Aduana de Bilbao: el emplazamiento.

Hace un par de años escribí aquí una entrada sobre la rehabilitación del edificio de la Aduana de Bilbao. El trabajo de arquitectura ya está terminado y, al parecer, las instalaciones se encuentran equipadas con el mobiliario correspondiente a las oficinas de los servicios del Estado que ahí serán atendidos, pero los funcionarios todavía no se han trasladado. Es de imaginar que lo harán tan pronto como el gobierno central deje de estar en interinidad o en funciones.

El origen del emplazamiento de esta Aduana se encuentra en la Real Orden firmada por la Reina Regente María Cristina el 3 de julio de 1888 como consecuencia de la “exposición” hecha ante ella por el Ministro de Hacienda, Joaquín López Puigeerver (publicadas en la Gaceta de Madrid, del 6 de julio de 1888, número 188, p. 59).

Exponía el Ministro que “la necesidad de construir un edificio de nueva planta para el servicio de Aduana en la importante plaza mercantil de Bilbao, venía siendo patente desde hace varios años, pero en estos últimos, merced al desarrollo progresivo de las transacciones en el expresado Centro, dicha necesidad fue reconocida como de ineludible e inmediata satisfacción, si habían de quedar atendidos cual corresponde los intereses del comercio de la localidad a la par que los del mismo Tesoro público“.

Por ello, “iniciado y desarrollado con tal motivo el estudio indispensable para llegar a la realización de la idea, ha sido adoptado un proyecto de construcción, acerca del cual emitió informe favorable la Real Academia de Nobles Artes de San Fernando; y como el emplazamiento del edificio proyectado debe fijarse en sitio de determinadas condiciones, dadas las propias y peculiares del servicio a que con la nueva construcción ha de atenderse, no es posible adquirir el solar de emplazamiento con las formalidades de subasta pública, sino por compra directa del poseedor“.

Sometida a la consideración regia esta cuestión, “a propuesta del Ministro de Hacienda, de acuerdo con el Consejo de Ministros y de conformidad con lo informado por el Consejo de Estado en pleno, en nombre de mi Augusto Hijo el Rey D. Alfonso XIII, y como Reina Regente del Reino, vengo a autorizar al Ministro de Hacienda para que (…) pueda adquirir sin las formalidades de subasta pública los terrenos situados en la calle de Barroeta-Aldamar y muelle de Uribitarte de Bilbao, necesarios para construir un edificio destinado a Aduana de aquel puerto, cuyos terrenos han sido ofrecidos por los Sres. D. José A. de Urigüen, D. Hilario Lund y Clausen, hijos de Gurtubay, D. Aureliano Lopategui, y Zuricalday, Echevarria y Compañía“.

La parcela deseada, por tanto, tenía varios propietarios, como se puede ver, pero el más importante de ellos era Lund y Clausen, quien tenía una fábrica de aserrar maderas en el solar de Ripa colindante al terreno vendido. El lugar era un revoltijo de almacenes, talleres, chabolas y casetas y descampados entre los que sobrevivían escasas huertas cerca de algún inmueble de viviendas por pisos que prefiguraba lo que con el tiempo sería el tipo de edificación del Ensanche.

Un conjunto de fotografías tomadas por  Pedro Telesforo de Errazquin entre 1860 y 1895 nos ofrece una detallada información sobre el lugar durante aquellos años en que el terreno para la Aduana se adquirió y el edificio se construyó. Una fotografía tomada en 1868 desde donde hoy se encuentra el cuartel de la Guardia Civil en La Salve, con la vista orientada hacia la isla de Uribitarte, permite apreciar las cuatro puntas de las líneas cumbreras de los tejados del aserradero de Lund y Clausen (hoy ocupado por el edificio 2-4-6 de la calle Acebal Idígoras) y, a su lado, el terreno que fue vendido al Estado, parcialmente ocupado por un pabellón anexo al aserradero. Otra fotografía de aquel mismo año, tomada desde el lado contrario y más de cerca, permite ver dos de los pabellones del aserradero. De hecho, casi toda la Ripa de Abando a partir del puente del Arenal, una vez desaparecidos los astilleros en esa orilla antes de la 2ª guerra carlista, estaba ocupada por almacenes y aserraderos de madera, pues además del galpón de los noruegos Lund y Clausen, estaba el de los también noruegos Sorensen Yakhelin & Cía, el de Arana e hijos y el de John Ludwig (Juan Luis) Schmedling (Anuario del comercio, de la industria y de la administración, 1886, nº 2, p. 1846), así como otros de menor tamaño y más artesanales.

Gurtubay e hijos fue creada por Juan y José Gurtubay, navieros, armadores y abogados con despacho en la calle Jardines. La empresa con los hijos estaba destinada a la construcción de viviendas y naves industriales. Poseían abundantes terrenos en la zona de Albia y a lo largo del escarpe de Uribitarte.

La Sociedad Echevarría Zuricalday y Cia. estaba dedicada a la construcción de viviendas y surgió de varios propietarios poderosos al calor del boom inmobiliario. Fue de las empresas más activas: solo en 1901 levantaron más de 40 construcciones. Tenían un gran almacén provisional en Uribitarte.

Sorensen Yakhelin & Cía estaba integrada por cuatro socios, uno de los cuales,  Federico Langaard, residía en Bilbao al menos desde 1872 y con actividad maderera desde 1874 en la calle Sierra (hoy Buenos Aires), teniendo sus almacenes sobre suelos de la Ripa, parte de los cuales fueron adquiridos por el Estado para la Aduana. Esta empresa fue la predecesora de La Compañía de Maderas, creada en 1884 y que pocos años después se trasladaría a Abandoibarra, la zona bajo el puente de La Salve.

El proyecto de la Aduana bilbaína ha sido datado como de 1890, pero habiendo sido “informado” por la Academia de San Fernando en 1888, debemos atribuirle esta fecha con independencia de que la construcción se iniciara y concluyera más tarde.

uribitarte 1
Foto de 1868 tomada desde, aproximadamente, la plaza frente al Ayuntamiento. A la izquierda se ven, remarcados en rojo, dos de los varios pabellones de Lund y Clausen, a cuya espalda se hallaba el terreno que veinte años más tarde compraría el Estado para la Aduana. Encima de estas edificaciones, la iglesia de San Vicente y, a la izquierda de ésta, la casa de los Arana. Foto de P. T. de Errazquin.
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El aserradero de Lund y Clausen dentro de la zona remarcada en rojo. Bajo los cuatro picos de sus cumbreras, un pabellón anexo sobre el solar que después ocuparía la Aduana del Estado. A la derecha, sobre el risco de Uribitarte, la iglesia de San Vicente. Foto de  P. T. de Errazquin.
campo vol
Detalle ampliado de la fotografía anterior. Junto a los pabellones traseros se puede observar un camino que prefigura lo que años después serían las calles Barroeta Aldamar e Ibáñez de Bilbao.
campo ripa
El aserradero de Lund y Clausen arrancaba justo donde terminaba la Ripa ocupada con viviendas, desarrollándose aguas abajo. Arriba y al fondo, entre las Escuelas de Albia y la iglesia de San Vicente, vistas parcialmente entre cables, postes y humaredas, se observan las primeras edificaciones del Ensanche en la zona de Albia. La imagen es posterior a 1886, puesto que las escuelas de Albia ya existen; la primera chimenea del aserradero, a la derecha se instaló en 1879 y la segunda chimenea, al fondo de sus instalaciones, en el centro de la imagen, se colocó en 1882. Foto de P. T. de Errazquin.
campo sendeja 1
Detalle de una fotografía de P. T. de Errazquin en la que se observa el desarrollo final del aserradero de Lund y Clausen. A la derecha de este se contempla el almacén de bacalao de Juan Luis Schmedling y, más al fondo y a la derecha, la pared medianera de las primeras casas de Lersundi, lo que permite datar la imagen como posterior a 1886.
campo scmed
Detalle de una fotografía de P. T. de Errazquin con el almacén de bacalao de John Ludwig (Juan Luis) Schmedling. Tras él, la fachada trasera de la primeras casas en Rampas de Uribitarte-Arbolancha y la esquina de Alameda de Mazarredo con Henao. al fondo y a la derecha, los palacetes de Achútegui (Ercilla esquina con Ajuriaguerra) y de Clausen (Mazarredo esquina con Ercilla). La imagen es posterior a 1886, año en que Eduardo Achútegui solicitó permiso para edificar su casa.
campo aduana ya
Imagen del aserradero de Lund y Clausen con el edificio de la Aduana ya construido en su parte posterior. Foto de P. T. de Errazquin; excepto las dos primeras todas la fotografías fueron tomadas desde el balcón del primer piso de las casas de Manuel Tarragona, en la Sendeja. 

Un comentario sobre “Aduana de Bilbao: el emplazamiento.

  1. Magnífico edificio. Tras su rehabilitación, al menos lo realizado en el exterior del mismo, le hace resplandecer aún más.
    Junto con el edificio Aznar, hacen dos ejemplos soberbios de edificios singulares junto al paseo de ribera, quizás hoy en día no tan estimados como otras construcciones más recientes, pero que si se les pone en valor como se está haciendo ahora, seguro van a captar las miradas de propios y extraños.
    Lo que no he llegado nunca a entender es el edificio 2-4-6 de la calle Acebal Idígoras, sobre todo su fachada a la ría. Para mi gusto desentona con el resto de edificios colindantes. Ahora que se encuentran rehabilitando su parte frontal a la ría, no sé si trata simplemente de una reforma de la ya siempre descascarillada fachada o si se intenta acometer otro tipo de trabajo.

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