Arquitectura y diseño según Marco Aurelio

/ Javier González de Durana /

A Javi de Miguel Ortego

Marco Aurelio, emperador romano y autor de las Meditaciones, ha sido durante siglos una referencia para quienes buscan orientar su vida según principios de virtud, racionalidad y dominio de sí mismos. La lectura de una traducción moderna de esta obra permite comprobar hasta qué punto muchas de sus reflexiones conservan plena vigencia, incluso para los actuales arquitectos y diseñadores, sobre todo en tiempos marcados por la incertidumbre y la sensación de pérdida de control.

Nacido en el año 121 d. C., Marco Aurelio gobernó el Imperio romano durante una de sus etapas de mayor extensión y poder. Buena parte de las reflexiones recogidas en las Meditaciones parecen haber sido escritas en los últimos años de su vida, mientras acompañaba a sus ejércitos en las campañas militares de las fronteras imperiales.

Su pensamiento se inscribe en la tradición estoica, una corriente filosófica que defendía que la felicidad y la vida buena dependen de la capacidad de actuar con rectitud y reflexionar sobre uno mismo, concentrándose en aquello que realmente está bajo nuestro control. Para los estoicos, la serenidad surge precisamente de aceptar que muchas circunstancias externas escapan a nuestra voluntad, por ello gran parte de sus Meditaciones adopta la forma de ejercicios de reflexión personal inspirados en esa actitud filosófica. A través de un diálogo consigo mismo, Marco Aurelio intenta responder a una cuestión fundamental: cómo vivir de manera justa y virtuosa. Su objetivo era cultivar una mente orientada hacia la verdad, la bondad y la belleza, convencido de que una conducta guiada por esos valores surgiría de forma natural.

La obra tuvo una larga trayectoria histórica. Un manuscrito reapareció a comienzos del siglo X y, desde entonces, su prestigio no ha dejado de crecer con el paso del tiempo, hasta el punto de ser considerada como una de las obras más profundas y refinadas que nos ha legado la Antigüedad clásica.

Esta selección de pasajes de las Meditaciones resultará interesante para artistas y arquitectos, enfrentados cada día a las dificultades y contradicciones de la vida profesional. Ahí van:

IV.2: Nunca actúes sin propósito ni determinación, ni sin disponer de los medios necesarios para concluir la tarea.

IV.20: Todo lo que es bello posee su belleza por sí mismo, y cuando desaparece, desaparece también esa belleza. El elogio no la mejora ni la empeora. Esto vale igualmente para aquello que solemos admirar, ya sean maravillas naturales o creaciones artísticas. ¿Qué le falta a algo verdaderamente bello? Nada. Lo mismo ocurre con la ley moral, la verdad, la bondad o el respeto hacia uno mismo. ¿Acaso un esmeralda pierde su belleza porque nadie la alabe? ¿Y el oro, el marfil, una flor o un árbol?

IV.22: Deja de vacilar. En cada situación, actúa conforme a la justicia; ante cada impresión, busca lo verdadero.

V.22: Lo que no perjudica a la comunidad no puede perjudicar al individuo. Cada vez que creas haber sido agraviado, aplícate esta regla: si la comunidad no ha sufrido daño, yo tampoco lo he sufrido. Y si la comunidad sí ha sido perjudicada, no te enfades con quien causó el daño; ayúdale a comprender su error.

VI.9: Cada parte del conjunto se ajusta a la naturaleza del todo y sirve a su finalidad. Esto no sería posible si cada parte estuviera gobernada por una lógica distinta o independiente.

VI.19: No concluyas que algo es imposible simplemente porque te resulte difícil. Si una tarea puede y debe ser realizada por un ser humano, considérate capaz de llevarla a cabo.

VI.22: Hago aquello que se espera de mí y no permito que nada me aparte de ello: ni las cosas inertes, ni la irracionalidad, ni quienes se han extraviado por completo.

VI.26: Del mismo modo que toda tarea se realiza siguiendo una serie de pasos, debes conocer y respetar ese proceso sin alterarte ni enfrentarte inútilmente a quienes se te oponen. Avanza con método hacia tu objetivo.

VI.35: Observa a los verdaderos profesionales. Cada uno practica una ciencia o un arte regido por principios que no está dispuesto a abandonar, aunque en ocasiones deba adaptarlos para hacerse entender. Resulta lamentable que arquitectos y médicos sean a menudo más fieles a los principios de sus disciplinas que muchas personas a los principios rectores del pensamiento y la conducta.

VI.48: Cuando necesites ánimo, piensa en las virtudes de quienes te rodean: la energía de uno, la modestia de otro, la generosidad de un tercero. Nada inspira tanto como contemplar las mejores cualidades de nuestros semejantes.

VII.3: El boato vacío, las representaciones teatrales, los rebaños, los combates simulados, los perros disputándose un hueso, las hormigas cargando con sus pesos, los ratones huyendo asustados, las marionetas movidas por hilos… así es la vida. Tu tarea consiste en ocupar tu lugar en medio de todo ello con serenidad y sin arrogancia. Recuerda que el valor de una persona se mide por aquello a lo que concede importancia.

VII.21: Pronto lo habrás olvidado todo, y pronto todos te habrán olvidado a ti.

VII.28: Refúgiate en ti mismo. La conciencia de haber actuado con justicia basta para que el espíritu encuentre satisfacción y paz.

VII.61: Vivir se parece más a la lucha que a la danza. Hay que mantenerse firme, preparado y sereno mientras llegan golpes desde direcciones inesperadas.

VII.73: Cuando has hecho algo bien y alguien se ha beneficiado de ello, ¿por qué deseas todavía una tercera recompensa, como quienes esperan agradecimientos o compensaciones?

IX.6: Basta con pensar con objetividad, comportarse con cortesía y aceptar con tranquilidad aquello que escapa a tu control.

IX.12: Trabaja con empeño, no como un esclavo que busca compasión o elogios, sino como alguien que procura cumplir responsablemente con sus obligaciones hacia la sociedad.

IX.23: Del mismo modo que formas parte de una comunidad, cada una de tus acciones debe contribuir al bien común. Toda acción que no lo haga, directa o indirectamente, fragmenta la vida colectiva y pone en peligro su unidad.

XI.4: ¿He actuado de forma desinteresada? Entonces he hecho el bien. Aférrate a ese pensamiento y sigue adelante.

XI.5: ¿Cuál es tu tarea? Ser una buena persona. ¿Y cómo lograrlo sin estudiar cuidadosamente la naturaleza y la condición humana?

XII.6: Practica también aquello que no esperas dominar. La mano izquierda, torpe para muchas cosas por falta de costumbre, puede sujetar con firmeza las riendas porque está acostumbrada a ello.

XII.10: Observa las cosas tal como son, distinguiendo en ellas la materia, la forma y la intención.

XII.20: Primero, no hagas nada sin intención ni propósito. Segundo, haz del bien común el único objetivo de todas tus acciones.

3 comentarios sobre “Arquitectura y diseño según Marco Aurelio

  1. Eskerrik asko Javier! Hace un tiempo que te sigo, y me encanta leer tus artículos. Hoy has enseñado otra faceta (como en un diamante tallado) de tu sentir-pensar, que llega a todos nosotros como filosofía y certidumbre entre otras verdades : «Señor@s del Poder : si sólo se sirven a ustedes(tratamiento excesivo y no merecido), y no sirven a la comunidad ni al bien común, han fracasado! «.Aurrera Javier.

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