Pelotazo en Abando: anatomía de un abuso.

Ya he abordado aquí en diferentes ocasiones el asunto que califiqué como “alianza Obispado-Mutualia-Murias“, una joint-venture que tiene como epicentro el antiguo colegio de las Carmelitas de Barraincúa, hoy Escuela de Magisterio Begoñako Andra Mari, dependiente del Obispado de Bilbao, una apetitosa parcela del Ensanche bilbaíno ocupada por un edificio histórico (aunque las autoridades competentes en la protección del patrimonio edificado no lo vean así) y un patio de recreo en el que crecen dos airosas y centenarias palmeras que se han convertido en el santo y seña de un noble empeño.

El obispado de Bilbao ha conjugado un lamentable negocio en el que, además de implicar a una mutua médica y a una constructora, ha arrastrado al Área de Urbanismo del Ayuntamiento de Bilbao al plegarse ésta a los intereses económicos del obispado y desentenderse de las reclamaciones ciudadanas. Estas reclamaciones no hacen sino exigir coherencia al propio Ayuntamiento, que alardea de crear espacios urbanos de proximidad en los barrios y de restringir el tráfico rodado en centro de la ciudad, cuando en este caso opera en sentido completamente contrario al eliminar en esa parcela la única posibilidad de crear un espacio de proximidad para el barrio y al autorizar la construcción de un hospital sobre cinco plantas subterráneas de aparcamiento junto a un colegio público, un colegio cuyos niños y niñas se verán privados, junto a sus abuelos y abuelas, de un lugar donde jugar, descansar, charlar, un lugar donde socializar.

En suma, ni espacio de proximidad ni reducción de tráfico, Al revés, un relleno de todo hueco urbano posible y una clínica plus aparcamiento para que más vehículos se acerquen a calles que ya hoy están congestionadas la mayor parte del día. Al Ayuntamiento de Bilbao le encantan las grandes declaraciones preñadas de palabras rimbombantes y promesas de solidaridad, ciudadanía y buenrrollismo, pero en cuanto un poder fáctico -léase, el Obispado, uno de los mayores propietarios de inmuebles y bienes raíces del territorio- le aprieta las tuercas se olvida de las promesas -si alguna vez las hizo sinceramente- y se pliega a lo que ordene la autoridad competente, que para el alcalde que tenemos es siempre una que vista sotana y alzacuellos.

La Asociación  de vecinos por un Abando Habitable y Saludable y el AMPA del Colegio Cervantes vienen desplegando desde hace años una lucha cívica y democrática por preservar para el bien público esa parcela, como un jardín abierto y un uso cultural para el edificio adjunto. Los vecinos implicados en esta lucha local bregan por un micro-urbanismo de calidad; son arquitectos, abogados, historiadores, economistas, artistas, empresarios, profesores…, pero no quieren más que otros vecinos de la ciudad, sino que desean exactamente lo que el Consistorio dice querer y prometer para todos. Existe el temor de que el Ayuntamiento esté ejercitando una discriminación de clase, pues al considerar que esa ciudadanía tiene una renta per cápita elevada (si no fuera así, no vivirían en ese barrio, se argumenta), sus reivindicaciones (como digo, equiparables a las promesas municipales) le parecen fuera de lugar y caprichos de gente acomodada (olvidando que este barrio tiene una elevadísima tasa de envejecimiento y numerosos jubilados de edad avanzada). Pues no, lo que tales vecinos quieren es justo lo que el Ayuntamiento dice querer. Pero no sólo en los barrios periféricos, sino también en el centro, un amplía área cada vez más ocupada por edificios de oficinas, hoteles, bares, restaurantes y tiendas de ropa globalizada. Los vecinos que van quedando empiezan a sentirse como sioux en la última reserva, acosados por agricultores y ganaderos que les van limando el territorio, y con el último espacio libre amenazado directamente por el guía espiritual de los dineros.

Esa lucha sentida en elevado grado por todo el barrio ha quedado plasmada en un libro singular, una edición autogestionada y artesanal, cuyas cubiertas exteriores se han confeccionado una a una -customizadas, se dice- con cartones recogidos en las calles del barrio, a la manera ideada por la editorial Eloísa Cartonera, de Buenos Aires. El libro se halla bajo la licencia creativecommons y, por tanto, cualquiera lo puede difundir, copiar, reproducir, adaptar, remezclar, transformar y recrear, siempre que se reconozca la autoría original. Sin más.

El libro disecciona el proceso vivido a lo largo de los últimos años de pelea por el sentido común y basta leer el índice para entender que el obispado es una hidra con muchas cabezas y oscuros recursos, pero con poca razón y peor gestión:

Capítulo I. El malogrado proyecto de viviendas (2017). Que trata de cómo el obispado de Bilbao intentó y no consiguió construir un edificio de viviendas en su parcela.

Capítulo II. Recalificación: se retira el uso exclusivo docente (2018). Que trata de cómo el obispado de Bilbao consiguió cambiar el uso del suelo de su escuela universitaria aprovechando una modificación del PGOU para levantar el veto docente a dos colegios de enseñanza obligatoria abandonados.

Capítulo III. Estudio de Detalle: se da forma al edificio (2018-2019). Que trata de cómo el obispado de Bilbao consiguió tramitar el Estudio de Detalle con aparente legalidad y opacidad.

Capítulo IV. El pelotazo: la entrada de Murias y Mutualia (2019). De cómo el proyecto pasó de ser la sede unificada de la iglesia vizcaína a que una clínica privada ocupara casi la mitad del edificio.

Capítulo V. Algo se mueve bajo las palmeras: movimientos ciudadanos (2019-2020). Que trata sobre las diferentes movilizaciones y acciones en contra de la operación Obispado-Murias-Mutualia.

Capítulo VI. Licencia de derribo (2019). Que trata de cómo el obispado intentó demoler su propio edificio y las palmeras durante el verano y no lo consiguió.

Capítulo VII. Proyecto de construcción (2019). Que trata del proyecto de clínica privada y sede diocesana que el obispado quería construir en el barrio de Abando.

Este libro, “compuesto colectivamente por el coro de vecinos reticentes de Abando“, y dirigido “al obispo de Bilbao, Mario Iceta Gavicagogeascoa, al obispo auxiliar de Bilbao, Joseba Segura Etxezarraga, al alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, y al pueblo de Bilbao“, con el paso del tiempo será una joya bibliográfica que se hoy puede adquirir en las librerías Binario (c/ Iparraguirre 9 bis), Cámara (c/ Euskalduna, 8), Louise Michel (c/ Elcano, 27) y Anti (c/ Dos de Mayo, 2).  De momento es la joya evidente de un comportamiento cívico y democrático ejemplar desplegado por unas mujeres y hombres que no toleran la mentira y no aguantan la afrenta de un abuso económico-urbanístico y una dejación de responsabilidades edilicias.

No somos ingenuos: sabemos que nuestras acciones apenas arañan la diocesana piel de cocodrilo, pero nos preguntamos ¿es que no va a haber nadie dentro de la propia Iglesia católica -ay, cuantas grandes palabras para obrar el bien- que ponga freno a este despropósito? ¿de verdad, nadie siente una profunda vergüenza dentro del clero local? Sabemos que hay muchos sacerdotes que están en contra de este “corte inglés diocesano”, ¿a qué le tienen miedo que les hace callar y transigir con una operación propia de mercaderes en el templo?

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Portada de un ejemplar del libro

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