Un paseo entre ramas de árboles.

La buena arquitectura moderna tiene como uno de sus objetivos el de explorar las virtudes del paisaje, integrando o enfatizando los elementos naturales para crear escenarios que resultan de la conjunción de cultura y naturaleza. Las posibilidades de acercarse al medio natural y conocer el potencial que posee sin comprometer su integridad son muchas y variadas, dependiendo siempre de cada lugar. En el parque boscoso de Miramón, en San Sebastián, se construyó una pasarela que es un buen ejemplo de lo dicho.

Es habitual que los apoyos de este tipo de pasarelas toquen levemente el suelo rocoso, boscoso, acuático…, como forma de que su presencia quede reducida a la mínima expresión. Las estructuras suelen ser de madera, revelando el propósito de integrarse con el lugar donde se asientan. La ligereza y el carácter orgánico suelen ser cruciales, pero en Miramón se presentan algunas variantes y divergencias que la singularizan. En general, estos caminos elevados, además de servir a la comunicación entre dos lugares, suelen conllevar un doble propósito: (1) priorizar el paisaje natural, negando la artificialidad de los excesos formales del “diseño” y prescindiendo de materiales suntuosos, (2) incorporar un proceso didáctico, creando un acercamiento diferente a la riqueza de flora y fauna de los ecosistemas locales.

La pasarela del parque de Miramón es un trabajo de Hoz Fontán Arquitectos (Ángel de la Hoz, Pablo de la Hoz, Laia Raventós y Ángel Ávarez, más Juan Murua, aparejador) junto con la Ingeniería Zero (Sergio Sáiz y Ana Lorea) ubicado en el Parque Tecnológico de Miramón, Donostia-San Sebastián, siendo el cliente el propio Parque Tecnológico. Este trabajo, finalizado y entregado en 2017, quedó finalista en los Premios del Colegio Oficial de Arquitectos Vasco-Navarro, año 2019, dentro de la sección de Urbanismo. Otro trabajo del mismo equipo, la “Revisión del Plan Especial de Ordenación de la Zona de Servicio del Puerto de Pasaia”, resultó ganador en esa sección. Frente a la densidad y espesura de un Plan Especial, por meritorio que sea, prefiero detenerme en esta pequeña intervención sobre el frágil territorio de un parque.

La pasarela del parque de Miramón -señalan sus autores en su web- está pensada como un instrumento para descubrir el parque a medida que se recorre. Concebida como un camino más del parque, su trazado curvo invita a mirar hacia el parque, al mismo tiempo que disminuye la percepción de su pendiente. Dos líneas definen con su movimiento la pasarela y su encuentro con el suelo, pero sobre todo establecen un trazo en el paisaje. Al renunciar a la línea recta (la más corta para unir dos puntos, pero no necesariamente la más interesante u oportuna), ofrece un diseño sinuoso que serpentea ligeramente entre los árboles, dulcificando la perspectiva que surge al comenzar el recorrido, y produciendo, de manera natural, un mirador sobre el paisaje. En la Memoria del proyecto decían los autores que “la pasarela dota al Parque de un paseo evocador con un mirador inédito”, al estar “enclavada en un entorno de alto valor ambiental y paisajístico, en un entorno propio de una naturaleza profunda”.

El sendero se eleva suavemente, llevando al caminante a la copa de los árboles, mientras el suelo escapa bajo sus pies. Se acerca a un roble, sin tocarlo y pasa junto a su tronco de corteza resquebrajada, continúa hacia un castaño de amplia copa y se dirige más tarde a una majestuosa haya entre pinos insignis de gran porte. Pájaros de todas las clases saltan y vuelan entre las ramas, entendiéndose que un árbol es un mundo en sí mismo, lleno de Vida. Una vida diversa y compleja.

No existe la intención de que este sendero se funda con los troncos y las ramas. El acero corten es de otra naturaleza y marca una distancia. Pasarela y balaustradas están en el bosque, pero no son naturaleza boscosa, sino intervención humana. Se renuncia a que lo natural y lo artificial se vayan asemejando con el tiempo y termine por dar la impresión de que la pasarela siempre estuvo allí. La composición estructural del viaducto se compone de dos vigas de acero corten. La directriz curva suaviza la aridez de un tramo longitudinal recto, la opacidad de los laterales confieren seguridad y protección frente al viento y la altura. En un lateral, bajo el pasamanos, se ubica una tira de iluminación de LED, un elemento de poco consumo y mínimo mantenimiento.

La pasarela, de 215 metros de longitud y una anchura de 3 metros, permite el tránsito tanto de peatones como de bicicletas y une la zona de la sede de las Juntas Generales con el Paseo Mikeletegi, a la altura del Museo Eureka de la Ciencia en el centro del parque científico y tecnológico donostiarra. Salva un desnivel  máximo de  12 metros en un territorio de propiedad pública con mezcla de arbolado autóctono. Gracias a que interfiere lo menos posible con el paisaje, recorrer este camino elevado proporciona una experiencia caracterizada por la coexistencia del paisaje urbano envolvente y el informal bosque ajardinado que se atraviesa.

Situado cerca del Basque Culinary Center, este parque-bosque cuenta con 628.000 metros cuadrados de superficie y diferentes zonas de ocio. En 2016-17 se consiguió reavivar este espacio urbano, que es una joya, para el disfrute y esparcimiento de la ciudadanía, un ámbito natural y al aire libre que permite realizar largos paseos, practicar deporte, jugar y conocer algo de historia. Dispone de varios recorridos y cuatro entradas, y dentro de él se encuentran un anfiteatro, un frontón, un caserío del siglo XVIII, Katxola, un estanque de agua y varias zonas de picnic.

En ocasiones la solución de la pasarela sirve para salvar profundos barrancos, uniendo los elevados puntos de las laderas enfrentadas. En otras, resuelven el problema de transitar por un lugar protegido geológica, biológica o arqueológicamente, permitiendo el transito y la observación desde encima de ellos. A veces responden con agilidad a las dificultades presentadas por una ladera montañosa de fuerte y quebrada inclinación. No faltan las zonas acuosas que gracias a una pasarela pueden ser caminadas por encima. Hay otros muchísimos lugares y circunstancias en las que una pasarela, de un tipo u otro, con tal o cual forma, se presenta como la solución más leve y respetuosa para facilitar la aproximación o el tránsito peatonal sin causar alteraciones, ni graves ni irreversibles, en el entorno. De otros casos interesantes que han explorado la relación entre lo natural y lo construido quiero mostrar estos cinco llevados a cabo en Portugal, país vecino al que miramos tan poco.

COVILHÃ, PORTUGAL. Carrilho da Graça Arquitectos
Pasadizos Paiva, Arouca, Trimetrica.
Pedreira do Campo, Vila do Porto, m-arquitectos.
Treetop Walk Serralves. Carlos Castanheira Architects.

2 comentarios sobre “Un paseo entre ramas de árboles.

  1. Gracias Javier por descubrirnos estos “paseos entre ramas”. Cuando se pueda, haremos una excursión a Donosti con el propósito exclusivo de pasear por la pasarela del parque Miramón. También dan ganas de organizar un viaje a las pasarelas portuguesas.
    El paseo que sale de Apatamonasterio en Bizkaia es un bonito ejemplo también.

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