Tatiana Bilbao y Jacques Herzog conversan.

Hace once años, durante mi estancia laboral en Tenerife al frente de TEA (Tenerife Espacio de las Artes), tuve ocasión de conocer a Jacques Herzog (Basilea, 1950), cofundador y socio principal del estudio de arquitectura Herzog & de Meuron, creado en 1978, el cual se encargó de diseñar el espléndido edificio museístico de Santa Cruz. Este estudio, como es bien sabido, ha sido ganador de numerosos premios, incluidos el prestigioso Premio Pritzker en 2001, la Medalla de Oro del RIBA y el Praemium Imperiale. Herzog es una persona de enorme naturalidad y empatía, no dando en absoluto la imagen de creerse una estrella mundial de la profesión, y la manera con la que se expresa es coloquial y cercana, sin pretensiones de ningún tipo; le he visto sentirse más a gusto en una taberna o guachinche que en un restaurante de lujo. Con el proyecto de TEA quedó colgado de Tenerife, hasta el punto de comprar en El Porís un terreno sobre el mar, bastante azotado por el viento, para construirse una casa a la que el suizo escapa en cuanto puede.

Por otro lado, en un viaje a México desde Tenerife un año después tuve ocasión de conocer en su estudio a Tatiana Bilbao (México D.F., 1972), arquitecta de una generación más joven, quien fundó en 2004 el taller con el que realiza proyectos en China, Europa y México. Hace diez años era una clara promesa profesional, hoy es una brillante realidad madura. Su trabajo se centra principalmente en el paisaje, a diferentes niveles y escalas, que van desde “el campo mexicano a través de escenas urbanas hasta el paisaje interno del edificio individual“. Mi interés por conocer a Tatiana no radicaba sólo en su trabajo, sino que tenía, en paralelo, otro motivo más emocional e histórico: Tatiana es nieta de Tomás Bilbao Hospitalet, cofundador de Acción Nacionalista Vasca, ministro sin cartera en el gobierno del socialista Juan Negrín durante la etapa final de la guerra y excelente arquitecto bilbaíno que diseñó varias piezas deslumbrantes en el Ensanche de su ciudad natal. Por motivos obvios, marchó al exilio mexicano tras finalizar el conflicto civil.

Tatiana Bilbao impartirá pasado mañana, miércoles día 23, una conferencia en San Sebastián, dentro de la segunda edición de la Bienal de Arquitectura de Euskadi, a la que desgraciadamente me resultará imposible asistir. A falta de poder escribir mis impresiones sobre lo que ella vaya a decir, me permito colgar aquí un vídeo en el que Jacques Herzog y Tatiana Bilbao mantienen una conversación (en inglés) que transcurrió en el estudio del primero, en Basilea, Suiza, en mayo de 2019, y durante la cual Herzog, mentor de Bilbao, discutió los proyectos y el enfoque arquitectónico de la arquitecta mexicana. Los dos amigos hablan sobre los momentos decisivos de su relación personal y profesional y los consejos de Herzog que mejoraron el método de trabajo de Bilbao.

tatiana y jacques

En esta charla Bilbao reflexiona sobre su postura acerca de las colaboraciones y explica que estas “enriquecen el proyecto porque cuando hay más complejidad y puntos de vista en un proyecto (…) entonces realmente ofrece una posibilidad de satisfacción más amplia para las personas que van a usar la arquitectura”. También discuten sobre la posición de Bilbao frente a la arquitectura digital ecléctica que no aborda, en su opinión, los problemas arquitectónicos ni satisface las necesidades básicas, especialmente en su país de origen. Al final, Herzog y Bilbao acuerdan que “se trata de la arquitectura que podemos hacer, y no de que seamos arquitectos“, explicando que su oficio debe basarse únicamente en las necesidades de las personas.

Bilbao no es una arquitecta típica. Por extraño que a algunos les pueda parecer ella no se vale de programas informáticos ni representaciones virtuales a la hora de desarrollar sus proyectos arquitectónicos. Bilbao prefiere trabajar a la vieja usanza, dibujando a mano y creando collages de papel que la convierten en toda una defensora del trabajo analógico.

Los últimos tiempos son de una gran actividad expositiva para Bilbao. En el marco de la Bienal de Arquitectura de Chicago 2019, la Graham Foundation presentó la exposición  Unraveling Modern Living, en la que Bilbao creó una instalación inmersiva que transformaba un antiguo espacio doméstico para explorar nuevas formas de colectividad, reconfigurando la arquitectura existente para conformar un jardín, un espacio para el conocimiento, un espacio para el diálogo y un espacio de reunión. En este otro vídeo (en español) la arquitecta mexicana explica su proyecto.

Como nueva cumbre de una trayectoria en ascenso permanente, el pasado día 18, poco antes de llegar a San Sebastián, Tatiana Bilbao inauguró otra exposición en el Museo de Arte Moderno de Lousiana, en Dinamarca, protagonizando el tercer capítulo de The Architect’s Studio, una serie de exposiciones que presentan el trabajo de diversos arquitectos contemporáneos comprometidos con la sociedad y la sostenibilidad, dos de los grandes desafíos a los que se enfrenta la globalización. En la exposición pueden verse esos collages de cerca, así como conocer más a fondo la cultura y las raíces mexicanas que conforman su ADN.

Bilbao siempre trabaja con personas de otras disciplinas, como historiadores, filósofos y sociólogos. El análisis del paisaje y las condiciones sociales también forman la base de un proyecto pequeño pero importante en la Ciudad de México, donde las tasas de criminalidad son altas: una línea de luz que hará posible que las mujeres caminen de manera segura por partes remotas de la ciudad.

En paralelo, Bilbao ha rediseñado (2012) las diez hectáreas del Jardin Botánico de Culiacán (Sinaloa), en donde comenzó un proyecto muy ambicioso que, además de reforzar la colección botánica, incluyó la instalación de treinta y cinco obras de arte pertenecientes a la Colección Isabel y Agustín Coppel, parte de la cual presenté en TEA: James Turrell, Francis Alÿs, Dan Graham, Gabriel Orozco y Diana Thater, por mencionar sólo algunos. Además, un conjunto de quince pabellones pequeños que sirven para dotar de servicios al jardín y su nuevo programa de arte. El objetivo del proyecto es mantener la colección de especies que ya existe y enriquecerla con otras de alto valor biológico y etno-botánico. Busca convertirse en una institución de referencia en términos de conservación e investigación de la flora del noroeste mexicano, especialmente de aquélla que mantiene algún grado de protección/conservación por su alto valor etno-botánico. La intervención botánica realizada a la fecha ha logrado posicionar al jardín como el principal conjunto en el país de dos especies: palmas y bambúes, y en unos años lo convertirá en un referente mundial.

La tradición cultural, artística y de construcción mexicana, que implica, por ejemplo, el uso de tierra apisonada, desempeña un papel crucial en las obras de Bilbao. La idea fundamental es que la arquitectura debe tener un efecto instantáneo en las personas que tienen que usarla. 

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Tatiana Bilbao trabaja con collages de papel y muestra un enfoque analógico en todos sus proyectos.

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3 comentarios sobre “Tatiana Bilbao y Jacques Herzog conversan.

  1. Lo que más me ha impresionado es los diseños para Ciudad de México y Sinaloa. Lugares peligrosos que se pueden “amabilizar” a base de proyectos como los de Tatiana Bilbao. Es una pena que no venga a la Villa de su apellido.

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    1. Muchas gracias, Lourdes. México DF y Culiacán son ciudades enormes en las que existen amplias áreas no peligrosas, pero estoy de acuerdo con la idea de que el trabajo de Tatiana Bilbao amabiliza la realidad. Me gusta su interpretación de que los suburbios son resultado de la construcción por parte de la sociedad y que el urbanismo en México es lo contrario a su definición, porque el urbanismo es previo al desarrollo de la ciudad y allí el urbanismo llega después de la ciudad. No le parecen crueles algunas de esas zonas del extrarradio porque lo que más ha deshumanizado esos lugares fueron los grandes desarrollos que se hicieron desde los años ochenta. Antes había pobreza, pero era mejor que esas nuevas casas de cartón alineadas. En su opinión, esos desarrollos demuestran la incapacidad de control gubernamental sobre los depredadores de la vivienda. Señala que hay países que han destacado en cómo empezar a responder a este urbanismo orgánico al integrarlo desde muchos frentes a una vida más llevadera, más plena: en transporte, infraestructura, espacio público y en equipamiento en vivienda, pero también con programas sociales porque urbanismo orgánico no quiere decir lo mismo que chabolismo. El chabolismo es solo una parte de lo que ella llama urbanismo orgánico, un concepto definido por la no aplicación de la regulación, y eso no ocurre sólo en los suburbios chabolistas. Urbanismo orgánico, según su definición, es la construcción a partir de lo que decide cada quien.

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    2. Por cierto, Lourdes, Tatiana Bilbao se presentó a la primera fase de la próxima reforma del Museo de Bellas Artes y no fue seleccionada para formar parte del grupo finalista de seis equipos. El Jurado no estuvo muy fino en su caso. Con todo, tarde o temprano, yo creo que la arquitecta mexicana terminará haciendo algún trabajo en Bilbao.

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