Mugak. Empieza la I Bienal de Arquitectura de Euskadi.

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A lo largo de esta semana, entre los días 6 y 10 de noviembre, se van a concentrar las principales actividades que componen la I Bienal de Arquitectura de Euskadi, en San Sebastián. La programación preparada, a primera vista, es variada y abundante, desplegándose por diversas localizaciones de la ciudad, si bien el Palacio de Miramar concentrará un buen número de ellas. El asunto, ya lo dijimos al inaugurar este blog allá a principios de agosto, es sumamente prometedor y toda persona interesada por las diversas facetas de la arquitectura, sea profesional vinculado a su ejercicio o no, encontrará motivos para satisfacer el deseo de conocer cuestiones que conciernen a un habitar que deriva de un construir y que, a su vez, es consecuencia de un pensar.

¿Qué se puede esperar de una Bienal de Arquitectura hoy y aquí? ¿información, divulgación, clarificación…?, ¿investigación, conocimiento, re-conocimiento…? No parece que ésta vaya a conceder premios o galardones de tipo alguno, como sucede en otras Bienales asentadas desde décadas atrás. Esto de los premios es algo que huele a otra época, pero un buen premiado da mucha visibilidad a quien concede el premio. Destacar a un colega sobre otros suele ser engorroso -aunque ninguno niega que los hay sobresalientes-, pero esa clase de reconocimientos sirve para hacer amigos que pueden ayudar en el futuro y para aparecer remarcadamente en los medios de comunicación. También es verdad que incrementan los costes generales de la Bienal: el premio (incluso aunque sea simbólico), los miembros del Jurado, viajes, alojamientos…

Los profesionales presentes en esta Bienal parecen haberlo sido por invitación directa del comisariado de la misma. Aquí el asunto no va de pabellones nacionales y carcundias parecidas, pero tampoco ha existido vía de participación mediante la apertura de plazos y establecimiento de bases para el envío de propuestas de colaboración por parte de estudios de arquitectura, diseñadores, analistas… No se vislumbra bien cuál va a ser la  personalidad que quiere o puede llegar a tener este evento. Es pronto para pedírselo, por supuesto, pero los perfiles de la Bienal parecen un tanto difuminados debido al agrupamiento de actos muy diversos y de origen disperso, por más que la idea de “frontera” gravite sobre todos ellos. Lo fronterizo es conceptualmente inmenso, pues cualquier cosa, persona, país, ideología, sistema económico, práctica profesional, cúmulo de astros y estrellas…. tiene fronteras, luego todo -o sea, cualquier cosa- cabe bajo tal noción. Ya se irán precisando esos perfiles, tiempo al tiempo. Ahora lo importante es salir airosos de la actual edición, aunque si lo que se busca es “limar la distancia que hoy media entre la Arquitectura y la ciudadanía a la que debe servir” y se queda sólo ahí, es muy probable que esta Bienal no alcance mucha prestancia en el sector profesional

Examinando el programa, se advierte que se incluyen algunas actividades que ya han tenido lugar en fechas previas. Tales son, por ejemplo, las desarrolladas en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de San Sebastián (ETSASS) entre el 4 y el 20 de Octubre y que muestran el aspecto de ser unas conferencias que se habrían realizado en todo caso, con Bienal o sin ella, aunque pueda alegarse que se incluyen en el programa como etapa de pre-calentamiento y para justificar un nivel elevado de colaboración por parte de la ETSASS. Un congreso nacional en la ETSASS y dos jornadas en la sede del COAVN y el Museo San Telmo, durante el mes de Octubre, entrarían en idéntica consideración.

No puede decirse lo mismo de las exposiciones, también ya inauguradas, en el Museo San Telmo, en Tabakalera y en Museum Cemento Rezola, puesto que su contenido es específicamente arquitectónico, lo que probablemente no hubiera sucedido de no ser por la Bienal, salvo en el Rezola donde siempre lo son.

El interesante apartado de Conexiones fue abierto el pasado viernes día 3, pero este adelanto es lógico al tratarse de exposiciones que tienen lugar en galerías de arte sumadas al evento y que celebran, por lo habitual, sus inauguraciones en viernes para facilitar el acercamiento de público local y del procedente de otros lugares. Un acierto importante ha sido esta implicación de las galerías, por el elevado número de artistas que hoy plantea sus obras alrededor de asuntos relacionados con la ciudad, el urbanismo, la vivienda, el paisaje…

Dado que las exposiciones temporales se prolongarán durante varios meses, es natural que durante el transcurso de las mismas otras actividades paralelas se desarrollen como complemento de éstas; aunque tengan lugar en fechas posteriores a esta semana del 6 al 10 es lógico considerarlas como propias de la Bienal. No obstante, también algunas de ellas, tanto en la ETSASS o como en la sede local del COAVN, permiten conjeturar que hubieran tenido lugar en todo caso.

El despliegue del programa parece evidenciar que se ha buscado colocar bajo el paraguas de la Bienal todas las actividades relacionadas con la arquitectura que estuvieran previstas en la ciudad durante estos meses de otoño para formalizar un paquete contundente y variado de actos. De haber sido así, no hay nada que objetar, es legítimo actuar de esta manera, si fuera el caso, sobre todo en una primera edición en la que se hace imprescindible ofrecer una imagen de articulación múltiple de las partes colaboradoras y unos contenidos fortalecidos por actores diversos. Desde la organización se intenta presentar ante las entidades patrocinadoras un conjunto de contundencia y solvencia suficientes para que dentro de dos años la Bienal se repita debido a la consideración unánime de que esta primera edición ha valido la pena. No todas las Bienales sobreviven a su primera edición o a la segunda… Hagamos todo lo posible, cada uno desde su lugar, para que esto no suceda aquí. Colaboremos para lograr el éxito de esta Bienal, sin que ello nuble el talante crítico cuando éste deba dejarse ver. Si en algún momento señalamos algo que desde nuestro punto de vista no es como debería, tómese con espíritu positivo, ya que se hará con ánimo de ayuda y debate.

Puesto que lo único conocido hoy lunes 6 de noviembre, a las 8:30 horas, es la web de la Bienal, digamos que se podría haber diseñado de un modo más claro. Los apartados “Programa” y “Calendario” plantean todas las actividades con un mismo rango de importancia visual y tipográfica que induce a dudas acerca de lo que la organización considera “central” o “sustantivo” y lo que entiende por “complementario” o “adjetivo”. Es de suponer que la exposición del estudio RCR Arquitectes, últimos Premio Pritzker, Creatividad compartida, tendrá más  enjundia -con todos los respetos- que la exposición del taller A fine line, o que la mesa redonda Mi ciudad, con Fernando Savater, Harkaitz Cano y Bernardo Atxaga, claramente orientada al gran público, poseerá un aliciente muy  diferente al de la conferencia que dará Guillermo Zuaznabar con el título Nuestros palacios son nuestros. Sin embargo, en la web todo ello se presenta en listados corridos con una visibilidad idéntica, resultando en consecuencia un tanto desorientador.

Tampoco queda claro qué actividad es de producción propia de la Bienal y qué pertenece a la producción de otros agentes. Por ejemplo, la mencionada Creatividad compartida es un refundido de dos exposiciones previas producidas y realizadas por la Generalitat de Catalunya que pudieron visitarse durante el verano de 2015 en el Palau Robert y en el centro Arts Santa Mònica, ambos en Barcelona. Hubiera sido conveniente, asimismo, que  además de una vía de “contacto” se declarara cuál es el plantel de personas que constituye el núcleo de la organización y el rol de cada una de ellas junto al de Pedro Astigarraga, comisario del evento.

La Bienal dice de sí misma que “durante el tiempo de su duración, desarrollará un estimulante programa de actividades que abarcan conferencias, talleres, mesas redondas, diálogos, exposiciones, itinerarios y visitas guiadas. Todas ellas serán gratuitas y se presentan abiertas a toda la ciudadanía.

Se presenta como una excelente ocasión para analizar e intentar redefinir los lindes que unen y separan a la Arquitectura con otras disciplinas académicas, en el intento de recuperar la tradición humanista que la enlaza con la Filosofía, el Arte o la Cultura buscando territorios de simbiosis y colaboración con la Economía, la Geografía o la Sociología, que ayuden a perfilar soluciones a dilemas comunes“.

Que así sea, y ahí estaremos para contarlo desde aquí.

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