan estado destinadas a actividades industriales, que tenga una antigüedad superior a treinta años y que estén adecuados urbanísticamente. Lógico por completo. Sin embargo, el que la dotación total destinada a estas subvenciones sea tan sólo de 50.000 euros al menos durante el presente ejercicio ya nos previene de que no se lograrán importantes y significativas rehabilitaciones por esta vía. No obstante, este es el comienzo de un propósito que deberá ir a más en el futuro.

El mayor inconveniente para la protección de este valioso y singular patrimonio edificado, la mayoría del cual se levantó en las décadas de los años 40 y 50 del siglo pasado tras la devastación provocada por los bombardeos fascistas durante la guerra civil, reside en el actual Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), vigente desde el año 2006, puesto que la protección que otorga a este conjunto de bienes arquitectónicos es mínima, quizás porque en aquel tiempo, antes de la crisis de 2008, no se tenía mucha conciencia patrimonial, además de imaginar un crecimiento desorbitado para el municipio, muy propio en aquel clima de burbuja inmobiliaria. Y ello a pesar de que dicho PGOU señala que “debido a las características económicas del municipio y de su marcado carácter industrial este tipo de arquitectura cobra un especial significado, marcando además la especificidad del citado municipio“, en base a ello afirma que “este catálogo ha sido sensible a ese hecho, en la idea de preservar para el futuro estos interesantes ejemplos de arquitectura industrial con los que cuenta“.

Sin embargo, no se aprecia que esa sensibilidad haya sido muy elevada, pues de las varias decenas de edificios industriales sin actividad alguna hoy el Catálogo de Patrimonio Cultural sólo recoge cuatro piezas para su “conservación básica“, a saber: “El Casco” (“construido en 1938 por Raimundo Alberdi, plenamente adaptado a la trama urbana, resaltando el tratamiento dado al acceso principal y el estilo funcional y racionalista de las fachadas“), los cuerpos de oficinas de “Lambretta” y “Fundiciones Aurerrá” (“los dos presentan un tratamiento curvo de factura más cuidada que el resto de edificio en el que se ubicaban la entrada en esquina y las oficinas representativas“) y el mixto vivienda/talleres de “Pablo Soroa/HEINZA” (también construido por Alberdi a finales de los años 30, por tratarse de “un edificio donde se ubican viviendas en los pisos superiores, destinando las plantas inferiores a albergar los talleres, algo muy frecuente en Éibar“). Estos cuatro son muy pocos edificios y esas cualidades que se reseñan para los citados podrían aplicarse a otros muchos.

Pero es que, además, la condición de “conservación básica” permite demoler la práctica totalidad del edificio para preservar sólo los elementos ornamentales visualmente más llamativos, pero no así los interiores ni sus perfiles y fachadas. Eso no es “conservar” patrimonio de “especial significado”, no nos engañemos. Es preciso ser mucho más integral en cuanto a estos edificios y pensar un plan de actuación común para la mayoría de ellos.

eibar cartel

* La segunda noticia es que, precisamente, las espléndidas instalaciones fabriles de “El Casco”, junto al cine Coliseo y sin actividad desde hace décadas, fueron adquiridas hace poco por la promotora inmobiliaria NEINOR, sobre la que ya escribimos aquí hace unos meses, cuyo plan es derribar todo el conjunto, conservar la puerta de acceso y construir viviendas en el solar resultante, un ataque directo a lo más representativo del carácter arquitectónico eibarrés. Y parece que podría hacerlo sin mayor problema para lograr la licencia municipal. NEINOR, que eufemísticamente llama a esta operación Arrate Homes junto a una imagen de la idílica ermita de Arrate (nada que ver con la localización exacta), anuncia su “próxima promoción de viviendas, garajes, trasteros y locales en 4 edificios de planta baja + 6“, donde ahora esta el histórico edificio de planta baja + 2. Para colmo, aunque la introducción del Catálogo de Patrimonio Cultural resalta la importancia de “El Casco” en el listado individualizado que describe cada una de las construcciones afectadas por algún tipo de protección, este edificio no aparece registrado (¿¿??).

Hay un movimiento socio-colectivo y cultural en Éibar que se opone a que esto suceda por la grave mutilación que supondría en un emplazamiento tan destacado de la localidad. Sólo la ambición de lograr el mayor beneficio privado posible -exprimiendo el escaso suelo urbano para levantar cientos de viviendas nuevas en donde al parecer hay  alrededor de 1.000 vacías- y una incomprensible tolerancia municipal mueven esta iniciativa inmobiliaria. Tal como es, esta fábrica dispone de amplísimos espacios interiores, diáfanos y con buenas alturas, que pueden ser reconvertidos en viviendas sin necesidad de sustituir sus estructuras, forjados y fachadas. Retranqueándola, se podría construir una planta más. ¿Por qué desfigurar de esa manera el rostro de Éibar?

* Y la tercera noticia tiene dos frentes. Por una parte, el derrumbamiento de un edificio de viviendas de más de un siglo en el barrio de Arragueta. Triste noticia de un accidente lamentable que, por fortuna, no ha causado víctimas mortales, pero que debe verse como alarmante señal procedente de una antigua zona de Éibar necesitada de inyecciones de vida, de vigorosos empujes hacia la recuperación de un pulso nuevo en momentos que la vida comercial está decidiendo asentarse en el otro extremo de la localidad. Por las inmediaciones de Arragueta hay muchos edificios industriales vacíos. Éibar, ciudad con la imaginación como valor destacado, ¡utilícelos para insuflar y recuperar la energía creativa y cultural que siempre tuvo!

Y, por otra parte, la recuperación de los espacios hasta ahora inutilizados en el interior del edificio del frontón Astelena para ubicar en ellos el Andretxea, el Servicio de Igualdad municipal. Este sí es el camino: rehabilitar lo ya existente para reconvertirlo de cara a la inserción de un uso nuevo y necesario.

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Imagen idealizada del Éibar protegido por su muralla junto al río Ego.

 

4 comentarios sobre “Diseño en Éibar, ciudad-taller: arquitectura más allá de la Bienal (y III).

    1. Gracias a tí por tu comentario, Lourdes. A pesar del machaque sufrido por Éibar en las últimas décadas todavía conserva la fuerte personalidad que siempre le dio su orografía y la arquitectura asentada en ella, en particular la industrial. Todavía es posible conservar los rasgos peculiares que la convierten en una población con potencial turístico que atraiga a un turismo interesado por singularidades locales. Éibar aún las conserva en buen número y calidad. Cierto es que corren un grave riesgo de desaparición, pero ahí están esos valores que necesitan ser puestos en valor. El caso del edificio de “El Casco” es el que más peligro está corriendo en estos momentos.

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  1. Ha sido un auténtico placer encontrarme con estas líneas.

    Al margen de las consideraciones que se hacen en el post, con las que básicamente sólo me cabe mostrar mi conformidad, quería aclarar el motivo por el que en la subvención mencionada para la reutilización de locales industriales no se incluyen las fachadas… y no es otro que hemos habilitado otra línea de subvenciones específica para el arreglo de fachadas de edificios de actividades económicas: https://www.eibar.eus/eu/tramiteak/bekak-dirulaguntzak-laguntzak/jarduera-ekonomikoetarako-eraikinen-fatxadak-birgaitzeko-obrak-egiteko-dirulaguntzak-2019

    Soy consciente de que la cantidad de 50.000 es escasa. Parte de una enmienda de EAJ-PNV al presupuesto municipal de 2018 (soy concejal en Eibar), aunque se ha retrasado casi 2 años su puesta en marcha. Veremos qué acogida tiene el primer año y, en base a ello, actuaremos de cara a 2021. No obstante, tal como indicas, la principal amenaza para el patrimonio industrial y para un desarrollo equilibrado en nuestra ciudad es el actual planeamiento, aprobado en pleno boom inmobiliario y sin que la sensibilidad hacia el patrimonio arquitectónico industrial abundara en exceso.

    Agurrak

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    1. Muchas gracias, Josu Mendicute, por tu comentario y por aportar el enlace que conduce a página municipal en la que se establecen las ayudas a la restauración de fachadas de edificios con más de 30 años de antigüedad. No lo sabía y por eso mi comentario se atiene a lo que salió en prensa recientemente. Quizás en su momento también se difundió desde los MMCC lo del apoyo relativo a las fachadas, pero no me llegó. Por otra parte, la Bienal de Arquitectura y su entorno, que he comentado en este blog, coincidió con la comunicación referida a la restauración de interiores. Queda claro, por tanto, que para quien esté interesado en ello, que existe apoyo financiero municipal tanto para lo uno como para lo otro.
      Ojalá esta primera experiencia sea fértil y las ayudas puedan incrementarse en ejercicios venideros.
      Ondo izan.

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