Juan Antonio Gaya Nuño y su Guía de Museos de Bilbao.

Concha de Marco y Gaya Nuño entre Bakio y Bermeo, en uno de sus viajes en busca del románico de Bizkaia durante el verano de 1943.

En las últimas semanas, por motivos variados (Luis Paret, Jorge Oteiza, el libro de memorias de su mujer, la poeta Concha de Marco…), me he cruzado en varias ocasiones con la vida y obra del historiador y crítico de arte Juan Antonio Gaya Nuño (Tardelcuende, Soria, 1913 – Madrid, 1976). En mi época de estudiante universitario, Gaya Nuño ofrecía un perfil de mayor interés que otros historiadores más conocidos que él (José Camón Aznar, Diego Angulo, José Mª Azcárate, Enrique Pardo Canalis…), atrincherados en la universidad, en los museos o en instituciones culturales de diferente pelaje. Sin embargo, Gaya Nuño siempre se mantuvo apartado voluntariamente de medrar en los aparatos académicos controlados por el franquismo ya que se negaba a firmar un documento de adhesión al régimen político cuyos instigadores habían fusilado a su padre en el verano del 36 y cuyo ejército insubordinado había vencido al legal republicano en el que luchó y alcanzó el grado de capitán.

Concluida la guerra fue condenado a veinte años de cárcel, de los que cumplió cuatro. El estigma de republicano irredento marcó su vida como una pesada losa que asumió con entereza y coraje, no dejándose avasallar por unas circunstancias que le obligaron a desempeñar numerosas y variadas tareas para la supervivencia. Quizás fue su carácter -o quizás el hecho de no depender del sueldo de funcionario en una administración que le obligaba a humillarse- lo que le llevó a dedicar sus intereses como historiador a múltiples territorios, del románico soriano al arte contemporáneo, de la creación literaria a la crítica de arte, de Velázquez a Picasso, de las teorías estéticas a los museos de España. El caso es que allí donde entró Gaya Nuño siempre dejó la huella de una personalidad diferente de la de otros historiadores centrados en la descripción, el dato, la erudición minúscula de unas áreas en las que, sintiéndose especialistas, nunca salieron de ellas. Entre estos historiadores de mediados del siglo XX, sólo Enrique Lafuente Ferrari merecía cierto respeto, sobre todo por su amplísimo trabajo de 1945 sobre Ignacio Zuloaga y entre los críticos de arte, además de Gaya Nuño, sin duda, Vicente Aguilera Cerní.

Gaya Nuño se metió en todas las parcelas y su brillante inteligencia, en vez de limitarse al cómodo recurso de las descripciones, aportó puntos de vista e interpretaciones, a veces entrecruzando disciplinas y épocas diversas, mucho más enriquecedoras que las de sus colegas contemporáneos, gran parte de los cuales sintió celos de quien, no dejándose avasallar políticamente, aportó constantes investigaciones a lo largo de toda su vida sin el apoyo económico de la administración pública.

Voy ya a lo de la guía de museos de Bilbao. Tras salir de la cárcel, en febrero de 1943, después de lograr la libertad condicional, fue desterrado a Bilbao, donde vivió desde marzo hasta agosto de aquel año. Con los avales de unos compañeros de prisión en Las Palmas, encontró trabajo como profesor en una academia privada en la que daba clases de todo, Historia, Geografía, Literatura, Latín… y regresó a Madrid en septiembre al recibir la oferta de un trabajo mejor.

Concha de Marco recuerda en La patria de otros. Memorias de una mujer libre (Ed. Cálamo, Palencia, 2018) que en Bilbao vivieron en la triste y oscura habitación interior de una pensión situada en el 18 de la Gran Vía. A pesar de la sobrecarga de clases, Gaya Nuño quería dedicarse al arte y por las noches se dedicó a ello, utilizando una máquina de escribir que, fuera del horario docente, tomaba prestada de la academia. En los seis meses bilbaínos escribió un espléndido ensayo sobre el arte románico existente en Bizkaia, publicado al año siguiente, e inició el primer estudio sobre el pintor rococó Luis Paret y Alcázar que vería la luz algunos años después.

El caso es que, leyendo las memorias de su mujer, he descubierto algo relacionado con un asunto que ha sido noticia reciente: el Ayuntamiento de Bilbao va a publicar próximamente una guía de los diez museos existentes hoy en la ciudad. Pues bien, la primera guía de los museos de la Villa la escribió Gaya Nuño en aquellos meses bilbaínos. Quedó fascinado con las colecciones del Museo de Bellas Artes, con el Museo de Arte Moderno, con el Museo de Reproducciones Artísticas y con el Museo Arqueológico y Etnográfico, y he precisado lo de colecciones porque el nuevo edificio del Bellas Artes en el parque de Dª Casilda no estuvo disponible hasta 1945, el de Arte Moderno ocupaba unas salas en la biblioteca de la Diputación y no se fusionó con el de Bellas Artes hasta disponer del nuevo equipamiento, el de Reproducciones ocupaba las acondicionadas aulas de las antiguas escuelas de Berástegui y el Arqueológico contaba con las vetustas salas del antiguo colegio jesuítico de San Andrés. Buscó a quien pudiera interesar su publicación para plantearle el proyecto y acometer la tarea. Concha de Marco no recuerda cómo, pero Gaya Nuño fue a dar con Lucio del Álamo, un personaje con mucho poder en Bilbao, sin que ella supiera reconocer de dónde le venía esa capacidad a tal señor, pues dijo que debía de ser “el director de los museos de Bilbao o algo parecido”.

Sala del Museo de Bellas Artes en 1930 en el edificio del antiguo hospital de Achuri, tal como la conoció Gaya Nuño trece años después.

Gaya Nuño se presentó ante este personaje vestido con sus mejores galas, que eran pocas y no muy vistosas, y convenció a Víctor del Álamo para que le encargase la redacción de esa guía de museos a cambio de 3.000 pts., una buena cantidad de dinero en aquel entonces. El historiador impresionó al individuo con sus conocimientos de historia, de arte, su excelente castellano de Soria, su elevada estatura y buena presencia, su seguridad… Durante aquella entrevista Lucio del Álamo era desconocedor de los antecedentes políticos de Gaya Nuño. Al cabo de dos meses, redactada la guía, el historiador solicitó una segunda entrevista para entregar el trabajo y cobrar el dinero. Lucio del Álamo no estuvo disponible en las varias ocasiones que solicitó cita. Finalmente, un ayudante de éste le atendió, recogió el trabajo y le pagó las 3.000 pts. Nunca más volvió a tener noticias del Sr. del Álamo, quien por lo visto había recibido información policial acerca de Gaya Nuño y no quiso saber más de él. Por supuesto, aquella guía de museos de Bilbao escrita por el excelente historiador no se publicó nunca y el material escrito debe de estar acumulando polvo en algún archivador de la Diputación. No estaría nada mal rescatarlo.

Es curioso que el matrimonio nunca volviera a saber de aquel Lucio del Álamo porque este era un falangista camisa vieja, que, tras combatir con los sublevados, a partir de 1940 dirigió la Hoja del Lunes de Bilbao, fue concejal del ayuntamiento y diputado por Vizcaya, y en 1943 resultó nombrado director de Radio Nacional de España, en Madrid, ciudad en la que desarrolló una destacada carrera política al abrigo de las más ultramontanas posiciones franquistas: Delegado Nacional de Prensa del Movimiento, procurador en Cortes, director del diario El Alcázar en 1968, desde donde defendió las posiciones más ultras del Régimen…

Años después Gaya Nuño escribió una exitosa Guía de los Museos de Madrid. Ahora el Ayuntamiento de Bilbao va a publicar una guía de museos de la ciudad, donde existen muchos más que los que había en 1943. Sería todo un detalle que esta próxima guía recordase a quien escribió la primera, aunque la persecución política impidiese a su autor verla publicada.

Este libro fue publicado en 1976 y su punto máximo de interés se centraba en las partes dedicadas a la historiografía y crítica artísticas de los siglos XIX y XX por carecerse, hasta aquel momento, de ningún otro estudio global de tal período. Para poder calibrar la importancia que supuso el empeño conviene indicar que, entre otras cosas, se relataba, por primera vez, el nacimiento y desarrollo de la historiografía artística española que, en su formulación científica, comenzó prácticamente con el siglo XX. 
Tras ver frustrada su Guía de museos de Bilbao Gaya Nuño escribió la guía de los de Madrid, otra específica sobre el Museo del Prado e, incluso, uno genérico sobre los museos de España.

4 comentarios sobre “Juan Antonio Gaya Nuño y su Guía de Museos de Bilbao.

  1. Qué interesante artículo Javier! Ojalá aparezca algún día esa guía…
    Llevo un tiempo leyendo y disfrutando las entradas del blog y quería agradecerte el esfuerzo por compartir tantas y buenas reflexiones.

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