Jorge Oteiza y el muro vacío de Babcock & Wilcox

/ Javier González de Durana /

Vista de la dos fachadas y chaflán del edificio construido para la empresa Babcock & Wilcox como sede de sus oficinas.

Alzado en el proyecto inicial para la fachada a la Gran Vía -49,80 metros- con el chaflán a la derecha. Sobre el muro, tres focos de luz, iniciales de la empresa y nombre corporativo colocado en banderola,

Hace un par de años diversos servicios del Estado, repartidos por edificios, lonjas y pisos de Bilbao, se juntaron en el rehabilitado inmueble histórico de la Aduana, c/ Uribitarte. Siendo ésta una propiedad estatal con gran capacidad de acogida, era lógica la operación que ha permitido recuperar una singular construcción de alto valor patrimonial, destinar a otros usos o vender los edificios propios desocupados y dejar de pagar rentas por los espacios hasta entonces alquilados.

Uno de los edificios desocupados es el que concibieron los arquitectos Álvaro Líbano y José Luis Sanz Magallón para la empresa Babcock & Wilcox (proyecto, 1956; construcción, 1957-61). Situado en el segundo tramo de la c/ Gran Vía, esquina con c/ Máximo Aguirre, este inmueble es una perita en dulce para promotores y constructores que, no obstante, está catalogado como Edificio Singular BIC Nivel B con un grado de protección Integral.  Ya veremos. De momento, depende de SEGIPSA, Sociedad Mercantil Estatal de Gestión Inmobiliaria de Patrimonio (100% capital público de la Dirección General de Patrimonio del Estado), servicio técnico instrumental de la Administración General a la que se encarga directamente todo tipo de trabajos sobre bienes integrantes de patrimonios públicos.

Dado que se han iniciado movimientos de obra dentro de edificio y que en la fachada ha aparecido carteles de EDHINOR, he buscado en su web qué están haciendo y he leído que SEGIPSA ha adjudicado a esta empresa constructora de Madrid las obras de “mejora de la eficiencia energética del inmueble del patrimonio sindical acumulado de Bilbao” a ejecutar en un plazo de 16 meses. ¿Qué significa esto? Según EDHINOR, «una vez analizada y evaluada la eficiencia energética actual del edificio, se plantea intervenir en la mejora de la eficiencia energética de la envolvente y se comprueba el alcance de las premisas del programa de necesidades (…) se implementarán las actuaciones pasivas en la envolvente de los edificios, mejorando sus capacidades térmicas, aportando aislamiento interior en fachadas principales y aislamiento interior en cubiertas. Se sustituyen la totalidad de carpinterías y vidrios del edificio, a excepción de las carpinterías de acero inoxidables de la Planta Baja que se mantienen. El objetivo principal de estas actuaciones es (…) conformar un edificio con mayor eficiencia energética y más sostenible«. Es de temer que lo vayan a desfigurar y cambiar su aspecto. Ya veremos. Esperemos que, tras rehabilitarlo energéticamente con recursos públicos, no lo saquen a subasta para beneficios privados. Otros locales desocupados, como los de MUFACE, en c/ Ledesma 4, ya han salido a subasta.

Sin embargo, no es esto a lo que me quiero referir, sino a un proyecto que Líbano y Sanz Magallón tuvieron con el escultor Jorge Oteiza para instalar sobre el paño ciego de la fachada orientada a la Gran Vía un relieve escultórico que, finalmente, no se llevó a cabo. Apenas nada se sabe de este proyecto. Dolores Palacios Díaz en su monografía sobre Líbano (COAVN Bizkaia, 2004) menciona que «el proyecto se completaba con unas esculturas de Jorge Oteiza que no llegaron a realizarse» (p. 56), cita que han seguido otros analistas posteriores (Francisco y Bernardo García de la Torre, Maite Paliza…) sin añadir más información. Txomin Badiola, en su Oteiza. Catálogo Razonado de Escultura, reproduce un mosaico de fotografías en el que se ven algunas de las opciones manejadas por el escultor para este proyecto con el siguiente comentario: «collage fotográfico con los planteamientos para una intervención con escultura en la fachada del Edificio Babcock & Wilcox, Bilbao, obra del arquitecto Álvaro Líbano, 1958-61. No realizado» (p. 868). Como se puede comprobar, poca información.

Paño ciego en donde se quiso instalar la escultura-relieve de Jorge Oteiza.

En el proyecto inicial, propuesta de fachada para Máximo Aguirre -29,90 metros- con chaflán a la izquierda y nombre corporativo colocado en banderola sobre la Gran Vía.

El edificio concebido por Líbano y Sanz Magallón fue el primero abiertamente moderno a lo largo del segundo tramo de la Gran Vía, que en aquellos momentos continuaba con algunos solares vacíos y varias construcciones grandilocuentes que, procedentes de los años 10 y 20, mostraban estilos historicistas. La Memoria del proyecto conservado en el Archivo Municipal de Bilbao, sección Expedientes de Construcción (C-001695/004) dice lo siguiente:

«Los paramentos exteriores irán recubiertos en su totalidad de piedra caliza y mármol, cuyos tonos y calidades son las siguientes: zonas lisas y retícula general en Travertino y antepechos de huecos en verde Pirineos. El mármol Travertino irá tratado a bujarda fina. Su entonación y calidad no obstante lo aquí indicado se someterá a su aprobación oportunamente mediante muestras a ejecutar en obra. / La composición general de fachadas responde a un criterio moderno de máxima sencillez acusando al exterior una retícula general formada por las líneas estructurales fundamentales horizontales de forjados y verticales de soportes. / En la fachada a la Gran Vía, cuya orientación es poniente-Sur, se acusan las líneas verticales con dominio sobre sus ortogonales, y en la fachada a la calle de Aguirre imperan las líneas de forjado sobre las de soportes. / La preocupación principal de composición ha sido el estudio de las proporciones de manera que las masas principales formadas por el gran rectángulo que aloja la retícula de los huecos y las zonas de muro ciego de mayor pesantez compongan un conjunto equilibrado y tranquilo. / El deseo de disponer de huecos de iluminación en el chaflán del edificio nos ha llevado a la solución de tratar dicho paramento como anexionado a la fachada, evitando así un despegue del elemento del resto de la composición que había de acusar una proporción mezquina comparada con el de los grandes volúmenes restantes«.

En otras palabras, retículas con preeminencia de líneas verticales en la calle principal y horizontales en la secundaria. Chaflán tratado como una prolongación de la fachada lateral. Igualdad de alturas respecto a los edificios a los que se adosa ( 2P bajorasante+1PB+6P+1P retranqueada). Racionalismo de corte «internacional», como se decía entonces, y frialdad corporativa. Su contenida y severa monumentalidad descansa, sobre todo, en los materiales utilizados -acero, aluminio y mármol-, en su cromatismo -negro y plateado- y en los gruesos pilares inoxidables que recorren el exterior de la planta baja, en los que pueden atisbarse indicios de moderna fortaleza corporativa e indisimulado poder económico. Durante el proceso de construcción se produjeron algunas modificaciones externas: el aplacado de Travertino claro (crema, dorado, nacarado o blanco…) se cambió por mármol negro, se prefirieron superficies pulidas en vez de abujardadas, los huecos de las ventanas individuales se ensancharon para acoger tres unidades y el verde en la zona inferior de los ventanales pasó a ser un aluminio anodizado plateado mate. Por decirlo de algún modo, el edificio se aligeró al tiempo que se dramatizaba.

En la Memoria del proyecto y en el alzado de la fachada principal no se menciona ni se contempla que en el paño ciego fuera a instalarse escultura alguna, pues esta idea no estaba vinculada a la construcción del edificio, sino a su ornato y decoración, un asunto personal de los arquitectos con el escultor y que aquellos tratarían de convencer a la empresa para que la admitiese en una fase ulterior. Algo debió admitir porque el 30 de agosto de 1961 transfirió a la cuenta del artista la cantidad de 30.000 pesetas. Por el motivo que fuese, el asunto no se materializó, pero Oteiza lo trabajó, conservándose bocetos y una carta en el Centro de Documentación del Museo Oteiza, en Alzuza (Navarra).

Oteiza consideró diversas opciones. La variante 1.1 consistía en cinco elementos -supuestamente metálicos- alargados, de diferentes longitudes, con pequeñas angulaciones en uno de sus dos extremos (a la manera de las «construcciones con diedros y triedros»), situados a diferentes alturas del paño ciego, dos en la zona baja y tres en la alta. Su disposición vertical no se ajustaba a la ortogonalidad de la cuadrícula dominante por las ventanas en el resto de esa fachada. La variante 1.2 consistía en prescindir de los dos elementos situados en lo más alto de la variante anterior, incorporando cinco elementos nuevos de similares formas sobre la colindante retícula de ventanas; también de posición vertical, excepto una, la situada en lo más alto, que se disponía horizontalmente.

Variantes 1.1 y 1.2. En la imagen situada arriba-izquierda se puede observar que, junto a la maqueta de Oteiza, hay un fotografía que reproduce el aspecto que, más o menos, vendría a tener el edificio de Babcock & Wilcox al terminarse.

La variante 1.3, a su vez derivada de la 1.2, consistía en colocar las tres piezas del paño ciego en un punto más bajo, acercándolas entre sí, y aumentar el número de las situadas sobre la retícula de ventanas al tiempo que las cambiaba de posición, para la cual el escultor consideró al menos cuatro posibilidades.

Izquierda, versión 1.2 junto a dos maquetas de relieves verticales de función desconocida. Derecha, versión 1.3 junto a los mismos relieves colocados en horizontal y que, en la idea de Oteiza, alguna relación debían de tener con el proyecto.

Tres posibilidades para la zona baja del paño ciego en la variante 1.3.

La variante 2 estaría alejada de las anteriores y consistiría en una única escultura situada en lo alto del muro, un tanto a la manera del Santo Domingo en el exterior del ábside del colegio de los Dominicos en Valladolid y de la Andra Mari en la Basílica de Arantzazu, pero sin realismo figurativo. Esta pieza, al estar fotografiada de cerca, permite ser reconocida como una de sus «combinaciones de unidades mínimas», muy cercanas las «circulaciones en oblicuo con tres vacíos Malévich». Todas estas pequeñas maquetas están vinculadas a su Laboratorio Experimental (1958-59).

Tanto en unas variantes como en otras las sombras proyectadas por los elementos metálicos jugarían un papel importante ya que, por la distancia de estos objetos, desde la calle apenas se apreciarían sus detalles. Al estar la fachada orientada al Sur, tanto por las mañanas temprano como por los atardeceres esas sombras adquirirían un protagonismo denso y corpóreo. Es lo que las fotografías de las maquetas parecen querer demostrar al estar enfática y lateralmente iluminadas.

Variante 2 fotografiada desde tres ángulos distintos con tres sombras diferentes.

Lo que sí se instaló en el vestíbulo del edificio, dentro del capítulo de ornato y decoración, fue un gran mural cerámico de Antoni Cumella Serret, quien en aquellos primeros años 60 vivía un amplio reconocimiento artístico internacional. Coincidiendo con la presentación del mural, en 1961, la bilbaína galería Illescas presentó una exposición del artista catalán discípulo de Josep Llorens Artigas. Cumella había ganado la medalla de oro de la IX Trienal de Milán de 1951, año y certamen en que Oteiza también obtuvo un diploma de honor. Poco antes de producirse este encargo para Babcock & Wilcox, Cumella y Oteiza participaron juntos en el III Saló de Maig (Barcelona, 1959), estando el certamen de aquel año presidido por el propio Cumella. Esta de Bilbao habría sido la tercera ocasión, ya de modo permanente, en que hubieran podido coincidir.

Mural de Cumella en el vestíbulo, según una fotografía en blanco y negro de los años 60. Aún permanece en su emplazamiento original y es de suponer que, cuando se produzca el cambio de uso, se conservará en el mismo lugar del edificio o en otro cercano y público. Por alguna incomprensible razón, no me permitieron fotografiarlo cuando el edificio estaba ocupado por las oficinas de Extranjería del Estado.

Cumella trabajando el mural para Babcock & Wilcox en su taller.

Hace años Líbano (desconozco si él mismo o sus hijos) donó al Decanato del Colegio Oficial de Arquitectos Vasco Navarro todos los materiales (proyectos, libros…) de su estudio tras dejar la actividad como arquitecto. Es muy probable que en la copia del proyecto referido a Babcock & Wilcox que él conservó en sus archivos existan documentos, cartas, dibujos más detallados acerca de la manera en que artista y arquitecto entraron en contacto, se comunicaron y de lo que Oteiza se propuso realizar y finalmente no fue posible, así como las causas que lo impidieron. He solicitado consultar dicho expediente pero, de momento, no ha sido posible. Si al acceder a él en un futuro próximo encuentro datos que completen, rectifiquen o aclaren este asunto prometo traerlos aquí.

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