La esquina enfática

/ Javier González de Durana /

Esquina del edificio en construcción, en la confluencia de las calles Rodríguez Arias y Licenciado Poza.

Se encuentran a punto de terminar las obras del nuevo edificio en la calle Rodríguez Arias esquina con Licenciado Poza. Es un diseño de IA+B, pero la web de este estudio de arquitectura no dice nada al respecto, pues no lo incluye entre sus obras, si bien, por algún motivo, su página parece no estar actualizada. He sabido de la autoría porque lo menciona la promotora de las viviendas, IBOSA.

La primera propuesta, presentada en 2020, ofrecía un aspecto diferente: la cristalera del ángulo no era redondeada y ambas fachadas aparecían cruzadas y bordeadas por unas largas franjas blancas. La promotora planteaba que habría «una piscina en una relajante terraza-solarium con una distinguida zona chill-out», así como «un fantástico txoko comunitario y un gimnasio donde liberar las tensiones del día». Desconozco si todo esto se ha llevado a cabo, pero al coste de 1.161.624 euros por 122,17 m2 (9.500 €/m2), ¡qué menos!

El diseño de IA+B pone un acusado énfasis en el encuentro de una calle recta con otra que inicia una suave curva. El edificio recibe el nombre de «Residencial Acrux»…, acrux, o sea, alfa crucis, nombre de la decimocuarta estrella más brillante del cielo, ¡vaya! Al margen de posibles poéticas estelares, creo que ese nombre proviene de que en ese punto urbano confluyen cinco calles, un auténtico cruce de caminos desde el que arrancan, alfa…, las dos que, precisamente, abrazan este inmueble.

La mezcla de vidrio, metal y madera otorga a sus fachadas una paleta cromática que combina el ocre claro, el verde oscuro y el gris-azulado, entrecruzando lineas verticales (claras) y horizontales (oscuras). Se configura una doble piel en las fachadas laterales con elementos exteriores de lamas permeables que generan una envolvente de protección para la piel interior. Donde el edificio alcanza una especie de apoteosis formalista es en la esquina, interesante al ser enteramente de vidrio, tan sólo atravesada por líneas metalizadas a la altura de los forjados. IA+B ya había utilizado el vidrio en fachadas de edificios residenciales cuando intervino en las Torres de Isozaki y algo de aquella experiencia parece haber sido trasladado a este ángulo urbano. La solución de muro-cortina es propia de edificios corporativos y de oficinas (por la supuesta transparencia), pero en viviendas es infrecuente (por la deseada intimidad).

La época en que ser discretos, no hacer ostentación y preservar la privacidad doméstica eran cualidades resguardadas tras balcones y miradores parece haber pasado en Bilbao. La publicidad de la inmobiliaria dice que en esa punta del inmueble se «disfrutará de estancias espaciosas envueltas con grandes ventanales para potenciar la luminosidad de las mismas». Tranquilidad, habrá estores enrrollables tras los vidrios. Con un lenguaje actual, esta solución se hace eco de la que Julio Saracíbar concibió en 1885 para el mirador del inmueble 42 de la c/ Elcano, esquina con Fernández del Campo (véase imagen más abajo).

La esquina se eleva seis plantas más la baja, formalizando una suerte de torreón, cuyas dos plantas anexas se retranquean para acentuar el volumen emergente. Los torreones esquineros (con otros estilos y formas) fueron tipológicos en esta zona, viéndose varios ejemplos en las inmediaciones. La pieza de IA+B me ha llevado a repasar otros modelos de esquina existentes en Bilbao, donde el trazado reticular del Ensanche produce abundantes ángulos rectos, al tiempo que dos largas calles diagonales, Ercilla y Elcano, dan lugar a numerosas esquinas en ángulo agudo.

Así como una esquina puede ser enfatizada al aprovechar las singulares condiciones que brinda la forma del solar, el emplazamiento y su entorno espacial, cuando la solución se vincula con la condición de cruce urbano es posible lograr una propuesta en la que cada esquina se relacione con las otras, resultando espacialidades urbanas de gran originalidad. Es rarísimo hoy en día que se pueda trabajar con un proyecto unitario en varias esquinas próximas entre sí, a la manera de la Piazza del Popolo o de San Carlo alle Quattro Fontane, ambas en Roma. En el caso de la torreta de IA+B, ésta entrará en diálogo con la situada enfrente, c/ Gardoqui 11, diseñada por Luis Aladrén hace 125 años. Las posibilidades que van abriendo los avances tecnológicos producen soluciones en vidrio como ésta, pero hubo otras opciones cuando las tecnologías eran distintas. Voy a mencionar unas cuantas en función de la forma que adoptan, en arista, en chaflán, redondeadas, perforadas con huecos, cubiertas con miradores, rematadas con cimborrios…, no siendo infrecuente que en una misma esquina coincidan varias de tales formas.

La esquina coronada pone su valor en un volumen que busca distinguirse y elevarse con fuerte voluntad plástica; corresponde a un acción de tipo ornamental consistente en realzar las dos caras de la arista en sentido vertical, haciendo uso de tratamientos diferenciados de material, adelantando o bien retrasando los planos o recurriendo al valor de línea como remate superior. Este es el tipo de esquina más antiguo, pues se trata de un recuerdo fósil, permanentemente actualizado, de las garitas de vigilancia en murallas y castillos, permitiendo controlar a un tiempo dos flancos de la fortaleza

Confluencia de c/ Ercilla 20 con c/ Colón de Larreátegui, arquitecto Tomás Bilbao Hospitalet (1919).

Confluencia de c/ Gran Vía 49 con c/ Máximo Aguirre, arquitecto Ricardo Bastida Bilbao (1917).

La esquina con nicho o friso utiliza huecos como hornacinas o planos en los que ubicar esculturas o relieves narrativos, colocándolos en puntos de gran visibilidad dentro del espacio urbano; es una propuesta de espacio-ornamento que crea un significativo lugar con amplia perspectiva y, por ello, favorece el detenimiento y la pausa para la contemplación.

Confluencia de c/ Licenciado Poza 1 con c/ Bertendona, arquitecto Ricardo Bastida Bilbao (1926).

Confluencia de c/ Rodríguez Arias 15 con c/ Alameda de Recalde, arquitectos Francisco Hurtado de Saracho y Luis Mª Gana (1953-57).

La esquina como refugio habitable favorece el dominio visual desde una condición ventajosa debido a situaciones de penumbra que contrastan con zonas expuestas a una mayor iluminación. Ello posibilita que la persona situada en un rincón observe por completo aquello que sucede al exterior y, a la vez, le permite desdibujarse en la sombra interior.

Confluencia de c/ Licenciado Poza 67 con María Díaz de Haro, arquitecto Anastasio Arguinzoniz Urquiza (1939).

Confluencia de c/ Doctor Felix Landín 2 con Plaza de La Casilla, arquitecto Fernando Olabarría Delclaux (1975).

La esquina con puerta de ingreso es la que históricamente ha abierto mayores posibilidades a la relación interactiva entre arquitectura y ciudad porque produce espacios intermedios en el cruce que actuan como dinamizadores de la vida pública, desde la tienda comercial al clásico café, pasando por el edificio institucional o de oficinas. Ejemplos de este tipo se ven tanto en la arquitectura más modesta como en la de tipo monumental.

Confluencia de c/ Berástegui 3 con c/ Colón de Larreátegui, arquitecto Luis Landecho (1892).

Confluencia de c/ Alameda de Urquijo 9 con c/ Padre Lojendio, arquitecto Manuel I. Galíndez (1933).

La esquina como punto de autoridad y observación panorámica resultado de su posición elevada, ofreciendo condiciones privilegiadas para el dominio visual con los que se hace evidente también el poder, real o simbólico, de quien lo habita respecto a la población que ocupa el cruce; por ello, a menudo ha sido el escenario idóneo para convocar a las multitudes o manifestar la preeminencia política, económica, social, etc.

Confluencia de c/ Ibáñez de Bilbao 20 con c/ Alameda de Mazarredo, arquitectos Frederik L. Forge y Manuel Mª Smith Ibarra (1918).

Confluencia de c/ Elcano 42 con c/ Fernández del Campo, arquitecto Julio Saracibar (1885).

La esquina en chaflán crea un tercera fachada con la que se busca desmaterializar la arista para convertirse en un plano que, por lo general, da continuidad a la envolvente, pero el caso seleccionado de Luis Pueyo es casi lo contrario, la esquina se hace muro físico potente y ciego, no envuelve, como si un paralepípedo vertical se hubiese incrustado en el bloque, cortando abruptamente los dos lados del edificio para impedirle a la esquina toda posibilidad de visión.

Confluencia de c/ María Díaz de Haro 7 con c/ Rodríguez Arias, arquitecto Luis Pueyo San Sebastián (1957).

Confluencia de c/ Doctor Areilza 15 con c/ Licenciado Poza, arquitecto Federico Ugalde Echevarría (1935).

Horno alto nº 1: labores para un cambio de uso (y II)

/ Javier González de Durana /

En la parte inferior derecha se observa un fragmento de la escalera diseñada por elearkitektura; a continuación, en un gris más claro, la plazoleta previa; a la derecha, en naranja, el Centro de Visitantes junto a la nueva torre de acceso; y ante ambos, a media altura, el pasillo y la plataforma con barandillas para la aproximación al horno alto.

Decía en mi anterior post que para llevar a buen término esta reconversión de uso en el horno alto nº 1 se requerían varias intervenciones previas de adecuación en accesibilidad, arquitectura, urbanización…, acometidas por fases y a cargo de diversos equipos técnicos. Como, por ejemplo, los indispensables ascensor y escalera que conectan el viaducto y la zona baja del casco urbano de Sestao con el área industrial aledaña al horno alto, salvando un desnivel del terreno. Sin este sistema de comunicación el acceso público al BIC resultaría complicado y engorroso en extremo. Sus autores fueron los arquitectos Eduardo Landia, Eloi Landia y Alex Etxeberria de elearkitektura. La intervención consistió en crear una torre de ascensor y una escalera que, desarrollándose en zigzag, dan lugar a dos voladizos. En la parte superior, una pasarela horizontal aérea conecta el viaducto con la torre del ascensor con doble embarque y tres paradas que salvan una altura de 24,40 metros entre cotas. Los criterios de intervención venían mandados por la lógica de un entorno con fuerte personalidad: *poner en valor el entorno industrial preexistente, *respetar las perspectivas previas desde el viaducto hacia el horno con una aproximación cercana pero no demasiado para no interferir, *eliminar puntos negros respecto a la perspectiva de género o actos vandálicos, y *utilizar materiales y soluciones constructivas con garantías de durabilidad y fácil mantenimiento de la infraestructura.

Ascensor urbano y pasarela de elearkitectura para facilitar la aproximación desde el casco urbano de Sestao hasta la antigua área industrial.

El horno alto es una edificación industrial construida para cumplir funciones muy específicas y, por tanto, no se ajusta a las normas y requerimientos exigibles para ser reutilizado como un elemento capaz de recibir visitas de un público general. La complejidad derivada de su naturaleza originaria como horno convierte esta construcción en un laberinto de dificultades físicas, como desniveles múltiples, impedimentos de variada índole, espacios abiertos, peligrosos e inseguros… Para su conversión en equipamiento cultural, exigía una meditada adecuación antes de abrirse a los visitantes.

Desde el año 2010, como parte de la primera fase de actuación rehabilitadora, se dispone de un Centro de Visitantes habilitado en la antigua sala de control de los primitivos hornos gemelos. Se halla situado en una posición elevada, a 6 metros del suelo, en un nivel intermedio entre los dos planos principales del BIC, la planchada de coladas y la planchada de toberas. Tenía este Centro de Visitantes el problema de no disponer de acceso directo desde el suelo exterior y la única manera de llegar a él era por medio de un recorrido intrincado de desniveles y, finalmente, por una escalera que, aunque era original del horno, no cumplía con las dimensiones adecuadas para su uso público. Para colmo, se accedía por la parte contraria a donde se iba a crear un parque urbano y el viaducto.

El costado del horno orientado al parque urbano muestra una exteriorización insólita, fruto del derribo del horno gemelo, algo así como un gran mecanismo seccionado, pero con la virtud de exhibir abiertamente sus elementos compositivos y niveles, dando lugar a una fachada espectacular. Era, por tanto, necesario trasladar el acceso a esta cara, orientada al parque, resolviendo, de paso, el desorden de su entorno. Para ello era necesario construir un elemento arquitectónico que afrontara y ordenase su relación con el espacio urbano, configurándose como el rostro del BIC. Los hornos altos eran el corazón de la industria, pero la eliminación de todo elemento que no fuera el propio horno lo dejó desnudo, resultando imposible entender cómo operaba.

El proyecto Garitano ha resuelto todas estas complejidades al tiempo que respeta escrupulosamente las preexistencias. Consta de tres partes y la última de ellas enlaza con lo realizado por elearkitektura al configurar, como la pequeña plazoleta de acceso, el espacio comprendido entre la actuación en el horno, las vías peatonal y ciclista del parque, y el núcleo de comunicaciones (escaleras y ascensor) de acceso directo desde el viaducto. En el suelo de esta plazoleta se ha señalado con un gran círculo el lugar ocupado por los restos de la base del desaparecido horno alto nº 2 (véase dibujo en la parte superior).

Estado del horno alto nº 1 al inicio de la intervención.

La tercera parte del proyecto, la más visible, ha consistido en construir un volumen cerrado, como una pequeña torre, que alberga el núcleo de comunicación vertical, compuesto por una escalera y un ascensor, y los espacios complementarios del Centro de Visitantes. El volumen dispone de 4 plantas en las que se distribuyen los espacios complementarios:
– En planta baja, un bar-cafetería, con doble acceso desde el núcleo de comunicaciones de la torre y desde la plazoleta de acceso. Su doble acceso permite su uso vinculado a las visitas al horno o su uso de manera independiente y abierta a la ciudad.
– En planta 1 se ubican los aseos que sirven tanto al Centro como al bar-cafetería de planta baja. y un despacho para funciones administrativas y/o de gestión.
– En planta 2, la principal del conjunto, se ubica la recepción de visitantes que consta de un espacio principal con mostrador -control, tienda,…- y un almacén que incorpora el guardarropas; desde este nivel se accede a la planta principal del Centro de Visitantes del año 2010, a través de una pequeña área vestibular, exterior pero cubierta, desde la que arranca la plataforma de conexión con las planchadas del horno.
– En planta 3 contiene un espacio polivalente-sala de exposiciones.
– En planta de ático un volumen emergente, además de albergar la escalera y el ascensor, contiene la maquinaria de las instalaciones de acondicionamiento de aire; una terraza practicable, cubierta, completa el resto de la planta.

Construcción de los primeros niveles de la torre para acceder al Centro de Visitantes.

Torre para acceso al Centro de Visitantes una vez alcanzada la altura prevista para su soporte estructural y comienzo de la habilitación del espacio previo como plazoleta de acceso. A la derecha, al fondo, el ascensor y escalera de comunicación con el viaducto.

La agrupación del núcleo de comunicación vertical y los espacios complementarios en un único volumen, en una pequeña torre, obedece a una estrategia para enfrentarse con limpieza y rotundidad a la enorme dimensión del horno alto. La mejor forma de dialogar con la gran instalación industrial es mediante este volumen limpio, rotundo, que establece una escala de intervención adecuada, que identifica con claridad la nueva actuación y que la contrasta con la abigarrada edificación del horno.

La tercera parte del proyecto de los Garitano culmina las dos anteriores: consiste en una plataforma elevada de conexión entre la planta 2 del Centro de Visitantes y las planchadas de coladas y de toberas.

La diferenciación en el tratamiento arquitectónico entre el volumen cerrado de la torre y las plataformas abiertas responde a la propia naturaleza de los espacios ejecutados y de sus funciones: un conjunto de espacios cerrados por un lado, unos espacios abiertos de circulación por otro. Su traducción arquitectónica es una respuesta directa a esa dualidad: un volumen macizo, de paramentos de ladrillo visto, con planos acristalados y de chapa metálica enmarcados limpiamente en los anteriores para los espacios de la torre, y una estructura metálica de grandes luces, muy diáfana, para la plataforma. También responde a una cuestión de lenguaje relacionado con el monumento, del cual las nuevas construcciones proyectadas son un apéndice. Este lenguaje formal realiza una sobria y contenida interpretación de la forma del horno alto y de la mayor parte de la arquitectura industrial de su época.

En el alto horno todos los espacios cerrados -la antigua sala de control, la casa de máquinas sobre el skip de carga, otras pequeñas construcciones ahora desaparecidas- se han definido con cerramientos de ladrillo sobre estructuras o entramados metálicos, mientras que los espacios abiertos y las estructuras sin contenido espacial se han realizado con estructuras metálicas vistas, llevando a cabo una interpretación de aquella construcción industrial, pero más depurada y sintética. Los materiales y texturas utilizadas han sido hormigón con acabado escobillado para la solera, adoquín rústico de hormigón, baldosas de piedra caliza, hormigón en masa para un murete y las gradas, ladrillo para otro murete y perfiles tubulares de acero, junto a railes ferroviarios reutilizados y enrasados en el pavimento, verjas y tierra vegetal. El resultado visual es la armonía cromática y material del conjunto, como si siempre hubiese sido así, pero pudiendo identificarse las partes nuevas.

Además de las características generales de la arquitectura, la actuación ha prestado especial importancia a la articulación entre lo existente y la nueva construcción. La torre, aunque alineada con el Centro de Visitantes, se dispone separada del mismo por un espacio vestibular exterior, cubierto y abierto. Esta articulación permite identificar y distinguir la edificación existente y la nueva. En los encuentros de la plataforma con las planchadas, no se producen mezclas ni yuxtaposiciones, sino uniones directas en los bordes de las mismas, en los perfiles metálicos que las limitan.

Un trabajo excelente, resultado de un largo y complejo proceso administrativo por la implicación de varias instituciones de gobierno y en el que intervención facilitadora de la Asociación Vasca de Patrimonio Industrial y Obra Pública ha sido determinante.

Horno alto nº 1: labores para un cambio de uso (I)

/ Javier González de Durana /

Vista del horno alto nº 1 desde el Noroeste, a punto de culminar la restauración.

Tras la devastación y el expolio de la arquitectura industrial, en Bizkaia han sobrevivido apenas unos pocos vestigios. La conciencia de que en aquellos pabellones, edificios y máquinas existían valores que hablaban de nosotros, de quiénes fuimos para haber llegado a ser como somos y de las maneras en que pudimos vivir y trabajar, llegó tarde a las instituciones encargadas de proteger piezas singulares de aquel enorme legado procedente de otros tiempos, otras ideas, otros recursos. No todo se fue al traste, algunos ejemplos notables han llegado, milagrosamente, hasta nuestros días.

El horno alto nº 1 de Sestao es uno de ellos. Con su silueta de más de 80 metros de altura y 18 metros de diámetro protagoniza el paisaje de la margen izquierda de la ría en su tramo final, siendo el único que se conserva de los tres que conformaron el conjunto. Se encendió en noviembre de 1959, funcionó durante más de 35 años para producir hasta 1.500 toneladas diarias de hierro y se apagó en 1995. Durante los siguientes trece años de abandono se vio afectado por la corrosión en los elementos metálicos, por la descontextualización de su entorno, y por el vandalismo y sustracción de algunas piezas. Mientras se deterioraba, paradójicamente, su restauración era seleccionada en 2002 por la Comisión Delegada del Consejo de Patrimonio Histórico e Industrial y en 2005 se le concedió la máxima categoría de protección (Bien Cultural Calificado, equivalente a BIC). Aún faltaban tres años para dar comienzo a un proceso efectivo de recuperación y en 2008 su imagen era un perfecto paralelismo local de la Estatua de la Libertad en la escena final de El planeta de los simios. Por fin, en aquel momento se elaboró un Plan Director con el que se iniciaban los trabajos de recuperación y restauración que, en tres fases de luces y sombras, se espera culminen hacia abril de 2026, con la supervisión del Instituto del Patrimonio Cultural Español (IPCE), que actúa siguiendo los criterios del Plan Nacional del Patrimonio Industrial y aúna esfuerzos con el Gobierno Vasco, la Diputación Foral de Bizkaia y el Ayuntamiento de Sestao.

El horno que servía para fundir hierro dejó de hacerlo y ahora está pasando a tener otra utilidad, la de explicar cómo fue un tipo de vida y de trabajo. Antes era funcionalmente productivo para lo material, ahora su utilidad ha pasado a ser materialmente educativa para la memoria. El que esta reconversión de uso se lleve a cabo eficazmente ha requerido de varias intervenciones de adecuación en accesibilidad, arquitectura, ingeniería, urbanización, circulación, iluminación…, a cargo de diversos agentes institucionales y equipos técnicos.

La tercera fase está atendiendo, mediante dos proyectos diferentes que discurren en paralelo, a la restauración de la estructura metálica y sus construcciones auxiliares, la consolidación de la casa de máquinas, donde se han reconstruido el cerramiento y la carpintería, la reposición de la pintura de protección y elementos como las estufas y la chimenea, la sustitución de los elementos de cerrajería (barandillas y peldaños) que se hallaban severamente deteriorados y la adaptación de las barandillas para hacer el itinerario accesible en las visitas al colosal conjunto.

En concreto, el primer proyecto ha consistido en la construcción de los accesos y la adecuación de los espacios auxiliares del Centro de Visitantes del horno alto, para lo cual se ha urbanizado la entrada al horno y construido un ascensor y una escalera para poder subir al Centro habilitado en la antigua sala de control, el cual, paralelamente, se ha ampliado con una estructura adosada al edificio actual para crear un espacio de recepción, un despacho de uso administrativo, nuevos aseos de uso público, una sala de exposiciones o usos múltiples y un bar-cafetería. También se ha dotado de una singular iluminación al conjunto. A cargo de esta tarea ha estado el estudio navarro Garitano Arquitectura, el cual finalizó hace pocos meses el delicado y comedido edificio de servicios conectado al elemento patrimonial con una pequeña urbanización del acceso. Comentaré más en detalle esta intervención en un capítulo posterior.

Construcción de la estructura-soporte del ascensor.

El segundo de los proyectos, el que quiero mencionar ahora, ha consistido en la recuperación del antiguo ascensor que facilitaba la comunicación vertical tanto en el horno alto nº 1, preservado hasta nuestros días, como en su hermano gemelo nº 2, que se desmanteló con el cierre de Altos Hornos de Vizcaya en 1996. Con la rehabilitación de esta estructura se ha dotado al monumento de una mayor y mejor accesibilidad.

La importancia histórica y simbólica de este elemento en el horno alto obligaba a preservar su existencia, aprovechando y consolidando los elementos aptos para ello. El estado de precariedad estructural en el que se encontraba el soporte del elevador urgía a acometer la restauración parcial con sustitución de los elementos invalidados estructuralmente y la consolidación de los elementos válidos cuanto antes, sin condicionarlo al inicio de la fase de restauración final de los demás elementos. Se reconstruyó la estructura principal del ascensor, utilizando partes originales del conjunto, en concreto de las pasarelas y elementos auxiliares. Se añadieron las partes que resultaban indispensables para la estabilidad, asegurando que fueran reconocibles y, para ello, en vez de uniones roblonadas, se usaron uniones atornilladas, al tiempo que el tipo de los perfiles aseguraba la identificación plena de los elementos nuevos en la estructura.

Con el objetivo de restituir la funcionalidad del ascensor se conservaron para la nueva estructura los embarques a nivel de suelo, a nivel de forjado de piqueras (+7.00m), a nivel cuba+5 (+23,69m) y a nivel cuba+8 (+33,13m). Para dar cumplimiento a la actual normativa de ascensores, que prohibe la existencia de tramos mayores de 11 metros entre embarques a distintas alturas, al deber asegurarse un rescate de viajeros al menos cada esa distancia, se restituyó la escalera que existía a partir del forjado de piqueras, únicamente como salida de emergencia. Esta obra la diseñó la arquitecta Victoria Sánchez de León Robles (Asistencia Técnica Consultoría de Arquitectura Proyecta, SLP) parala constructora Viconsa S.A. El Instituto del Patrimonio Cultural Español adjudicó a Sánchez de León las tres fases del proceso para intervenir sólo en el BIC. Este ascensor es un proyecto encargado por la sociedad pública Sestao Berri. para adelantar su realización y hacerla coincidir con el fin de la urbanización y los accesos de Garitano.

Vista del horno alto nº 1 desde el Sur, antes de la restauración.

La iluminación, diseñada por Jon Astorquiza de elektrArt, se integra en el conjunto para resaltar no sólo sus formas, sino también para evocar la memoria de las generaciones que trabajaron en él. Además de las escenas dinámicas que componen la instalación permanente, el horno alto es iluminado con una serie de luminarias controladas a través de DMX (Digital MultipleX, un protocolo electrónico para el control de dispositivos de iluminación profesional, permitiendo la comunicación entre los equipos de control de luces y las propias fuentes de luz), proporcionando una singular experiencia visual. Este sistema de iluminación permanente está disponible todos los días, con horarios diferenciados según la estación del año. El paisaje sonoro, diseñado por el músico Joseba Beristain, reproduce los sonidos del proceso industrial del hierro: desde la extracción del mineral hasta la transformación en arrabio, pasando por la creación del acero. La sonoridad abstracta se fusiona con escenas visuales que muestran la evolución de la industria, sumergiendo a los visitantes en una experiencia artística de diez minutos. Como complemento, se ha creado un Festival de Artes Electrónicas, Labeasonic, cuya primera edición, celebrada el 27 de diciembre de 2024, se centró en la hibridación de la música electrónica y techno con el diseño de iluminación efímera. La instalación de luces LED debajo del horno, junto con el uso de humo, láser y efectos lumínicos en el escenario, dio lugar a un espacio inmersivo que fusionó música, luz y color, ofreciendo una experiencia artística nada habitual.

Un aspecto parcial de la iluminación nocturna de horno alto nº 1.