Horno alto nº 1: labores para un cambio de uso (y II)

/ Javier González de Durana /

En la parte inferior derecha se observa un fragmento de la escalera diseñada por elearkitektura; a continuación, en un gris más claro, la plazoleta previa; a la derecha, en naranja, el Centro de Visitantes junto a la nueva torre de acceso; y ante ambos, a media altura, el pasillo y la plataforma con barandillas para la aproximación al horno alto.

Decía en mi anterior post que para llevar a buen término esta reconversión de uso en el horno alto nº 1 se requerían varias intervenciones previas de adecuación en accesibilidad, arquitectura, urbanización…, acometidas por fases y a cargo de diversos equipos técnicos. Como, por ejemplo, los indispensables ascensor y escalera que conectan el viaducto y la zona baja del casco urbano de Sestao con el área industrial aledaña al horno alto, salvando un desnivel del terreno. Sin este sistema de comunicación el acceso público al BIC resultaría complicado y engorroso en extremo. Sus autores fueron los arquitectos Eduardo Landia, Eloi Landia y Alex Etxeberria de elearkitektura. La intervención consistió en crear una torre de ascensor y una escalera que, desarrollándose en zigzag, dan lugar a dos voladizos. En la parte superior, una pasarela horizontal aérea conecta el viaducto con la torre del ascensor con doble embarque y tres paradas que salvan una altura de 24,40 metros entre cotas. Los criterios de intervención venían mandados por la lógica de un entorno con fuerte personalidad: *poner en valor el entorno industrial preexistente, *respetar las perspectivas previas desde el viaducto hacia el horno con una aproximación cercana pero no demasiado para no interferir, *eliminar puntos negros respecto a la perspectiva de género o actos vandálicos, y *utilizar materiales y soluciones constructivas con garantías de durabilidad y fácil mantenimiento de la infraestructura.

Ascensor urbano y pasarela de elearkitectura para facilitar la aproximación desde el casco urbano de Sestao hasta la antigua área industrial.

El horno alto es una edificación industrial construida para cumplir funciones muy específicas y, por tanto, no se ajusta a las normas y requerimientos exigibles para ser reutilizado como un elemento capaz de recibir visitas de un público general. La complejidad derivada de su naturaleza originaria como horno convierte esta construcción en un laberinto de dificultades físicas, como desniveles múltiples, impedimentos de variada índole, espacios abiertos, peligrosos e inseguros… Para su conversión en equipamiento cultural, exigía una meditada adecuación antes de abrirse a los visitantes.

Desde el año 2010, como parte de la primera fase de actuación rehabilitadora, se dispone de un Centro de Visitantes habilitado en la antigua sala de control de los primitivos hornos gemelos. Se halla situado en una posición elevada, a 6 metros del suelo, en un nivel intermedio entre los dos planos principales del BIC, la planchada de coladas y la planchada de toberas. Tenía este Centro de Visitantes el problema de no disponer de acceso directo desde el suelo exterior y la única manera de llegar a él era por medio de un recorrido intrincado de desniveles y, finalmente, por una escalera que, aunque era original del horno, no cumplía con las dimensiones adecuadas para su uso público. Para colmo, se accedía por la parte contraria a donde se iba a crear un parque urbano y el viaducto.

El costado del horno orientado al parque urbano muestra una exteriorización insólita, fruto del derribo del horno gemelo, algo así como un gran mecanismo seccionado, pero con la virtud de exhibir abiertamente sus elementos compositivos y niveles, dando lugar a una fachada espectacular. Era, por tanto, necesario trasladar el acceso a esta cara, orientada al parque, resolviendo, de paso, el desorden de su entorno. Para ello era necesario construir un elemento arquitectónico que afrontara y ordenase su relación con el espacio urbano, configurándose como el rostro del BIC. Los hornos altos eran el corazón de la industria, pero la eliminación de todo elemento que no fuera el propio horno lo dejó desnudo, resultando imposible entender cómo operaba.

El proyecto Garitano ha resuelto todas estas complejidades al tiempo que respeta escrupulosamente las preexistencias. Consta de tres partes y la última de ellas enlaza con lo realizado por elearkitektura al configurar, como la pequeña plazoleta de acceso, el espacio comprendido entre la actuación en el horno, las vías peatonal y ciclista del parque, y el núcleo de comunicaciones (escaleras y ascensor) de acceso directo desde el viaducto. En el suelo de esta plazoleta se ha señalado con un gran círculo el lugar ocupado por los restos de la base del desaparecido horno alto nº 2 (véase dibujo en la parte superior).

Estado del horno alto nº 1 al inicio de la intervención.

La tercera parte del proyecto, la más visible, ha consistido en construir un volumen cerrado, como una pequeña torre, que alberga el núcleo de comunicación vertical, compuesto por una escalera y un ascensor, y los espacios complementarios del Centro de Visitantes. El volumen dispone de 4 plantas en las que se distribuyen los espacios complementarios:
– En planta baja, un bar-cafetería, con doble acceso desde el núcleo de comunicaciones de la torre y desde la plazoleta de acceso. Su doble acceso permite su uso vinculado a las visitas al horno o su uso de manera independiente y abierta a la ciudad.
– En planta 1 se ubican los aseos que sirven tanto al Centro como al bar-cafetería de planta baja. y un despacho para funciones administrativas y/o de gestión.
– En planta 2, la principal del conjunto, se ubica la recepción de visitantes que consta de un espacio principal con mostrador -control, tienda,…- y un almacén que incorpora el guardarropas; desde este nivel se accede a la planta principal del Centro de Visitantes del año 2010, a través de una pequeña área vestibular, exterior pero cubierta, desde la que arranca la plataforma de conexión con las planchadas del horno.
– En planta 3 contiene un espacio polivalente-sala de exposiciones.
– En planta de ático un volumen emergente, además de albergar la escalera y el ascensor, contiene la maquinaria de las instalaciones de acondicionamiento de aire; una terraza practicable, cubierta, completa el resto de la planta.

Construcción de los primeros niveles de la torre para acceder al Centro de Visitantes.

Torre para acceso al Centro de Visitantes una vez alcanzada la altura prevista para su soporte estructural y comienzo de la habilitación del espacio previo como plazoleta de acceso. A la derecha, al fondo, el ascensor y escalera de comunicación con el viaducto.

La agrupación del núcleo de comunicación vertical y los espacios complementarios en un único volumen, en una pequeña torre, obedece a una estrategia para enfrentarse con limpieza y rotundidad a la enorme dimensión del horno alto. La mejor forma de dialogar con la gran instalación industrial es mediante este volumen limpio, rotundo, que establece una escala de intervención adecuada, que identifica con claridad la nueva actuación y que la contrasta con la abigarrada edificación del horno.

La tercera parte del proyecto de los Garitano culmina las dos anteriores: consiste en una plataforma elevada de conexión entre la planta 2 del Centro de Visitantes y las planchadas de coladas y de toberas.

La diferenciación en el tratamiento arquitectónico entre el volumen cerrado de la torre y las plataformas abiertas responde a la propia naturaleza de los espacios ejecutados y de sus funciones: un conjunto de espacios cerrados por un lado, unos espacios abiertos de circulación por otro. Su traducción arquitectónica es una respuesta directa a esa dualidad: un volumen macizo, de paramentos de ladrillo visto, con planos acristalados y de chapa metálica enmarcados limpiamente en los anteriores para los espacios de la torre, y una estructura metálica de grandes luces, muy diáfana, para la plataforma. También responde a una cuestión de lenguaje relacionado con el monumento, del cual las nuevas construcciones proyectadas son un apéndice. Este lenguaje formal realiza una sobria y contenida interpretación de la forma del horno alto y de la mayor parte de la arquitectura industrial de su época.

En el alto horno todos los espacios cerrados -la antigua sala de control, la casa de máquinas sobre el skip de carga, otras pequeñas construcciones ahora desaparecidas- se han definido con cerramientos de ladrillo sobre estructuras o entramados metálicos, mientras que los espacios abiertos y las estructuras sin contenido espacial se han realizado con estructuras metálicas vistas, llevando a cabo una interpretación de aquella construcción industrial, pero más depurada y sintética. Los materiales y texturas utilizadas han sido hormigón con acabado escobillado para la solera, adoquín rústico de hormigón, baldosas de piedra caliza, hormigón en masa para un murete y las gradas, ladrillo para otro murete y perfiles tubulares de acero, junto a railes ferroviarios reutilizados y enrasados en el pavimento, verjas y tierra vegetal. El resultado visual es la armonía cromática y material del conjunto, como si siempre hubiese sido así, pero pudiendo identificarse las partes nuevas.

Además de las características generales de la arquitectura, la actuación ha prestado especial importancia a la articulación entre lo existente y la nueva construcción. La torre, aunque alineada con el Centro de Visitantes, se dispone separada del mismo por un espacio vestibular exterior, cubierto y abierto. Esta articulación permite identificar y distinguir la edificación existente y la nueva. En los encuentros de la plataforma con las planchadas, no se producen mezclas ni yuxtaposiciones, sino uniones directas en los bordes de las mismas, en los perfiles metálicos que las limitan.

Un trabajo excelente, resultado de un largo y complejo proceso administrativo por la implicación de varias instituciones de gobierno y en el que intervención facilitadora de la Asociación Vasca de Patrimonio Industrial y Obra Pública ha sido determinante.

2 comentarios sobre “Horno alto nº 1: labores para un cambio de uso (y II)

  1. Hola Javier,

    Coincido contigo en la valoración que haces de estas intervenciones en torno al Horno Alto. Ramón Garitano siempre ha mostrado gran sensibilidad y lucidez en sus trabajos de intervención sobre el patrimonio, y el estudio ele arkitektura también ha hecho un gran trabajo, completando esta intervención. En esta ocasión podemos felicitarnos por ello.

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    1. Gracias, Bernardo, Lo peor de esa zona es el viaducto, muy invasivo y cercano al horno, pero ahí estaba y había que contar con él. Elearkitektura lo vio claro y Garitano también, el lugar elegido para instalar la escalera y el ascensor de acceso al horno desde el viaducto es el mejor. Ni muy cerca ni muy lejos, así, además, la escalera funciona casi como una escultura en sí misma y me dicen que la gente utiliza uno de sus voladizos para sacarse fotos con el horno al fondo.

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