Una Ley de Arquitectura en interés de la sociedad.

Javier González de Durana

abandohabitable.logo

En Europa la promoción de la calidad del entorno construido está ligada a la Declaración de Davos y al concepto de baukultur –traducida como “cultura del habitar”- que comprende todas las actividades humanas transformadoras del entorno construido: desde los edificios existentes, incluidos los monumentos y otros elementos del patrimonio cultural, hasta el diseño y la construcción de edificios modernos, infraestructuras, espacios públicos y paisajes.

El punto de partida de la Declaración de Davos fue la Conferencia de ministros de Cultura celebrada en esta ciudad suiza del 20 al 22 de enero de 2018. Está suscrita por la Comisión Europea, el Consejo de Europa, la mayoría de los Gobiernos de la Unión Europea y otras entidades no gubernamentales del ámbito de la cultura, la arquitectura y el patrimonio, como UNESCO, Europa Nostra, el Centro Internacional de Estudios para la Conservación y la Restauración de los Bienes Culturales (ICCROM) y el Consejo de Arquitectos de Europa (CAE). En nuestro país la suscriben más de un centenar de entidades, incluido el Gobierno, a través de sus ministerios de Cultura y Fomento. Por primera vez en su historia, la Unión Europea está trabajando en políticas que parten de la idea de que la Arquitectura es la “disciplina que alcanza el equilibrio adecuado entre los aspectos cultural, social, económico, medioambiental y técnico para el bien común” con un equipo de expertos creado ex profeso.

Desde la década de los años setenta del siglo pasado, la necesidad de proteger el patrimonio arquitectónico y, con ello, los valores culturales de los pueblos, preservando el interés general de la ciudadanía, se ha traducido en normas aprobadas al efecto en diferentes países de nuestro entorno. Francia cuenta con una Ley de Arquitectura desde el año 1977 y que, una vez modificada en 2016, se ha convertido en el motor de esta legislación para otros países de Europa. Después de que Lituania se alzara en 2017 como segundo país con una norma semejante, otros gobiernos como el español, el italiano y el portugués se han puesto a trabajar en ello. El ministro Ábalos, que ha prometido presentar su ley este año, podría situar a España como el tercer país europeo que pone la arquitectura como elemento clave en la calidad de vida de las personas. El Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, junto con el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (CSCAE), se halla inmerso en un proceso para elaborar una Ley de Arquitectura y Calidad del entorno construido. Dentro de España durante los últimos años se han producido avances similares con la aprobación de legislaciones específicas en varias comunidades autónomas, como Extremadura y Cataluña.

En un contexto de degradación generalizada del entorno construido, de importantes cambios sociales y un aumento de las desigualdades, con regiones periféricas en declive, una urbanización acelerada en las grandes ciudades y en el epicentro de una crisis climática, esta norma establecerá el valor que tienen la Arquitectura y el trabajo de sus profesionales para el bien común. Es decir, para garantizar la salud y el bienestar de las personas, como salvaguarda del patrimonio y de los valores culturales de nuestros pueblos y ciudades, y para promover la transformación profunda que necesitan de cara a seguir siendo útiles y responder a las necesidades de sus habitantes.

Se espera que una Ley de Arquitectura y Calidad del entorno construido creará el marco jurídico adecuado para garantizar la defensa y la promoción de los valores culturales del espacio edificado, paliará desequilibrios actuales entre las zonas rurales y las grandes urbes y facilitará el trabajo de los profesionales y de las empresas del sector de la edificación, lo que, a su vez, redundará en la calidad del entorno construido que se pretende preservar.

Esta Ley de Arquitectura y Calidad del entorno construido se plantea en un momento en el que tener una visión estratégica e integradora de todas las políticas que impactan en el desarrollo urbano y territorial es esencial. Como José Luis Ábalos apuntó, es tan importante, que hasta el nombre mismo del ministerio ha evolucionado: “Fomento no se adecuaba a la visión contemporánea de la movilidad, ni capturaba la relevancia de las políticas urbanas”. Desde ese Ministerio se insiste en “la importancia de la arquitectura como elemento interés general para el bienestar y la cohesión social. Sin una buena arquitectura no vamos a alcanzarlo”. La futura norma priorizará los valores culturales sobre los intereses económicos a corto plazo, promoverá herramientas de contratación pública que impulsen la calidad y la sostenibilidad y las buenas prácticas.

La Agenda Urbana Española, una de las responsabilidades del ministro Abalos, es la hoja de ruta que marca la estrategia y las acciones precisas para conseguir que pueblos y ciudades sean espacios de convivencia amables, acogedores, saludables y sostenibles. El horizonte temporal para implementarla es el año 2030, pero estos objetivos no se alcanzarán a los actuales ritmos de densificación, renovación urbana y rehabilitación. De ahí la importancia de un instrumento que sirva para apoyar y acelerar la transformación de nuestros entornos urbanos a base de concertación sectorial, un gran pacto político, económico y social a largo plazo y multi-nivel que dé una respuesta integral a los retos que afrontan pueblos y ciudades, una respuesta en la que los valores culturales estarán situados por encima de los intereses económicos a corto plazo. Estaremos vigilantes para que esta promesa adelantada mediante frase mediática no se convierta en el escudo para encubrir lo contrario.

El presidente del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (CSCAE), Lluís Comerón, plantea que “no es lo mismo tener una escuela con un edificio anodino que una escuela que nos guste, de la que nos sintamos orgullosos, que nuestros hijos se encuentren bien en ella, en la que se pueda apreciar el resultado cuando entra el sol y en la que pueda tener una relación su vida con el jardín y los espacios exteriores”.

Aunque pudieran parecerlo, estas palabras de Comerón no están dichas con la mirada puesta de reojo en la reclamación del AMPA del colegio Cervantes en relación al negocio pretendido por el obispado de Bilbao con el edificio educativo y el patio de recreo de su Escuela de Magisterio ubicada en la calle Barraincúa, de Bilbao, pero son directa y acertadamente aplicables. Por cierto, si el presidente del CSCAE dice lo que dice… ¿por qué la Delegación en Bizkaia del Colegio Oficial de Arquitectos Vasco-Navarro no dice nada acerca del conflicto citado? Siendo vecinos, además…

Elisabet Silvestre, Doctora en biología. Máster en Bioconstrucción. Docente en Biohabitabilidad, ha escrito que «el gran reto de la arquitectura hospitalaria es crear entornos que promuevan la salud«, esto es, hacer de la arquitectura una herramienta para crear entornos con tecnología de vanguardia, accesibles, seguros y al mismo tiempo amables, que promuevan el buen funcionamiento de los sistemas biológicos y ayuden a la recuperación, en fomentar la luz natural, una iluminación artificial que respete los ritmos circadianos, los materiales saludables, la higiene energética y química, las formas orgánicas y el contacto visual con la naturaleza. Este es el gran reto de la arquitectura hospitalaria.

Visto lo cual y entendido el mensaje, la mejor función posible de la clínica que Mutualia quiere instalar, en espuria alianza con el obispado de Bilbao, sobre la parcela situada entre las calles Barraincúa, Heros y Lersundi es que que ese equipamiento privado no se lleve a cabo, pues caso de hacerse se perdería la posibilidad de un entorno amable (adiós a un jardín urbano), el buen funcionamiento de los sistemas biológicos de la población del entorno (hola a un tráfico empeorado y estresante), el contacto visual con la naturaleza (adiós a las palmeras y a la nutrida colonia de pájaros que en ellas habita) y, por otra parte, se perdería luz natural (hola a la sombra que proyectaría el nuevo edificio), muy en particular la que necesitan las niñas y niños del inmediato Colegio Cervantes.

Dios bendiga este negocio!

patio dibujo
Un dibujo realizado en el Colegio Cervantes por alumnado contrario al hospital y en defensa de las palmeras existentes.

Pelotazo en Abando: anatomía de un abuso.

Javier González de Durana

Ya he abordado aquí en diferentes ocasiones el asunto que califiqué como «alianza Obispado-Mutualia-Murias«, una joint-venture que tiene como epicentro el antiguo colegio de las Carmelitas de Barraincúa, hoy Escuela de Magisterio Begoñako Andra Mari, dependiente del Obispado de Bilbao, una apetitosa parcela del Ensanche bilbaíno ocupada por un edificio histórico (aunque las autoridades competentes en la protección del patrimonio edificado no lo vean así) y un patio de recreo en el que crecen dos airosas y centenarias palmeras que se han convertido en el santo y seña de un noble empeño.

El obispado de Bilbao ha conjugado un lamentable negocio en el que, además de implicar a una mutua médica y a una constructora, ha arrastrado al Área de Urbanismo del Ayuntamiento de Bilbao al plegarse ésta a los intereses económicos del obispado y desentenderse de las reclamaciones ciudadanas. Estas reclamaciones no hacen sino exigir coherencia al propio Ayuntamiento, que alardea de crear espacios urbanos de proximidad en los barrios y de restringir el tráfico rodado en centro de la ciudad, cuando en este caso opera en sentido completamente contrario al eliminar en esa parcela la única posibilidad de crear un espacio de proximidad para el barrio y al autorizar la construcción de un hospital sobre cinco plantas subterráneas de aparcamiento junto a un colegio público, un colegio cuyos niños y niñas se verán privados, junto a sus abuelos y abuelas, de un lugar donde jugar, descansar, charlar, un lugar donde socializar.

En suma, ni espacio de proximidad ni reducción de tráfico, Al revés, un relleno de todo hueco urbano posible y una clínica plus aparcamiento para que más vehículos se acerquen a calles que ya hoy están congestionadas la mayor parte del día. Al Ayuntamiento de Bilbao le encantan las grandes declaraciones preñadas de palabras rimbombantes y promesas de solidaridad, ciudadanía y buenrrollismo, pero en cuanto un poder fáctico -léase, el Obispado, uno de los mayores propietarios de inmuebles y bienes raíces del territorio- le aprieta las tuercas se olvida de las promesas -si alguna vez las hizo sinceramente- y se pliega a lo que ordene la autoridad competente, que para el alcalde que tenemos es siempre una que vista sotana y alzacuellos.

La Asociación  de vecinos por un Abando Habitable y Saludable y el AMPA del Colegio Cervantes vienen desplegando desde hace años una lucha cívica y democrática por preservar para el bien público esa parcela, como un jardín abierto y un uso cultural para el edificio adjunto. Los vecinos implicados en esta lucha local bregan por un micro-urbanismo de calidad; son arquitectos, abogados, historiadores, economistas, artistas, empresarios, profesores…, pero no quieren más que otros vecinos de la ciudad, sino que desean exactamente lo que el Consistorio dice querer y prometer para todos. Existe el temor de que el Ayuntamiento esté ejercitando una discriminación de clase, pues al considerar que esa ciudadanía tiene una renta per cápita elevada (si no fuera así, no vivirían en ese barrio, se argumenta), sus reivindicaciones (como digo, equiparables a las promesas municipales) le parecen fuera de lugar y caprichos de gente acomodada (olvidando que este barrio tiene una elevadísima tasa de envejecimiento y numerosos jubilados de edad avanzada). Pues no, lo que tales vecinos quieren es justo lo que el Ayuntamiento dice querer. Pero no sólo en los barrios periféricos, sino también en el centro, un amplía área cada vez más ocupada por edificios de oficinas, hoteles, bares, restaurantes y tiendas de ropa globalizada. Los vecinos que van quedando empiezan a sentirse como sioux en la última reserva, acosados por agricultores y ganaderos que les van limando el territorio, y con el último espacio libre amenazado directamente por el guía espiritual de los dineros.

Esa lucha sentida en elevado grado por todo el barrio ha quedado plasmada en un libro singular, una edición autogestionada y artesanal, cuyas cubiertas exteriores se han confeccionado una a una -customizadas, se dice- con cartones recogidos en las calles del barrio, a la manera ideada por la editorial Eloísa Cartonera, de Buenos Aires. El libro se halla bajo la licencia creativecommons y, por tanto, cualquiera lo puede difundir, copiar, reproducir, adaptar, remezclar, transformar y recrear, siempre que se reconozca la autoría original. Sin más.

El libro disecciona el proceso vivido a lo largo de los últimos años de pelea por el sentido común y basta leer el índice para entender que el obispado es una hidra con muchas cabezas y oscuros recursos, pero con poca razón y peor gestión:

Capítulo I. El malogrado proyecto de viviendas (2017). Que trata de cómo el obispado de Bilbao intentó y no consiguió construir un edificio de viviendas en su parcela.

Capítulo II. Recalificación: se retira el uso exclusivo docente (2018). Que trata de cómo el obispado de Bilbao consiguió cambiar el uso del suelo de su escuela universitaria aprovechando una modificación del PGOU para levantar el veto docente a dos colegios de enseñanza obligatoria abandonados.

Capítulo III. Estudio de Detalle: se da forma al edificio (2018-2019). Que trata de cómo el obispado de Bilbao consiguió tramitar el Estudio de Detalle con aparente legalidad y opacidad.

Capítulo IV. El pelotazo: la entrada de Murias y Mutualia (2019). De cómo el proyecto pasó de ser la sede unificada de la iglesia vizcaína a que una clínica privada ocupara casi la mitad del edificio.

Capítulo V. Algo se mueve bajo las palmeras: movimientos ciudadanos (2019-2020). Que trata sobre las diferentes movilizaciones y acciones en contra de la operación Obispado-Murias-Mutualia.

Capítulo VI. Licencia de derribo (2019). Que trata de cómo el obispado intentó demoler su propio edificio y las palmeras durante el verano y no lo consiguió.

Capítulo VII. Proyecto de construcción (2019). Que trata del proyecto de clínica privada y sede diocesana que el obispado quería construir en el barrio de Abando.

Este libro, «compuesto colectivamente por el coro de vecinos reticentes de Abando«, y dirigido «al obispo de Bilbao, Mario Iceta Gavicagogeascoa, al obispo auxiliar de Bilbao, Joseba Segura Etxezarraga, al alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, y al pueblo de Bilbao«, con el paso del tiempo será una joya bibliográfica que se hoy puede adquirir en las librerías Binario (c/ Iparraguirre 9 bis), Cámara (c/ Euskalduna, 8), Louise Michel (c/ Elcano, 27) y Anti (c/ Dos de Mayo, 2).  De momento es la joya evidente de un comportamiento cívico y democrático ejemplar desplegado por unas mujeres y hombres que no toleran la mentira y no aguantan la afrenta de un abuso económico-urbanístico y una dejación de responsabilidades edilicias.

No somos ingenuos: sabemos que nuestras acciones apenas arañan la diocesana piel de cocodrilo, pero nos preguntamos ¿es que no va a haber nadie dentro de la propia Iglesia católica -ay, cuantas grandes palabras para obrar el bien- que ponga freno a este despropósito? ¿de verdad, nadie siente una profunda vergüenza dentro del clero local? Sabemos que hay muchos sacerdotes que están en contra de este «corte inglés diocesano», ¿a qué le tienen miedo que les hace callar y transigir con una operación propia de mercaderes en el templo?

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Portada de un ejemplar del libro