/ Javier González de Durana /

El pasado 1 de febrero en Bilbao salió a subasta pública la biblioteca de un arquitecto. Supongo que, como en otros casos, han debido de ser sus descendientes y herederos quienes la pusieron en venta. No es habitual que lo haga el propio arquitecto mientras vive, pues suele mantener una relación sentimental con sus libros, aunque ya no los utilice por haberse jubilado o haberlos leído. No he podido averiguar quién fue, pues las portadillas y páginas interiores no desvelan su nombre, ni ex-libris, ni firmas ni dedicatorias. Nada. Si lo pusiera tampoco yo lo diría aquí. Cabía deducir que se trataba de un arquitecto fallecido, aunque sin posibilidad de aventurar cuándo murió. Las fechas de edición de los libros iban, mayoritariamente, desde los años 50 hasta los 70 del siglo pasado, décadas durante las que es lógico suponer que actuó profesionalmente, los compró por necesitarlos o le interesaron para ampliar conocimientos en campos específicos de su trabajo.
Eran cerca de doscientos volúmenes que permitían entender cuáles habían sido sus gustos y los asuntos preferentes en los que había desarrollado su labor. En cierto modo, era casi como entrar en su intimidad. No eran muchos libros; todos los arquitectos que conozco poseen bibliotecas mucho más abundantes. Quizás constituían sólo una parte de la que tuvo y puede ser que veamos nuevos lotes de libros en subastas futuras. Debía de ser una persona residente en el País Vasco, tanto por el lugar en el que los pusieron a la venta como porque unos pocos de ellos se referían a la arquitectura tradicional (los caseríos, los escudos…) y al arte moderno en esta zona de España, sin que ningún otro territorio peninsular estuviera atendido de igual manera.

¿Cómo caracterizar a este desconocido profesional? Intentaré acercarme a su personalidad mencionando algunos títulos y autores que le interesaron. No todos, no hace falta. Me agradó que entre estos volúmenes hubiese dos escritos por Richard Neutra, un arquitecto que admiro. Son dos publicaciones en español que salieron a la luz en 1957 (Fondo de Cultura Económica, México) y 1970 (Gustavo Gili, Barcelona), conservando las dos sus sobrecubiertas originales. La primera, Planificar para sobrevivir, se dio a conocer al tiempo que Luis Laorga y José López Zanón, con el asesoramiento de Neutra, diseñaban las viviendas para el personal militar de las fuerzas aéreas norteamericanas en las bases de Zaragoza y Torrejón.
Lo que más resaltaba de este conjunto era la abundancia de temas relacionados con la construcción en hormigón, tales como Prefabricación de viviendas en hormigón, de K. Berndt, editado por Blume en 1970, Edificios de hormigón, de Paul Gerhard Wieschemann/Konrad Gatz, publicado por Gustavo Gili en 1969, Bauen in Sichtbeton, escrito por Max Bächer/ Erwin Heinle y publicado por Julius Homann (Stuttgart, 1966) o Fisuras y grietas en morteros y hormigones. Sus causas y remedios, de Albert Joisel, sacado por Editores Técnicos Asociados (Barcelona, 1975), entre muchos otros. No faltaban los ejemplares relacionados con arquitectos que desarrollaron sus trabajos bajo el signo del hormigón en tanto que estilo y material visualmente característico de sus edificaciones, como Marcel Breuer y Ralph Rudolph, dos grandes.
Por supuesto, entre ellos había publicaciones escritas por o referidas a los maestros de su época, como la monografía sobre Mies van der Rohe, escrito por Philip C. Johnson y publicado por el Museum of Modern Art (New York, 1947); la referida al propio Philip Johnson, Architecture. 1949-1965, de 1966; el trabajo sobre Candilis Josic Wood. Una Década de Arquitectura y Urbanismo, escrito por Jurgen Joedicke y publicado por Gustavo Gili en 1968; el estudio en torno a José Luis Sert: architecture, city planning, urban design, escrito por Knud Bastlund y publicado por Verlag für Architektur (Zurich, 1967); el texto de Pier Luigi Nervi sobre las Nuevas estructuras, dado a conocer en España por Gustavo Gili en 1963; o, por no alargar más este capítulo, el análisis en torno Arne Jacobsen realizado por Tobias Faber y publicado por Edizioni di Comunita (Milán, 1964).
Es interesante señalar que este arquitecto leía en inglés, alemán e italiano ya que son abundantes los libros en estos tres idiomas. Coincidiendo con Neutra, también le interesaba la arquitectura japonesa, como evidencia Japanese Houses Today, de Yamakosi, Kumihiko, Masaru Katsumi y Shingo Yamaji, publicado por The Asahi Shimbun (Tokyo, 1958), y Contemporary japanese houses, de Kiyosi Seike. La arquitectura finlandesa tampoco le era indiferente.


En cuanto a los teóricos, disponía del Walter Gropius. L’homme et l’oeuvre, de Siegfried Giedion (Ed. Albert Morancé, Paris, 1954) y de este mismo autor su fundamental Espacio, Tiempo y Arquitectura, en la edición de Hoepli (Barcelona, 1955). Entre los arquitectos-escritores españoles, tuvo devoción por Juan Daniel Fullaondo, pues conservaba el Antonio Fernández Alba/1957-67. Arquitecto (Madrid, 1967), así como las monografías de Eduardo Chillida (1968) y Jorge Oteiza (1968), publicados todos ellos por Alfaguara/Nueva Forma. También tenía la Arquitectura española contemporánea, de Lluís Domenech i Girbau, por Blume (Barcelona, 1968), la Historia de la arquitectura moderna, de Leonardo Benevolo ( Taurus, 1963) e incluso la Arquitectura contemporánea en España. El arquitecto Zuazo Ugalde, tomo I, con prólogo de Juan de la Encina, publicado por Ediciones de Arquitectura y de Urbanización Edarba (Madrid, 1933).


Le interesaban las estructuras metálicas y prefabricadas, sus resistencias y defectos, debió de especializarse en escaleras y construcciones de madera, le atraían las piscinas, la decoración interior y el color en la arquitectura, las casas rurales, las viviendas unifamiliares ajardinadas y cómo protegerlas de la acción solar, los almacenes y los garajes, los edificios escolares y los hospitalarios, el aislamiento de las cubiertas, la uralita (con Ernst Neufert como guía)…, en fin, sería largo enumerar sus intereses y curiosidades. Hurgar en estos libros que pertenecieron a otra persona empieza a hacerme sentir incómodo…



Un grupo específico estaba constituido por las construcciones religiosas, de ahí la existencia de The new churches of Europe, de George Everard Kidder Smith, publicado por Holt, Rinehart & Winston (New York, 1964), así como Moderne kerken in Europa en Amerika. Eglises modernes. Moderne Kirchen. Modern churches, elaborado por J. G. Wattjes, publicado por Uitg. Kosmos (Amsterdam, 1931) o la Arquitectura y Liturgia (Arte sacro moderno), por Moisés Díaz-Caneja, que dio a luz Artes Gráficas Grijelmo (Bilbao, 1947).

No puedo evitar preguntarme si éste es un final digno para una biblioteca. La subasta está tan sólo un peldaño por encima de mercadillos callejeros y rastros populares, donde se ven a veces colecciones de libros y fotografías que documentan las vidas de personas (parejas de novios sonrientes, grupos familiares felices, amigos brindando alrededor de una mesa con comida, personas que se sintieron especiales para alguien cuando fueron fotografiadas…) que seguro nunca se imaginaron en el suelo de la calle, sobre una sábana. Me pregunto por qué los últimos propietarios de estos libros no pensaron en donarlos al Colegio de Arquitectos o a la Facultad de Bellas Artes, si no tuvieron en cuenta que con ellos se ganó la vida un familiar suyo que quizás, incluso ganó el sustento, la ropa, los estudios… para quienes ahora los han puesto a la venta. Por cuatro miserables euros, porque los precios de salida en la subasta han sido de risa, 5 €, 10 €, 15 €… ¿No hay en ese gesto una ingratitud hiriente, un desapego vejatorio hacia quien los quiso, adquirió y utilizó? Estos asuntos desleales e indignos me dan muy mal rollo melancólico. Para quitármelo de encima acudí a la subasta y adquirí media docena de esos libros (incluidos los dos de Neutra). Los forraré y cuidaré, también leeré, como desagravio a un arquitecto desconocido.
