
Pabellón Philips, de Iannis Xenakis y Le Corbusier, Expo 58, Bruselas..
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Mañana empieza la temporada de conciertos en la Sociedad Filarmónica, de Bilbao, y quiero celebrarlo con este artículo. La relación entre los distintos lenguajes artísticos -como la música, la arquitectura, la literatura o la pintura- se puede entender a partir de dos ideas principales: el diálogo y la traducción. Cuando se habla de diálogo se refiere a que diferentes artes pueden encontrarse y compartir ideas sin perder su identidad propia. Cada disciplina mantiene sus límites, pero establece puntos en común con las demás. En cambio, la traducción entre lenguajes artísticos implica algo más complejo: consiste en trasladar ideas, formas o estructuras de un arte a otro. En este proceso surgen zonas ambiguas, porque el resultado ya no pertenece del todo a una disciplina ni a otra.
A comienzos del siglo XX, durante el período modernista, muchos artistas experimentaron con este tipo de cruces entre las artes. Un ejemplo conocido y previo es el poeta Arthur Rimbaud, quien en su poema Vocales asignó colores a las letras del alfabeto. Algo similar ocurrió en la pintura de Wassily Kandinsky, quien intentó trasladar a la pintura principios propios de la improvisación musical. En estos casos, las artes dialogan y se influyen unas a otras, aunque todavía se pueden distinguir claramente cada una de ellas.
Un caso mucho más radical de interacción entre disciplinas es el Philips Pavilion, presentado en la Expo 58 que tuvo lugar en Bruselas. Este pabellón fue diseñado por Iannis Xenakis en colaboración con Le Corbusier. Lo interesante es que su forma arquitectónica se inspiró en una obra musical de Xenakis titulada Metastaseis: https://www.youtube.com/watch?v=7od3CaxTTw8

Fragmento de la partitura original de Metastaseis. Basada en las curvas de glissando ejecutadas por los instrumentos de cuerda a lo largo de la obra, se generan diversas atmósferas que fluctúan dependiendo de la velocidad y las alturas establecidas.
En este caso, música y arquitectura pudieron relacionarse tan estrechamente porque ambas son artes inmersivas: el sonido envuelve al oyente, del mismo modo que un edificio rodea y contiene a quienes lo habitan o recorren. En este proyecto, la partitura musical funcionó casi como si fuera un plano arquitectónico, mientras que el edificio terminó convirtiéndose en una especie de materialización espacial de la música. El pabellón también fue diseñado para presentar el Poème électronique del compositor Edgard Varèse, una obra pionera de música electrónica que se escuchaba dentro del espacio arquitectónico, acompañada por imágenes y efectos visuales.
¿Cómo se produjo esta traducción entre música y arquitectura? Xenakis, que era tanto arquitecto como compositor, utilizaba dibujos similares a planos arquitectónicos para diseñar sus creaciones musicales. En Metastaseis, por ejemplo, las líneas del plano representaban glissandos (deslizamientos continuos de sonido) ejecutados por instrumentos de cuerda. Estas líneas curvas generaban diferentes atmósferas sonoras, dependiendo de su velocidad y altura tonal.
Es importante señalar que esos planos eran sólo una guía visual. Para que los músicos pudieran interpretar la obra, Xenakis tuvo que traducir el diseño a la notación musical tradicional occidental. Los primeros bocetos de la partitura mostraban formas curvas y asimétricas que rompían con la estructura horizontal típica de las partituras. Precisamente esas formas inspiraron la geometría del Pabellón Philips, cuyo diseño resultó muy innovador para la época.

Partitura final de Metastaseis. El tema de este poema musical era ni más ni menos que la marcha de la Humanidad desde los albores hasta aquel presente atómico de 1958.
Existen otros acercamientos formales entre la arquitectura y la música, como la propuesta de Yago Conde de traducir la música aleatoria de John Cage a la notación arquitectónica. De hecho, las relaciones entre la arquitectura y la música son bastantes antiguas. Lo que representa el Pabellón Phillips opera más allá de un simple asomo de la arquitectura hacia la música: es un ejemplo de cómo una partitura puede funcionar más allá de sus límites de escritura y producción musical, traduciéndose a términos espaciales. El Pabellón Phillips es una escultura a partir de la música. Al margen de las inquietudes espaciales y museográficas que actualmente existen en lo que respecta a la exhibición del arte sonoro, el Pabellón Phillips volvió tangible la naturaleza musical de Metastaseis, además de que estuvo destinado a la exhibición de música que intentaba lenguajes distintos, arquitecturas musicales más arriesgadas.
/ Javier González de Durana /

Planos del Pabellón Philips, de Iannis Xenakis y Le Corbusier.

El pabellón fue financiado por la N. V. Philips Gloeilampenfabrieken y, a pesar de los múltiples productos relacionados con la iluminación que producía esta empresa entonces, dentro del pabellón no había ninguno, sólo luz, color y el sonido de Metastaseis.