Obispado de Bilbao Businesses & Lies Trade Corp.

/ Javier González de Durana /

Esta es la crónica de un desastre anunciado. La asociación de vecinos Abando Habitable salió a la calle, una vez más, el pasado jueves 12 de diciembre con una indignación creciente desde que hace cinco años empezaron las protestas ante los tejemanejes confabulados entre el Obispado y el Ayuntamiento de Bilbao en relación con la parcela urbana situada en las calles Heros, Lersundi y Barrainkua. Las últimas noticias recibidas y descubrimientos realizados en torno a esta operación han encendido aún más, si cabe, el enfado vecinal. El principal motivo es haber sabido que se ha consumado el plan económico-urbanístico del Obispado de Bilbao, al haber hecho una caja de 11,5 millones tras vender a Mutualia la mitad del edificio que planea construir en esta parcela que los vecinos reclaman para el disfrute del barrio como espacio verde e inclusivo, a la espera del fallo del TSJPV sobre la legalidad de este proyecto.

Y mientras tanto las obras siguen paradas tras la quiebra de la constructora Murias y la consiguiente retirada de toda su maquinaria; la parcela con restos de escombros abandonados se va cubriendo de vegetación salvaje, al tiempo que el cercado perimetral sustrae espacio público a coches y peatones.

Los nuevos datos arrojan luz a muchas preguntas sobre el proyecto que el Obispado impulsa en esta parcela de Abando, gracias a la recalificación del suelo que le concedió el Ayuntamiento. En el terreno se proyecta construir un edificio con todos los servicios de la Diócesis de Bilbao y una clínica Mutualia.

El Obispado explicó en 2022 que obtendría su edificio mediante una permuta. Entregaba una parte de la parcela a la constructora Murias y recibía a cambio su parte del edificio. La otra parte de la construcción sería para la clínica de Mutualia, quien sufragaría económicamente la operación. Sin embargo, este relato ha saltado por los aires. Ahora conocemos que Mutualia ha pagado al Obispado 11,5 millones por la venta del edificio sobre plano, según se recoge en las cuentas anuales de la diócesis y de Mutualia.

El Obispado ha consumado su gran negocio urbanístico al obtener un beneficio económico directo por la venta del futuro edificio, por la venta de algo que no existe y es posible que nunca llegue a existir. Aunque se desconocen los pormenores de la operación, sí se sabe que el precio total que pagará Mutualia por su clínica es 28,5 millones, de modo que le quedan pendientes de abonar 17,5 millones tras el desembolso inicial, pero no sabemos a quién los abonará ¿a Murias? ¿a la Diócesis? ¿se considera ésta resarcida por la venta con los 11,5 millones ya recibidos? ¿rescindirá Mutualia el contrato que tiene con Murias ahora que, hallándose ésta en concurso de acreedores, ha incumplido el plazo acordado para la entrega del edificio?

La Diócesis ocultó sus intenciones cuando, al solicitar la recalificación de la parcela, aseguró que el edificio que iba a construir reuniría todos sus servicios culturales dispersos por la ciudad, pues ya tenía apalabrado con Mutualia que, además de esos servicios, la mitad del volumen edificado sería una clínica. Dicho ocultamiento facilitaba la operación urbanística porque, de haberse sabido ese dato, la recalificación no hubiese sido posible o no tan fácil. El Ayuntamiento aceptó el ocultamiento -si es que no lo conocía y aceptaba desde mucho tiempo antes- en base al cual modificó el PGOU de Bilbao, cuando lo que debía haber hecho es anular la recalificación por haberse alterado la razón en la que ésta se basaba. La Diócesis mintió cuando dijo que el edificio allí existente había dejado de tener actividad docente más de dos décadas atrás, cuando ha sido público y notorio que hasta pocos meses antes de desalojarlo para su derribo allí hubo docencia universitaria. También mintió cuando afirmó que realizaría una permuta con Mutualia, pues lo que ha terminado resultando es una compraventa. Los creyentes en la intervención divina podrían sospechar que la quiebra de Murias es el castigo a un inocente por los pecados de sus dos socios.

Dado que uno de los intervinientes en la operación ya no está y las obras se encuentran paralizadas desde abril es lógico preguntarse durante cuánto tiempo va a permanecer el solar en estado de abandono, ¿hasta la resolución del proceso concursal? ¿meses, años? ¿quizás cuando empiecen a proliferar colonias de animales (ratas, serpientes, insectos…) o se produzca un fuego espontáneo junto a las medianeras de los edificios de viviendas colindantes? Un solar en esta situación genera problemas de higiene, salubridad e inseguridad ciudadana, siendo un potencial foco de peligro para los niños que juegan en las inmediaciones. La gestión municipal está más atenta a eliminar/censurar las pancartas y escritos de protesta y reivindicación vecinal pegados a la valla, pero no los carteles colocados por otros anunciantes justo a su lado, en vez de mantener limpio y socialmente útil el lugar. Los vecinos exigen claridad a las partes sobre la situación actual de una parcela convertida en el agujero más polémico de Abando. Una vergüenza que empezó mal y con trampas, siguió peor y con mentiras, y ha terminado, de momento, como una cicatriz denigrante en el centro de la ciudad y el vecindario soliviantado. Esperemos que el descuido en que se encuentra el solar no ocasione algún desgraciado accidente en que se vean implicadas las personas o su salud. Sigue siendo necesario trabajar por una ciudad y un barrio de Abando más amable, inclusivo y sostenible. 

El urbanismo no es solo una cuestión de distribución de espacios para la construcción, sino también de prevención, adaptación y responsabilidad colectiva, debiendo ser una tarea que no puede realizarse únicamente desde los despachos. Es necesario que todos los agentes implicados (instituciones, entidades sociales, profesionales y ciudadanía) actúen en la misma dirección tras mantener un diálogo que busque y localice el punto de encuentro en que todos vean satisfechos sus anhelos -no como en este caso bilbaíno-, evitando la construcción masiva, la impermeabilización sistemática del suelo o la falsa certeza de que podemos modificar y ajustar el entorno según las necesidades de cada momento.

6 comentarios sobre “Obispado de Bilbao Businesses & Lies Trade Corp.

  1. Si, eso….desinteresada. Igualmente en Zorrozaurre esta Iglesia ha comprado en 2023 un edificio en la calle Ramal de Olabeaga numero 12, un edificio en estado de semiruina, tapiado por riesgo de derrumbe y con una proteccion metalica a modo del balconcillo corrido en fachadas para que no caigan cascotes a la via publica . El edificio va a ser permutado al Ayuntamiento en una operacion cristiana para que el Ayuntamiento ejecute un centro de barrio en el edificio. El Obispado no tiene NINGUN interes en el edificio . Mientras tanto el edificio ha sido okupado por inmigrantes que sobreviven poniendo en riesgo sus vidas y las de los vecinos. Estan conectados al alumbrado publico, de aquella manera, y en un edificio de estructura de madera. Ni Iberdrola, ni la Policia Municipal, ni la Ertzaina, ni el propio Ayuntamiento toman medidas……y ojos que no ven, corazon que no siente.
    ¿Que pedira el Obispado a cambio de esta «generosa» obra ??. Como repartiran el pastel ??. Seguro, sin duda, que es algo generoso y altruista….para mayor Gloria

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